Me llama la atenci�n, y por eso me ha gustado la pel�cula, el que Lars, haya
prescindido de seguir insistiendo en su peculiar pol�tica argumental, de
meterle el dedo al espectador, haci�ndole posicionarse en situaciones
morales, irresolubles, artificiosas, y manipuladoras, y encima con
pretensi�n de gran drama moral de autor. El Dogma conduc�a a un mayor
descarnamiento de estas f�rmulas, que ni siquiera ten�an un soporte formal
"honesto", con el que apoyar semejantes dislates. La pobre Selma conducida a
una est�pida ejecuci�n, la retarded Beth mont�ndose un martirolog�o sexual
de redenci�n, la Kidman puteada porque yo (Lars) lo valgo.... y en ese plan.
De ah� que siempre se me haya hecho desagradable el revisitar sus pel�culas,
no hab�a m�s que lo que hab�a, c�mara al hombro y a putear moralmente al
personal.
El Dogma ha desaparecido de Antichrist, y s�lo por eso la pel�cula da gusto
verla... Lars tiene mucho morro, s�, copia planos del Zerkalo tarkovskiano
(por aquello del homenaje), de Sacrificio, deforma im�genes de la naturaleza
al pict�rico y sokuroviano modo, y se pone pretenciosamente Bergmaniano.Pero
por eso tambi�n me hace gracia. Argumentalmente, siguiendo las premisas
ret�ricas de los citados, Lars tampoco pod�a ponerse a hacer el Saraband, ni
llegar a los niveles de abstracci�n compleja de Sacrificio, de ah� que haya
optado por los sinuosos y agradecidos comercialmente, caminos del thriller
psicol�gico! Sobre la violencia de la pel�cula, no puede ser que a otras
gentes se les permita y aplauda el recurso de la ultraviolencia, Bonello,
Dumont, Haneke... y el pobre Lars no pueda dedicarse a unas suaves
laceraciones, una vez que ha hecho prop�sito de enmienda, y ya no nos
martiriza con su dogma...
Conclusi�n: Martin Scorsese incluir� el Antichrist, en una pr�xima edici�n
de "La �ltima tentaci�n de Cristo", bien en DVD aparte, o mejor a�n
remontando la pel�cula, y meti�ndole el inserto definitivo de la mejor
tentaci�n cristol�gica jam�s filmada, Antichrist: enso�aci�n-viaje al Ed�n,
lucha contra el Satan�s del eterno femenino, y glorioso regreso con
tarkovskiano plano y acompa�amiento m�sical, bajando de la colina en lor de
las multitudes.
Saludos.
Zardoz.
Dogma en realidad s�lo ha hecho Los Idiotas.
A mi no me gust� nada Antichrist. S�lo el pr�logo de crueldad infinita que
por cierto parec�a un anuncio del calvo de la loter�a de Navidad.
"wakam" <escribanoHA...@SDESPAMeuskalnet.net> escribi� en el mensaje
news:hdbueq$241q$1...@news.telesweet.net...
Es de esos casos, creo que cada vez más frecuentes, en los que me
gusta mucho más dirección que guión.
Un saludo
On 11 nov, 13:59, "Zardoz" <Natura_sono...@hotmail.com> wrote:
> Cierto, y la escena final, está a punto de convertirse en el anuncio de
> Iberdrola.... :-)
> La película es un desbarre, pero no está tan mal como se pinta.
>
> "wakam" <escribanoHASTALASPE...@SDESPAMeuskalnet.net> escribió en el mensajenews:hdbueq$241q$1...@news.telesweet.net...
>
>
>
> > "Zardoz"...
>
> >> El Dogma ha desaparecido de Antichrist, y sólo por eso la película da
> >> gusto verla...
>
> > Dogma en realidad sólo ha hecho Los Idiotas.
>
> > A mi no me gustó nada Antichrist. Sólo el prólogo de crueldad infinita que
> > por cierto parecía un anuncio del calvo de la lotería de Navidad.- Ocultar texto de la cita -
-
>Es de esos casos, creo que cada vez m�s frecuentes, en los que me
gusta mucho m�s direcci�n que gui�n.
