No sé si ya lo publiqué en su tiempo, durante las Olimpiadas de
Pekín, pero como no tengo ganas de comprobarlo y para dar un poco de
vidilla, pues ahí va, pues....
FU MANCHÚ Y LAS OLIMPIADAS
Querido diario:
A pesar de que aborrezco tales eventos he mandado a unos cuantos de
mis esbirros a participar en ese lamentable circo llamado “
Olimpiadas”. Esa búsqueda de la perfección, no sé si va mucho con mi
carácter, lo tendré que pensar detenidamente.
¡ Esta duda eterna que me ahoga en océanos de escepticismo!
Por supuesto que mis esbirratletas participarán en deportes dignos y
elegantes: esgrima, halterofilia, lucha, boxeo, judo y no en esos
¿deportes? ¡ja, ja! de señoritas: natación, vela, gimnasia, o en
aquellos despreciables ¿deportes? que se juegan con una pelotita,
baloncito o piecitas de ajedrez. ¡ Por favor!
Ni qué decir que volverán cargados de medallas de oro, más que nada
por la cuenta que les trae y porque ya me he encargado de decirle al
jurado de “parte” de quien van.
El país al que representen no importa, los he nacionalizado
previamente en diversos países y con nombre rusos, así no se notará
tanto; España, ese pequeño país occidental, es un claro ejemplo de
cómo aplicar mi refinada estrategia.
Reconozco que será un tanto extraño que el participante en las
pruebas de esgrima por Senegal, se llame Boris Grushenko y sus rasgos
sean malayos, pero ¿ quién se va a fijar en este mundo tan convulso,
en esta “aldea global” ja, ja, tan descastada, en esos nimios
detalles?
Yo me dispongo a tragar este vil espectáculo encerrado en mi
castillo, delante del televisor a base de tinto de verano y varias
toneladas de berberechos y boquerones. Un ejército de esbirros moverán
con sus abanicos el aire de mi alrededor, para que los oscuros humores
que me produce este, repito y reitero, vil espectáculo, se disipen en
el éter.
Doctor Fu Manchú