†
JMJ
Pax
¡ Ave María Purísima !
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
8, 34-38; 9, 1
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús llamó a la multitud y a sus discípulos y les dijo:
"El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su
cruz y que me siga.
Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida
por mí y por el Evangelio, la salvará.
¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá
dar uno a cambio para recobrarla? Si alguien se avergüenza de mí y de mis
palabras ante esta gente idólatra y pecadora, también el Hijo de hombre se
avergonzará de él cuando venga con la gloria de su Padre entre los santos
ángeles".
Y añadió:
"Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto
primero que el Reino de Dios ha llegado ya con todo su poder".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Divina Misericordia
Aclaración:
Por leer la Palabra de Dios no se debe dejar de ir a Misa, donde ofrecemos
TODO (Dios) a Dios: al actualizarse el sacrificio de la Cruz, a) reparamos
el daño que hacen nuestros pecados a los Corazones de Jesús y de María, a
nosotros mismos y al Cuerpo de Cristo, su Iglesia, b) agradecemos y c)
obtenemos Gracias para la salvación del mundo entero y por nuestras
necesidades.
Si Jesús se apareciera, ¿no correríamos a verlo, tocarlo, adorarlo? Jesús
está aquí y lo ignoramos. Jesús nos espera de cuerpo presente (Mc 14,22-24)
en la Eucaristía diaria: “si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no
bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros” (Jn 6,53; 1 Jn 5,12). Si
comulgamos en estado de Gracia y con amor, nos hacemos uno (común-unión) con
el Amor y renovamos la Nueva Alianza de Amor. Si faltamos a las bodas del
Cordero (Ap.19,7-10), sabiendo que rechazamos el Amor de Dios, que está
derramando toda su Sangre por nuestros pecados personales, nos
auto-condenamos a vivir eternamente sin Amor: si una novia falta a su boda,
es ella la que se aparta del amor del Novio para siempre, sabiendo que Él da
la Vida por ella en el altar. Por eso, es pecado mortal faltar sin causa
grave a la Misa dominical y fiestas de precepto (Catecismo 2181; Mt 16,
18-19; Ex 20,8-10; Tb 1,6; Hch 20,7; 2 Ts 2,15). Antes de comulgar debemos
confesar todos los pecados, en especial los mortales: “quien come y bebe sin
discernir el Cuerpo, come y bebe su propia condenación” (1 Cor 11,29; Rm
14,23). ¿Otros pecados mortales? abortar (todos los anticonceptivos son
abortivos), promover el aborto (derecho a decidir, derechos
(i)reproductivos), actividad sexual no abierta a la vida, actividad sexual
fuera del matrimonio, demorar en bautizar a los niños, privar de Misa a
niños en uso de razón, borrachera, drogas, comer a reventar, envidia,
calumnia, odio o deseo de venganza, ver pornografía, robo importante, chiste
o burla de lo sagrado, etc. Si no ponemos los medios para confesamos lo
antes posible y nos sorprende la muerte sin arrepentirnos, nos
auto-condenamos al infierno eterno (Catecismo 1033-41; Mt. 5,22; 10, 28;
13,41-50; 25, 31-46; Mc 9,43-48, etc.). Estos son pecados mortales
objetivamente, pero subjetivamente, pueden no serlo, si hay atenuantes como
la ignorancia.
_____
† Misal
vie 6a. Ord. año Par desp Pentecostés
Antífona de Entrada
Señor Dios, tú eres mi auxilio y el único apoyo de mi vida; te ofrezco de
corazón un sacrificio y te doy gracias, Señor, porque eres bueno.
Oración Colecta
Oremos:
Míranos, Señor, con amor y multiplica en nosotros los dones de tu gracia;
para que, llenos de fe, esperanza y caridad, permanezcamos siempre fieles en
el cumplimiento de tus mandatos.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Primera Lectura
La fe sin obras está muerta
Lectura de la carta del apóstol Santiago
2, 14-24.26
Hermanos míos: ¿De qué le sirve a uno decir que tiene fe, si no la demuestra
con obras? ¿Acaso podrá salvarlo esa fe?
Supongamos que algún hermano o hermana carece de ropa y del alimento
necesario para el día, y que uno de ustedes le dice: "Que te vaya bien;
abrígate y come", pero no le da lo necesario para el cuerpo; ¿de qué le
sirve que le digan esto? Así pasa con la fe: si no se traduce en obras, está
completamente muerta.
Quizá alguien podría decir:
"Tú tienes fe y yo tengo obras, a ver cómo, sin obras, me demuestras tu fe;
yo, en cambio, con mis obras te demostraré mi fe".
Tú crees, por ejemplo, que hay un solo Dios; y haces bien, pero los demonios
también creen eso y, sin embargo, tiemblan. ¿Quieres saber, hombre
ignorante, por qué la fe sin obras es estéril? ¿Acaso nuestro padre Abrahán
no fue justificado por sus obras, cuando ofreció a su hijo Isaac sobre el
altar?