Estoy de acuerdo.
Pensaba que la pel�cula habr�a suscitado cr�ticas cuasi un�nimes escoradas
hacia el rechazo.
Pero esta tarde le he echado un vistazo al cahiers, y ah� aparece en el
cuadro cr�tico, con divisi�n radical de opiniones. Tres 8, (uno de ellos de
C.Losilla, lo cual me preocupa), un 7 golfo por ah�, algunos bienes, y luego
tres suspensos con un 4 (uno de ellos de C.F. Heredero, lo cual es prueba
inequ�voca de que la pel�cula est� muy bien), si G. de Pedro y J. Pena no
votaran tanto al alim�n, con esos 4 vergonzantes, hubi�ramos llegado al
Notable. Antichrist!!
Por cierto el Cahiers recupera una entrevista a Lanzmann, que es
a-lu-ci-nan-te. Voy por la mitad y no se acaba.
un saludo.
Anda que no se ha notado nada el 1 que le ha cascado a 'Resacᅵn en las
Vegas' para que una pelᅵcula tan poco cultureta no estuviese segunda en
el panel de su revista. Es similar a los que les ponen unos o dieces a
las pelᅵculas en Filmaffinity o IMDb, no para puntuarlas, sino para
bajarlas o subirlas.
> Por cierto el Cahiers recupera una entrevista a Lanzmann, que es
> a-lu-ci-nan-te. Voy por la mitad y no se acaba.
Sᅵ. Lo mejor de este nᅵmero, sin duda.
--
Carlos Pumarin
> > Por cierto elCahiersrecupera una entrevista aLanzmann, que es
> > a-lu-ci-nan-te. Voy por la mitad y no se acaba.
>
> Sí. Lo mejor de este número, sin duda.
También la he leído, está muy bien. Mencionan de pasada un
enfrentamiento de Lanzmann con Godard. ¿Alguien puede explicármelo?
Te pongo un artículo de Ángel Quinatana que hace referencia a esa
polémica acerca de la representación del Holocausto.
Saludos
Sergio
¿Podemos confiar en el empirismo de lo visible si una parte de lo real
está dominada por lo invisible?
ÀNGEL QUINTANA - /Culturas/ la Vanguardia 26/01/2005
¿Es posible una cultura visual de la crueldad en un mundo en el que el
flujo de imágenes ha banalizado el dolor?
A finales de los cuarenta, Theodor W. Adorno escribió que no se podía
escribir poesía después de Auschwitz. Hoy, sesenta años después, el
pensamiento de la cultura visual ha convertido los campos de
exterminio en el epicentro desde el que gravitan algunos de los
debates fundamentales sobre mostrar y no mostrar, sobre lo visible y
lo invisible o sobre la presencia de una cierta actitud iconoclasta en
el interior de una sociedad mediática que cree en el valor empírico de
lo visible. El debate ya no consiste en pensar como hacer poesía
después de Auschwitz, sino en cómo podemos llegar a confiar en la
verdad de las imágenes cuando nos encontramos frente a lo
irrepresentable.
En el transcurso de su filme-ensayo, Histoire(s) du cinéma,Jean Luc
Godard estableció las líneas generales de la polémica al considerar
que el pecado original del cine residía en no haber sabido capturar
una imagen de los campos de exterminio. Godard afirma que todo acabó
en el momento en que no se filmaron los campos de concentración, ya
que el cine faltó totalmente a su deber. Desde ese momento todas la
imágenes de nuestra cultura visual no hacen más que remitirnos a ese
hecho y se preguntan sobre el porqué de su fracaso. La posición de
Godard ha sido contestada por Claude Lanzmann, autor del impresionante
documento de nueve horas sobre los campos titulado Shoah (1985), que
insiste en que los campos fueron sobre todo el territorio de lo
irrepresentable y que la mostración de cualquier imagen no hace más
que atentar contra una realidad extrema de la que la imagen
cinematográfica y fotográfica nunca puede dar cuenta de su verdadera
dimensión. En su documental, Lanzmann se propuso superar el valor
metonímico de las imágenes y articuló una serie de rigurosas opciones
de puesta en escena que privilegiaban el testimonio oral, el recuerdo
transformado en relato vivido y la mostración de los espacios. Lazmann
se propuso desterrar las imágenes de archivo, porque "petrifican el
pensamiento de todo poder de evocación". En más de una ocasión ha
afirmado que si alguien llegara a descubrir las imágenes de una
película rodada por los miembros de las SS desde el interior de la
cámara de gas, la acabaría destruyendo.
