"Pepito ¿cómo se llama el alemán ése que me esconde las cosas?"
"Alzheimer, abuelo, Alzheimer"
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Hay un poste indicador de parada de autobús junto a la puerta
principal de un asilo de ancianos de Düsseldorf. La parada es falsa:
ninguna línea de autobuses pasa por ese camino.
La dirección del asilo, con la aquiescencia del departamento local de
transportes, la puso allí como medio de controlar las fugas de los
internos seniles. Sus memorias lejanas, que suelen funcionar
correctamente, les permiten identificar las paradas de autobús, así
que se sientan allí a esperar largo rato un vehículo que los devuelva
a sus casas, un autobús que nunca llega. En vez de desperdigarse por
los evidentes peligros de los caminos o el campo abierto, los enfermos
con intención de escapar suelen acabar concentrados allí y los
celadores sólo tienen que hacer la colecta a la hora de cerrar las
puertas del centro.
Como las memorias recientes de estos enfermos no funcionan, el truco
da resultado una y otra vez, todos los dias, con la misma gente.
Colabora, además, la persistencia de que se imbuye el que vive en un
país donde los autobuses siempre pasan a su hora, y el hecho de que
viejos o jóvenes, sanos o enfermos, los alemanes son como son.
>Hay un poste indicador de parada de autobús junto a la puerta
>principal de un asilo de ancianos de Düsseldorf. La parada es falsa:
>ninguna línea de autobuses pasa por ese camino.
¿Pero esto es ficción tuya o es cierto?
Los becarios que llevan la prensa en verano lo dan por cierto, aunque
observa el apellido del director de la asociación "Los viejos leones",
responsable según esto, de la idea.
Una parada falsa repetida mil veces se convierte en verdadera, y los
viejos leones nunca mueren.