Fíjate cómo su fe colaboraba con sus obras y por las obras se perfeccionaba
su fe.
Así se cumplió lo que dice aquel pasaje de la Escritura: Abrahán tuvo fe en
Dios y eso le valió la justificación, y por eso se le llamó "amigo de Dios".
Ya ven cómo la persona es justificada por las obras, no por la fe sola. Pues
así como un cuerpo que no respira es un cadáver, la fe sin obras está
muerta.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 111
Dichosos los que temen al Señor.
Dichosos los que temen al Señor y aman de corazón sus mandamientos;
poderosos serán sus descendientes. Dios bendice a los hijos de los buenos.
Dichosos los que temen al Señor.
Fortuna y bienestar habrá en su casa, siempre obrarán conforme a la
justicia. Quien es justo, clemente y compasivo, como una luz en las
tinieblas brilla.
Dichosos los que temen al Señor.
Quienes, compadecidos, prestan y llevan su negocio honradamente jamás se
desviarán; vivirá su recuerdo para siempre.
Dichosos los que temen al Señor.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
A ustedes los llamo amigos, dice el Señor, porque les he dado a conocer todo
lo que le he oído a mi Padre.
Aleluya.
Evangelio
El que pierda su vida por mí y por el Evangelio, la salvará
† Lectura del santo Evangelio según san Marcos
8, 34-38; 9, 1
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús llamó a la multitud y a sus discípulos y les dijo:
"El que quiera venir conmigo, que renuncie a sí mismo, que cargue con su
cruz y que me siga.
Pues el que quiera salvar su vida, la perderá; pero el que pierda su vida
por mí y por el Evangelio, la salvará.
¿De qué le sirve a uno ganar el mundo entero si pierde su vida? ¿Y qué podrá
dar uno a cambio para recobrarla? Si alguien se avergüenza de mí y de mis
palabras ante esta gente idólatra y pecadora, también el Hijo de hombre se
avergonzará de él cuando venga con la gloria de su Padre entre los santos
ángeles".
Y añadió:
"Yo les aseguro que algunos de los aquí presentes no morirán sin haber visto
primero que el Reino de Dios ha llegado ya con todo su poder".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las Ofrendas
Dios nuestro, que con la muerte de tu Hijo llevaste a término y perfección
los sacrificios de la antigua alianza; acepta y bendice estos dones, como
aceptaste y bendijiste los de Abel, para que lo que cada uno te ofrece sea
de provecho para la salvación de todos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio
Jesús, buen samaritano.
En verdad es justo darte gracias, y deber nuestro alabarte, Padre santo,
Dios todopoderoso y eterno, en todos los momentos y circunstancias de la
vida, en la salud y en la enfermedad, en el sufrimiento y en el gozo, por tu
siervo, Jesús, nuestro Redentor. Porque él, en su vida terrena, pasó
haciendo el bien y curando a los oprimidos por el mal. También hoy, como
buen samaritano, se acerca a todo hombre que sufre en su cuerpo o en su
espíritu, y cura sus heridas con el aceite del consuelo y el vino de la
esperanza.
Por este don de tu gracia, incluso cuando nos vemos sumergidos en la noche
del dolor, vislumbramos la luz pascual en tu Hijo, muerto y resucitado.
Por eso,
unidos a los ángeles y a los santos, cantamos a una voz el himno de tu
gloria:
Antífona de la Comunión
Para perpetuar su amor, el Señor nos ha dejado el memorial de sus prodigios,
y ha dado a sus amigos el signo de un banquete que les recuerde para siempre
su alianza.
Oración después de la Comunión
Oremos:
Señor, tú que nos has concedido participar en esta Eucaristía, míranos con
bondad y ayúdanos a vencer nuestra fragilidad humana para poder vivir como
hijos tuyos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén
_____
Dia 16/05 San Juan Nepomuceno (mártir, rojo)
Antífona de Entrada
Este santo luchó hasta la muerte por la ley de Dios y no se aterrorizó ante
la amenaza de los impíos, pues estaba afianzado sobre roca firme.
Oración Colecta
Oremos:
Dios omnipotente y misericordioso, que mantuviste firme en medio de los
tormentos a tu santo mártir san Juan Nepomuceno; protege a quienes
celebramos hoy su triunfo, para que no caigamos nunca en las tentaciones del
enemigo.
Por nuestro Señor Jesucristo...
Amén.
Primera Lectura
Quiso Dios salvar a los creyentes mediante la predicación de la locura del
Evangelio
Lectura de la primera carta del apóstol san Pablo a los Corintios
1,17-25
Hermanos: No me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el Evangelio, y
eso, no con sabiduría de palabras, para no hacer ineficaz la cruz de Cristo.
En efecto, la predicación de la cruz es una locura para los que van por el
camino de la perdición; en cambio, para los que van por el camino de la
salvación, para nosotros, es fuerza de Dios. Por eso dice la Escritura:
Anularé la sabiduría de los sabios e inutilizaré la inteligencia de los
inteligentes.