El debate Godard/Lanzman incide, desde el holocausto, en una serie de
cuestiones que afectan a la ética de las imágenes a partir de la
dicotomía entre el campo visual que ha configurado la historia y el
contracampo de las múltiples realidades ocultas.Un debate que incide
también en la vieja querella iconoclasta sobre cómo la imagen no es
más que la representación parcial de una totalidad inabarcable. ¿Qué
verdad podía reflejar una película frente al dolor extremo de
Auschwitz? ¿Hasta qué punto podemos dar confianza al empirismo de lo
visible si una parte de lo real está dominada por lo invisible?
Para circunscribir el debate podemos establecer una cierta cronología
sobre la construcción de las imágenes de los campos de
concentración.En el verano de 1945, cuando las tropas británicas,
rusas y estadounidenses llegaron a los campos de exterminio se
encontraron frente a una realidad oculta que debían desvelar para la
Historia. Dicha realidad no era la de la maquinaria de la destrucción
en funcionamiento, sino la de sus efectos. El ejército americano dio
órdenes de mostrarlo todo para crear un archivo visual que certificara
como prueba del holocausto. Entre los cineastas que filmaron los
campos se encuentra Georges Stevens -futuro autor de Un lugar en el
sol-que rodó una serie de imágenes en color que fueron secuestradas
porque superaban lo soportable. El operador británico Sidney Bernstein
rodó también imágenes de los campos de Bergen-Belsen que fueron
supervisadas por Alfred Hitchcock. El maestro del suspense ordenó que
se mantuvieran las panorámicas que enlazaban los verdugos nazis
desenterrando los cuerpos de sus víctimas con los judíos exterminados.
Curiosamente, el montaje de Alfred Hitchcock titulado Memory of the
Camps fue generado en los sótanos del Imperial War Museum inglés y no
fue mostrado hasta 1985. Las imágenes de los campos sirvieron, en
cambio, como prueba en el proceso de Nuremberg.
La necesidad de mostrar los impactos de la barbarie se convirtió, en
la inmediata posguerra, en una cuestión ética que también afectó a la
ficción. Así, mientras los noticiarios americanos mostraban los campos
para justificar su lucha por la liberación,en el cine italiano,
Roberto Rossellini inauguró el concepto de cine de la crueldad rodando
una escena de tortura en Roma, ciudad abierta (1945). Rossellini debía
mostrar frontalmente el horror para que el espectador tomara
conciencia de la barbarie. Mostrar el horror no era ningún acto de
complacencia sino una cuestión política. El cine de la crueldad tuvo
su canto del cisne con (Pasolini, 1974) donde, Saló desde la ficción,
se llegó a establecer una cierta idea de los límites de lo
representable en el interior del cine moderno.
Uno de los grandes momentos de la discusión sobre los límites de lo
irrepresentable surgió en París, a finales del año 2000, cuando se
organizó en el Hôtel Sully, una exposición fotográfica sobre la
memoria de los campos. En el catálogo, el filósofo George Didi-
Huberman publicó un texto sobre cuatro fotografías realizadas desde el
interior de la cámara de gas por un prisionero del sonderkomando de
Auschwitz-Bikernau. Estas imágenes -que ya figuraban en el documental
de Alain Resnais, Noche y niebla son las únicas que se conservan de la
maquinaria de la muerte en pleno funcionamiento y describen dos
momentos fundamentales del tratamiento especial cuando las víctimas
son conducidas desnudas hacia la cámara de gas y cuando, ya gaseadas,
queman en las fosas exteriores de incineración. Didi-Huberman piensa
que, pese a que estas imágenes sólo capturan una parte del dolor
extremo, son importantes porque ponen en cuestión el tema de lo
inimaginable aplicado a los campos de concentración.
