Y es que un misterioso visitante llevaba 60 años acudiendo
religiosamente cada 19 de enero a honrar al poeta maldito, dejando en
su sepulcro tres rosas y media botella de coñac.
Desde 1949, cuando se cumplían 100 años de la muerte de Poe, se lleva
especulando con la identidad de tan genuino admirador.
El nombre que más está sonando en las últimas horas es el de David
Franks, de 61 años, un conocido poeta de la zona que se había ganado
la fama de bromista y que murió la semana pasada.
[...]
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http://www.elmundo.es/elmundo/2010/01/21/cultura/1264071094.html
Antes de partir, el sujeto deja sobre la tumba tres rosas rojas y la
botella de coñac Martell, a medias. Las rosas se cree que representan
a Poe, a su esposa Virginia y a su suegra Maria Clemm: los tres están
enterrados en este mismo cementerio.
El brindador lleva un abrigo negro y sombrero, y oculta su rostro con
una bufanda o capucha. Un grupo de periodistas y aficionados a Poe
están generalmente presentes para observar el acontecimiento. Por lo
general, ninguno de ellos ha tratado de interferir con el acceso de
este sujeto, con su ofrenda o para identificarle, por respeto a la
tradición, y, quizás, al misterio6+6.
Perdón, el dichoso gato ha saltado sobre el teclado. El misterioso 6+6
es su propia contribución.