¿Acaso hay entre ustedes algún sabio, algún erudito, algún filósofo? ¿Acaso
no ha demostrado Dios que tiene por locura la sabiduría de este mundo? En
efecto, puesto que mediante su propia sabiduría, el mundo no reconoció a
Dios en las obras de su divina sabiduría, quiso Dios salvar a los creyentes
mediante la predicación de la locura del Evangelio.
Por su parte, los judíos exigen señales milagrosas y los paganos piden
sabiduría. Pero nosotros predicamos a Cristo crucificado, que es escándalo
para los judíos y locura para los paganos; en cambio, para los llamados,
sean judíos o paganos, Cristo es la fuerza y la sabiduría de Dios. Porque la
locura de Dios es más sabia que la sabiduría de los hombres, y la debilidad
de Dios es más fuerte que la fuerza de los hombres.
Palabra de Dios.
Te alabamos, Señor.
Salmo Responsorial
Del salmo 33
El Señor me libró de todos mis temores.
Bendeciré al Señor a todas horas, no cesará mi boca de alabarlo. Yo me
siento orgulloso del Señor; que se alegre su pueblo al escucharlo.
El Señor me libró de todos mis temores.
Proclamemos qué grande es el Señor y alabemos su nombre. Cuando acudí al
Señor, me hizo caso y me libró de todos mis temores.
El Señor me libró de todos mis temores.
Vuélvanse a él y quedarán radiantes, jamás se sentirán decepcionados. El
Señor siempre escucha al afligido, de su tribulación lo pone a salvo.
El Señor me libró de todos mis temores.
A quien teme al Señor, el ángel del Señor lo salva y cuida. ¡Prueben! Verán
qué bueno es el Señor; dichoso quien en él confía.
El Señor me libró de todos mis temores.
Aclamación antes del Evangelio
Aleluya, aleluya.
Que brille la luz de ustedes ante los hombres, dice el Señor, para que,
viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre, que está
en los cielos.
Aleluya.
Evangelio
Ustedes son la luz del mundo
Ý Lectura del santo Evangelio según san Mateo
5, 13-19
Gloria a ti, Señor.
En aquel tiempo, Jesús dijo a sus discípulos:
"Ustedes son la sal de la tierra. Si la sal se vuelve insípida, ¿con qué se
le devolverá el sabor? Ya no sirve para nada y se tira a la calle para que
la pise la gente.
Ustedes son la luz del mundo. No se puede ocultar una ciudad construida en
lo alto de un monte; y cuando se enciende una vela, no se esconde debajo de
una olla, sino que se pone sobre un candelero, para que alumbre a todos los
de la casa.
Que de igual manera brille la luz de ustedes ante los hombres, para que
viendo las buenas obras que ustedes hacen, den gloria a su Padre que está en
los cielos.
No crean que he venido a abolir la ley o los profetas; no he venido a
abolirlos, sino a darles plenitud. Yo les aseguro que antes se acabarán el
cielo y la tierra, que deje de cumplirse hasta la más pequeña letra o coma
de la ley.
Por lo tanto, el que quebrante uno de estos preceptos menores y enseñe eso a
los hombres, será el menor en el Reino de los cielos; pero el que los cumpla
y los enseñe, será grande en el Reino de los cielos".
Palabra del Señor.
Gloria a ti, Señor Jesús.
Oración sobre las Ofrendas
Santifica, Señor, con tu bendición estas ofrendas y enciende en nosotros ese
amor a ti, por el que tu santo mártir Juan Nepomuceno fue capaz de soportar
los tormentos.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
Prefacio
Testimonio y ejemplo de los mártires
En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación, darte gracias
siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por
Cristo, Señor nuestro.
Porque la sangre del glorioso mártir san Juan Nepomuceno, derramada como la
de Cristo para proclamar su fidelidad a ti, manifiesta tu admirable poder,
que convierte la fragilidad en fortaleza y al hombre débil robustece para
que sea testigo tuyo.
Por eso,
como los ángeles te cantan en el cielo, así nosotros en la tierra te
aclamamos diciendo si cesar:
Antífona de la Comunión
Si alguno quiere venir en pos de mí, que se niegue a sí mismo, que tome su
cruz y que me siga, dice el Señor.
Oración después de la Comunión
Oremos.
Que el sacramento que hemos recibido nos dé, Señor, la misma fortaleza con
la que tu santo mártir Juan Nepomuceno fue fiel en tu servicio y generoso en
el sufrimiento.
Por Jesucristo, nuestro Señor.
Amén.
_____
† Meditación diaria
ª SEMANA. VIERNES
HUMILDAD
- Contar con Dios.
- El egoísmo y la soberbia.
- Para crecer en la humildad.
