Esta vez vas a recordarme, maldito prepotente, tú siempre en tu nube
de talento y glamour, ajeno a tus seguidores. Esta vez me recordarás
bien, ¡toma puñalada, cerdo!, ¡toma otra!, ¡otra más!, ¡toma!
Mi cara será el último recuerdo que te lleves, mírala bien, conócela
como yo conozco la tuya, tus rasgos, tus ojos marrones... er, dios
mío, no es él.
Perdóneme, señor, lo siento tanto. Ya me ha pasado otras veces. ¡Soy
un desastre recordando las caras!
Ignacio ha escrito:
Las circunstancias de este relato pueden ser interesantes de contar.
Estábamos el otro día almorzando en casa de una de mis cuñadas (para
leer bibliografía sobre mis cuñadas, buscar en google groups entradas
de ignacio que contengan las palabras "progre" y "feminista") cuando
ésta nos contó que en los últimos meses había "estado enganchada" a un
concusro de microcuentos del programa de la SER de Carlos Francino,
cuyas reglas eran, precisamente, que incluyera la frase "¿Te acuerdas
de mí?" y una extensión de cien palabras. Este relato se me ocurrió en
ese preciso momento, y procuré recordarlo para, al llegar a casa,
compartirlo con vosotros (cosa que no hice con ella; forma parte de un
público que no suele recibir bien la mayor parte de las cosas que se
me ocurren )
A ojo de buen cubero debe exceder las cien palabras por muy poco, y no
creo que costara mucho recortarlo hasta ese límite. Precisamente por
no ser un reto de ningún tipo, no lo voy a hacer.
Las etiquetas son la gran ayuda de la memoria: