-"Jo, qué bien lo pasamos. -me decía- Entramos en la cámara
frigorífica, que estaba llena de pescados congelados, enteros, con
cabeza, cola y todo, y los echamos a la piscina, que estaba aún llena,
y luego hicimos fotos para una presentación que iba a hacer una amiga
sobre los peligros de la contaminación de las aguas"
-"¿Y el hotel abandonado tenía una cámara frigorífica en
funcionamiento y llena de comida?" -le pregunté yo, extrañado.
-"Está abandonado en invierno."
Redrum... redrum... redrum...
Pues si encima te cuento qué ser sobrenatural afirmaba ser el tipo con
el que tuve esta conversación, más miedo te da.