I. Leemos en el Génesis (1) cómo los hombres se habían empeñado en un
colosal proyecto que debería ser, a la vez, un símbolo y el centro de unidad
del género humano, mediante la construcción de la gran ciudad de Babel y de
una formidable torre. Pero aquella obra no se llevó a término, y los hombres
se encontraron más dispersos que antes, divididos entre sí, confundido su
lenguaje, incapaces de ponerse de acuerdo... “¿Por qué falló aquel ambicioso
proyecto? ¿Por qué se cansaron en vano los constructores? Porque los hombres
habían puesto como señal y garantía de la deseada unidad solamente una obra
de sus manos, olvidando la acción del Señor” (2). El Papa Juan Pablo II, al
comentar este texto de la Sagrada Escritura, relaciona el pecado de estos
hombres, “que quieren ser fuertes y poderosos sin Dios, o incluso contra
Dios”, con el de nuestros primeros padres, que tuvieron la pretensión
engañosa de ser como Él (3); es la soberbia, que está en la raíz de todo
pecado y que tiene manifestaciones tan diversas. En la narración de Babel,
la exclusión de Dios no aparece como enfrentamiento con Dios, “sino como
olvido e indiferencia ante Él; como si Dios no mereciese ningún interés por
el ámbito del proyecto operativo y asociativo. Pero en ambos casos la
relación con Dios es rota con violencia” (4).
Nosotros debemos recordar con frecuencia que Dios ha de ser en todo momento
la referencia constante de nuestros deseos y proyectos, y que la tendencia a
dejarse llevar por la soberbia perdura en el corazón de todo hombre, de toda
mujer, hasta el momento mismo de su muerte. Esa soberbia nos incita a “ser
como Dios”, aunque sea en el pequeño ámbito de nuestros intereses, o a
prescindir de Él, como si no fuera nuestro Creador y Salvador, del que
dependemos en el ser y en el existir. Lo mismo que en la narración de los
hechos de Babel, una de las primeras consecuencias de la soberbia es la
desunión: en la misma familia, entre hermanos, amigos, colegas, vecinos...
El soberbio tiende a apoyarse exclusivamente -como los constructores de
Babel- en sus propias fuerzas, y es incapaz de levantar su mirada por encima
de sus cualidades y éxitos; por eso se queda siempre a ras de tierra. De
hecho, el soberbio excluye a Dios de su vida, “como si no mereciese ningún
interés”: no le pide ayuda, no le da gracias; tampoco experimenta la
necesidad de pedir apoyo y consejo en la dirección espiritual, a través de
la cual llega en tantas ocasiones la fuerza y la luz de Dios. Se encuentra
solo y débil, aunque él se crea fuerte y capaz de grandes obras; también por
eso es imprudente y no evita las ocasiones en las que pone en peligro la
salud del alma. Dios -enseña el Apóstol Santiago- da su gracia a los
humildes y resiste a los soberbios (5). Muchas veces se ha dicho que la
soberbia es el mayor enemigo de la santidad, por ser origen de gran número
de pecados y porque priva de innumerables gracias y méritos delante del
Señor (6); es, a la vez, el gran enemigo de la amistad, de la alegría, de la
verdadera fortaleza...
No queramos prescindir del Señor en nuestros proyectos. “Él es el fundamento
y nosotros el edificio; Él es el tallo de la cepa y nosotros las ramas
(...). Él es la vida y nosotros vivimos por Él (...); es la luz y disipa
nuestra oscuridad” (7). Nuestra vida no tiene sentido sin Cristo; no debe
tener otro fundamento. Todo quedaría desunido y roto si no acudiéramos a Él
en nuestras obras.
II. La humildad está en el fundamento de todas las virtudes y constituye el
soporte de la vida cristiana. A esta virtud se opone la soberbia y su
secuela inevitable de egoísmo. La persona egoísta hace de sí la medida de
todas las cosas, hasta llegar a la actitud que San Agustín señala como el
origen de toda desviación moral: “el amor propio hasta el desprecio de Dios”
(8). El egoísta no sabe amar: busca siempre recibir, porque en el fondo sólo
se quiere a sí mismo. No sabe ser generoso ni agradecido, y cuando da, lo
hace calculando el posible beneficio que le reportará. No sabe dar sin
esperar nada a cambio. En el fondo, el egoísta desprecia a los demás.
La soberbia es, en efecto, la raíz del egoísmo, que es una de sus primeras
manifestaciones; en este vicio se encuentra el principio de toda maldad (9).
El egoísta (mirar todo en cuanto me reporta algún beneficio) y la soberbia
(la falsa valoración de las cualidades propias y el deseo desordenado de
gloria) son vicios que se confunden frecuentemente, y en ellos se encuentra
de alguna manera el desorden radical de donde arrancan todos los pecados,
porque el origen de todo pecado es la soberbia (10), y el comienzo de la
soberbia del hombre es apartarse de Dios (11).
Cuántas veces hemos experimentado en nuestra vida personal la realidad de
aquella enseñanza de Santa Catalina de Siena: el alma no puede vivir sin
amar y cuando no ama a Dios se ama desordenadamente a sí misma, y este amor
desgraciado “oscurece y encoge la mirada de la inteligencia, que deja de ver
claro y sólo se mueve en una falsa claridad. La luz con que la inteligencia
ve en adelante las cosas es un engañoso brillo del bien, del falso placer al
cual se inclina ahora el amor... De él no saca el alma otro fruto que
soberbia e impaciencia” (12).
Con la gracia de Dios, hemos de vivir vigilantes, combatiendo la soberbia en
sus variadas manifestaciones: la vanidad y la vanagloria (a veces muy
señaladas en los pensamientos inútiles, en los que se es frecuentemente el
centro, el héroe, el que triunfa en toda situación), el desprecio de los
demás (manifestado en burlas, ironías, juicios negativos..., intervenciones
intemperantes en la conversación, sintiéndose siempre en la necesidad de
puntualizar o de poner el punto final). El soberbio suele ser desagradecido,
y no habla sino de sí, de su persona y de sus cosas, que es en el fondo lo
único que le interesa...
“Hemos de pedir al Señor que no nos deje caer en esta tentación. La soberbia
es el peor de los pecados y el más ridículo. Si logra atenazar con sus
múltiples alucinaciones, la persona atacada se viste de apariencia, se llena
de vacío, se engríe como el sapo de la fábula, que hinchaba el buche,
presumiendo, hasta que estalló. La soberbia es desagradable, también
humanamente: el que se considera superior a todos y a todo, está
continuamente contemplándose a sí mismo y despreciando a los demás, que le
corresponden burlándose de su vana fatuidad” (13).
No permitas, Señor, que caiga en ese desgraciado estado, en el que no
contemplo tu rostro amable ni veo tampoco tantas virtudes y buenas
cualidades que poseen quienes me rodean.
III. Para levantar el elevado edificio de la vida cristiana debemos tener un
gran deseo de ahondar en la virtud de la humildad: pidiéndosela al Señor,
siendo sinceros ante nuestras equivocaciones, errores y pecados,
ejercitándonos en actos concretos de desasimiento del propio yo... De ella
nacen incontables frutos y está relacionada con todas las virtudes, pero de
modo particular con la alegría, la fortaleza, la castidad, la sinceridad, la
sencillez, la afabilidad y la magnanimidad; la persona humilde tiene una
especial facilidad para la amistad y, por tanto, para el apostolado; sin
humildad no es posible vivir la caridad.
Para ser más humildes debemos estar dispuestos a aceptar la humillación que
suponen aquellos defectos que no logramos superar, las flaquezas diarias...
Muchos días, quizá con más atención en determinadas temporadas, nos puede
ayudar a la hora del examen alguna de estas preguntas: “¿supe ofrecer al
Señor, como expiación, el mismo dolor, que siento, de haberle ofendido
¡tantas veces!?; ¿le ofrecí la vergüenza de mis interiores sonrojos y
humillaciones, al considerar lo poco que adelanto en el camino de las
virtudes?” (14). Y luego, las humillaciones de fuera, las que no esperábamos
o las que nos parecen injustas, ¿las llevamos por Cristo? (15).
Si buscamos la roca firme para edificar que es la humildad de Nuestro Señor,
cada día encontramos incontables ocasiones para ejercitarla: hablar sólo lo
necesario -o mejor un poco menos- de nosotros mismos, ser agradecidos por
los pequeños favores de quienes están a nuestro lado, considerando que nada
merecemos, agradecer a Dios los innumerables beneficios que recibimos,
querer hacer la vida más amable a quienes encontramos a lo largo de la
jornada, rechazar los pensamientos inútiles de vanidad o de vanagloria, no
perder las ocasiones de prestar pequeños servicios en la vida familiar, en
el trabajo, en cualquier parte; dejarse ayudar, pedir consejo, ser muy
sincero con uno mismo -pidiendo ayuda al Señor para no justificar los
pecados y las faltas, aquellas cosas que nos humillan y de las que tenemos
que pedir perdón, a veces, a los demás-, con Dios y en la dirección
espiritual, donde también encontramos a Jesús...
Poniendo los ojos en Cristo, encontramos también el desasimiento necesario
para rectificar, que es camino de humildad, en las muchas cosas en que
podemos habernos equivocado (porque nos faltaban datos, o ha cambiado alguno
de ellos, o no habíamos profundizado en el problema...).
Aprendamos esta virtud contemplando la vida de Santa María. Dios hizo en
Ella cosas grandes “"quia respexit humilitatem ancillae suae" -porque vio la
bajeza de su esclava...
“-¡Cada día me persuado más de que la humildad auténtica es la base
sobrenatural de todas las virtudes! “Hablad con Nuestra Señora, para que
Ella nos adiestre a caminar por esa senda” (16).
(1) Primera lectura,. Año I. Gen 11, 1-9.- (2) JUAN PABLO II, Exhor. Apost.
Reconciliatio et Paenitentia, 2-XII-1984, 13.- (3) Cfr. Gen 3, 5.- (4) JUAN
PABLO II, o. c., 14.- (5) Sant 4, 6.- (6) Cfr. R. GARRIGOU-LAGRANGE, Las
tres edades de la vida interior, vol. I, pp. 445-446.- (7) SAN JUAN
CRISOSTOMO, Homilía sobre la 1ª Epístola a los Corintios, 8.- (8) SAN
AGUSTIN, Sobre la ciudad de Dios, 14, 28.- (9) SANTO TOMAS, Suma Teológica,
1-2, q. 77, a. 4 c.- (10) Eclo 10, 15.- (11) Ibídem, 10, 14.- (12) SANTA
CATALINA DE SIENA, El Diálogo, 51.- (13) J. ESCRIVA DE BALAGUER, Amigos de
Dios, 100.- (14) IDEM, Forja, n. 153.- (15) Cfr. IDEM, Camino, n. 594.- (16)
IDEM, Surco, n. 289.
_____
† Santoral
San Juan Nepomuceno,
Mártir
(Año 1393)
San Juan Nepomuceno, pídele al buen Dios que nos envíe muchos
y muy santos confesores.
Nació en Bohemia (Checoslovaquia) hacia el año 1250, en un pueblo llamado
Nopomuc y de ahí se le puso el sobrenombre Nepomuceno.
Fue párroco de Praga y obtuvo el doctorado en la Universidad de Padua.
Después ocupó el alto puesto de Vicario General del Arzobispado (o sea el
segundo después del Arzobispo) lo cual significa que era un hombre de total
confianza para el prelado.
Pero el rey de Praga, Wenceslao, se dejaba llevar por dos terribles
pasiones, la cólera y los celos y dicen las antiguas crónicas que siendo
Juan Nepomuceno confesor de la reina, se le ocurrió al rey que el santo le
debía contar los pecados que la reina le había dicho en confesión, y al no
conseguir que le revelara estos secretos se propuso mandarlo asesinar. Luego
el rey tuvo otro gran disgusto y consistió en que el monarca se proponía
apoderarse de un convento para darle sus riquezas a un familiar, y el
Vicario Juan Nepomuceno se le opuso rotundamente, porque esos bienes eran de
la Santa Iglesia.
Entonces el rey mandó que al padre Juan lo ataran doblado, con la cabeza
pegada sobre los pies, y que lo lanzaran al río Moldava. Fue en el año 1393.
Los vecinos recogieron el cadáver y le dieron santa sepultura.
En 1725 (o sea más de 300 años después de su muerte) una comisión de
sacerdotes, médicos y especialistas examinó la lengua del mártir que estaba
incorrupta pero seca y gris. Y de pronto, en presencia de todos empezó a
esponjarse y apareció de color de carne fresca, como si se tratara de la
lengua de una persona viva. Todos se pusieron de rodillas y este milagro,
presenciado por tantas personas y tan importantes, fue el cuarto milagro
para declararlo santo.
Desde su muerte siempre San Juan Nepomuceno fue considerado patrono de los
confesores, porque prefirió moro antes que revelar los secretos de la
confesión. También ha sido considerado Patrono de la buena fama, porque
prefirió el martirio, pero no permitió que la buena fama de una penitente
fuera destrozada.
En Praga, en el puente desde el cual fue echado al río, se conserva una
imagen de este gran santo, y muchas personas, al pasar por allí le rezan
devotamente.
_____
Honorato, Santo Obispo de Amiens, patrón de los panaderos. 16 de mayo
Honorato, Santo
Patrón de los Panaderos
Mayo 16
És un nombre latino (Honoratus) que significa en primer lugar "persona a la
que se honra por sus merecimientos".
Y como derivado de éste, llegamos al significado de "honrado" que nos es más
familiar. Tuvo que ser en los primeros tiempos del cristianismo un
sobrenombre bastante frecuente, convertido luego en nombre, puesto que
aparecen en el santoral hasta ocho santos así llamados, sin contar el
femenino Honorata, con cuyo nombre tenemos una santa (hermana de San
Epifanio) que murió en Pavía el año 1500 y San Honorio, nombre de la misma
raíz latina y que suele asimilarse con el de Honorato.
San Honorato, patrón de los panaderos, fue obispo de la localidad francesa
de Amiens allá por el siglo VI. Nació en Port-leGrand, en Pothieu, no
conociéndose con exactitud en que fecha concreta, y murió en la misma
localidad un 16 de mayo del año 600. Era miembro de una de las familias más
importantes del país y practicó desde la infancia la virtud. Fue San Beat su
maestro y su guía espiritual, y fallecido su prelado, y en atención a sus
altas virtudes fue escogido para sucederle, pese a su fuerte resistencia, ya
que no creía merecer tal honor.
Según cuenta la tradición, durante su consagración, Dios queso confirmarle
con un prodigio, y los asistentes vieron descender sobre su cabeza un rayo
divino y un aceite misterioso.
Cuando se supo en Port-leGrand que había sido proclamado al episcopado, su
ama, que estaba en esos momentos cociendo pan en la casa paterna, acogió la
buena nueva con completa incredulidad, y dijo que sólo se lo creería si la
requemada pala para hornear que tenía en la mano echase raíces y se
convirtiese en árbol. Fiel a su palabra, a continuación plantó en el patio
de la casa la pala, convirtiéndose en una morera que pronto dio flores y
frutos. Todavía en el siglo XVI se seguía enseñando este árbol en la casa
paterna de San Honorato. Desde entonces, floristas y panaderos se disputaron
el santo patrón.
Volviendo a la vida del santo, después de haberse producido el milagro, se
cuenta que durante su episcopado fue honrado con otros sucesos
extraordinarios, tales como la invención de los cuerpos de los santos
Fuscio, Victorico y Genten, que habían permanecido ocultos de los fieles más
de trescientos años. Dicen también de San Honorato, que su obispado fue
significado por una serie de prodigios que demostraron su santidad, siendo,
además especialmente distinguido por el Señor.
Sigue la leyenda atribuyendo a este santo numerosos milagros durante su vida
y después de su muerte. Muchos siglos después de su fallecimiento, para
socorrer las necesidades del pueblo en épocas de terrible sequía, el obispo
Guy, hijo del conde de Amiens, ordenó una procesión general en la que se
llevó la urna con el cuerpo del santo alrededor de los muros de la ciudad,
consiguiéndose, al fin, la lluvia tan deseada y necesitada. Se le atribuyen
a lo largo de los siglos infinidad de milagros, los paralíticos anduvieron,
los sordos oyeron, los ciegos vieron y los prisioneros recobraron la
libertad.
San Honorato señalaba claramente a los molineros y a los panaderos como sus
protegidos. El culto a San Honorato desbordó los límites del obispado y se
extendió, primero, por todo el país, y más tarde, más allá de las fronteras.
En 1202, el panadero Renold Theriens, regaló en París unos terrenos para
construir una capilla en honor al santo. Más tarde, esta llegó a ser una de
las más ricas de París, dando lugar además a la Rue y al Faubourg Saint
Honoré, una de las calles más simpáticas y bulliciosas de la capital gala.
En 1400, los panaderos de París establecieron su cofradía en la iglesia de
San Honorato, celebrando desde entonces su fiesta patronal el 16 de mayo y
propagando esta devoción y patronazgo por todo el mundo.
Era tan grande esta devoción, que en 1659, Luis XIV precisa que cada
panadero "debe observar la fiesta de San Honorato, asistir el día 16 de mayo
al servicio divino y pagar todos los domingos una retribución para subvenir
a las expensas de la comunidad".
De todas formas, no en todos los lugares de religión cristiana o católica,
los panaderos rinden culto a San Honorato. En otros sitios lo fue San
Ludardo, que en el siglo XIII, ejerció la profesión de panadero; en
Saint-Denis lo es San Illes, porque su nombre en griego, significa trigo; en
Flandes y en diversaas localidades belgas es San Ambert, obispo de Cambrai,
porque un panadero fue curado por su mediación; en Valencia es la Virgen de
la Merced; en Castellón, Nuestra Sra. De Lidón; en Zaragoza, Santa Rita de
Casia. Sin embargo, no siempre lo ha sido, en Barcelona, fueron también
patronos de la panadería San Gim y San Juan del Pan.
Aunque haya lugares concretos en donde no sea San Honorato patrón de los
panaderos, lo cierto es que para casi todo el mundo cristiano, no cabe lugar
a dudas, a quien se debe venerar. El 16 de mayo ha sido y lo será siempre él
día en que los panaderos festejan su patronazgo.
_____
Margarita de Cortona, Santa Terciaria Franciscana, 16 de mayo
Margarita de Cortona, Santa
Terciaria Franciscana
Mayo 16
Etimológicamente significa “perla”. Viene de la lengua griega.
Esta joven quedó sin madre a los seis años. El padre se casó por segunda
vez. La madrasta la trató indignamente. Por todos los alrededores comentaban
que su belleza era incomparable.
Soñaba con un príncipe azul, como suele ocurrir en la edad de la
adolescencia. Sus caminos, sin embargo, la llevarían por otro derrotero muy
distinto.
Un marqués la engatuzó con intenciones de que algún día sería su esposa. Y,
en realidad, se convirtió en su amante. Tuvo un hijo de esta relación. Nadie
nace santo. También ellos son de carne y hueso como cualquiera.
Ella era plenamente consciente de que su vida marchaba por mal camino. Un
día tuvo un encuentro que la marcaría para siempre. En 1273 salió su amante
de caza y no volvió. Ella, acompañada de un perro, rastreó las cercanías. El
animal descubrió el cadáver de su amante.
En estas circunstancias pensó para sí misma:"¿Me pasará a mí algo parecido
por mis pecados? ¿Será éste mi fin desgraciado? Bien merecido lo tengo..."
De vuelta a casa, lloró muy hondamente sus pecados y se entregó a una vida
nueva en la que florecía la flor de la oración, el arrepentimiento de sus
pecados y la penitencia por los mismos.
Quería alcanzar cuanto antes la santidad de vida que antes no había llevado.
Avergonzada pero con gran intuición y fuerza de voluntad, se fue a confesar
al sacerdote.
En este sentido tuvo una gran suerte con el encuentro de dos buenas señoras.
Ellas mismas le condujeron al confesor, el padre Bevegnati Este sacerdote le
ayudaría mucho para que encaminase sus pasos por la senda del bien. Tanto
deseo tenía Margarita de ser buena que se imponía duras penitencias que
tenía que suavizar el confesor.
Pasado el tiempo, se hizo terciaria franciscana. Ayudaba a todo el mundo
pobre y sobre todo a las mujeres que daban a luz. Fundó un hospital para
cuidarlas. “Pasaba” de las calumnias y de los chismes.
Se sentía indigna de acercarse a la comunión. El Señor la llamó "Hija
querida".
Murió como santa el 21 de febrero de 1291 diciendo:"Dios mío, os amo".
_____
Ubaldo, San Obispo, 16 de mayo
Mayo 16
Obispo
Etimológicamente significa “espíritu audaz”. Viene de la lengua alemana.
¿Quién no ha oído hablar del lobo de san Francisco d Asís? Creo que todo el
mundo. En algunas ciudades, la plaza que lleva su nombre, aparece él con el
lobo a sus pies.
Pues justamente fue en Gubbio, Italia, donde nació y murió en el año 1160
san Ubaldo.
Igual que san Francisco domesticó al lobo feroz, Ubaldo tuvo que hacer,
aunque de forma distinta, una labor increíble con los canónigos regulares,
una vez que le nombraron a él su superior.}
Los canónigos por rutina y por costumbre tocaban la campana para avisar a
los fieles que empezaban las horas de Laudes o de Vísperas.
Sin embargo, nadie asistía a los cantos ni al Oficio divino.
Por la noche, en lugar de ir a cantar y a rezar los maitines de la
madrugada, se quedaban en la cama.
Durante el día iban de una parte para otra por la ciudad y se paraban en
aquellos lugares en donde había buena cocina.
De esta forma, desde luego, daban mal ejemplo. Y éste vale más que mil
palabras.
Los habitantes del lugar y sus amigos de la ciudad cercana estaban pidiendo
que nombraran a Ubaldo obispo para que pusiera orden.
El no se consideraba digno de tal nombramiento. Por eso se fue a Roma a
rogarle al Papa que desistiese de esta idea.
Honorio II (1130) le prestó atención la primera vez. Pero a la tercera le
dijo que debería ser el obispo de esta ciudad que tanto le quería.
Aceptó hasta el día de su muerte.
Ubaldo tenía una cualidad rara y muy especial: Obedecía al mismo tiempo que
amaba. El pirata Barbaroja cayó a sus pies atraído por su encanto personal.
Ubaldo se ganó su confianza y a cambio le dio mucho dinero para los pobres.
Era muy paciente con los demás y exigente consigo mismo.
_____
Brandon el Navegante, San Monje, 16 de mayo
Monje
Mayo 16
Etimológicamente significa “espada veloz”. Viene de la lengua anglosajona.
Si pudierais transmitidles una apacible confianza: el pasado está inmerso en
el corazón de Dios, y de nuestro futuro se ocupa Dios cada día.
Si todos, niños, mujeres y hombres de toda edad, se dispusieran a esta
confianza, cada día se iluminaría como una noche d Navidad.
Este joven vivió entre los años 486 y 575.
Desde pequeño sintió la vocación hacia la vida del monacato. Por eso, apenas
tuvo la edad conveniente, ingresó en un monasterio.
Como quiera que era tan fervoroso y cumplidor, lo nombraron abad de la
abadía de Clonfort.
Nació, según cuenta su biografía, cerca de Tralee. Tuvo la suerte de que el
mismo obispo de Kerry lo educase en los valores cristianos.
Siendo abad, el campo de apostolado que prefirió, fue el Oeste de Irlanda.
Cuando se visita esta isla, aparece su nombre en varios lugares, y varias
ciudades llevan su nombre.
Otro campo de su intenso trabajo por el Evangelio consistió en fundar
monasterios.
Baste citar los de Clonfort, Annadown y Ardefert.
Hay gente que le atribuye también fundaciones de monasterios en Escocia y
País de Gales.
Una de las características que distinguieron siempre a los monjes
irlandeses, fue su capacidad de trabajo.
El entusiasmado por su celo pastoral y por sus devociones, fue a ver a la
mártir santa Paloma.
Su culto es muy fuerte en Irlanda y, desde el siglo IX en Gales, Escocia e
Inglaterra, viéndolo un marinero que iba con sus monjes en busca de otro
mundo.
_____
Fuentes: IESVS.org; EWTN.com; Colección Hablar con Dios de Francisco
Fernández Carvajal FranciscoFCarvajal.org, sadca.com, Catholic.net