El fotógrafo se jugó la vida con el deseo de luchar contra las formas
de invisibilidad que los oficiales nazis querían configurar desde los
barracones de exterminio. El artículo de Didi-Huberman provocó la
reacción de los historiadores Gérard Wajcman y Elisabeth Pagnoux,
cercanos al espíritu de Claude Lanzman, quienes consideraban que el
texto fomentaba el voyeurismo y un cierto goce del horror porque
partía de un fetichismo hacia el valor de unas imágenes que al no
poder mostrar la realidad global de los campos no hacían más que
petrificar el poder de sugestión de una imaginación forzada al límite.
La polémica que ha surgido en torno a estas imágenes arrancadas a una
realidad extrema ha sido recogida y amplificada con el debate Godard/
Lanzmann por Georges Didi-Huberman en su excelente libro Imágenes pese
a todo. Memoria visual del holocausto (Paidós, 2004).
¿Voyeurs?
¿Es posible resurgir la idea de una cultura visual de la crueldad en
un mundo en el que el flujo de las imágenes ha banalizado el dolor
ajeno? Susan Sontag en su libro Ante el dolor de los demás (Alfaguara/
Proa, 2003) se muestra radical al afirmar que la única gente con
derecho a mirar una fotografía de un veterano de la Primera Guerra
Mundial al que le volaron la cara son los que pueden aligerar su
dolor. Los otros espectadores no son más que voyeurs. Esta premisa
parece ser contestada en una valiente película italiana titulada Oh
Uomo! (2004), realizada a partir de material de archivo médico de los
cuerpos destrozados durante la Primera Guerra Mundial. La película
dirigida por Yervant Gianikian y Angela Ricci Lucchi está encabezada
por una elocuente cita de Leonardo da Vinci donde considera que los
horrores de la guerra deben ser mostrados para comprender el
sufrimiento que los hombres infliquen a sus semejantes. Oh Uomo!
sugiere la necesidad de recuperar la noción de un cine de la crueldad
para no banalizar las imágenes del horror. Una noción que también está
presente en otro de los grandes documentales recientes, S21, la
machina de la mort Khmere rouge (2003) de Rithy Panh, cuyo eje es la
recuperación de la memoria del genocidio llevado a cabo por los khmer
rojos camboyanos entre 1975 y 1979, que se saldó con dos millones de
muertos y el silencio administrativo de los hechos. Rithy Pahn, como
Godard y Lanzman, se pregunta cómo fue posible ocultar un genocidio.
Para luchar contra ese silencio busca la buena distancia, reune
víctimasy verdugos para que recuerden y recosntruyan los gestos
fundamentales de su experiencia. Todos estos trabajos recientes no
hacen más que actualizar una vieja idea propuesta por Siegfried
Kracauer y que cierra el libro de Georges Didi-Huberman, la necesidad
de redimir, mediante las imágenes, la realidad física. La búsqueda de
la buena distancia, exenta de subrayados, debe ser el objetivo de todo
discurso sobre la memoria de lo ausente.Una buena distancia en la que
la mostración de lo visible debe servir para recuperar la memoria del
horror y la conciencia de la barbarie como forma de compromiso ante
nuestro tiempo. |
Jueves, 27 Enero, 2005 "
>> Tambi�n la he le�do, est� muy bien. Mencionan de pasada un
>> enfrentamiento de Lanzmann con Godard. �Alguien puede explic�rmelo?
>
>Te pongo un art�culo de �ngel Quinatana que hace referencia a esa
>pol�mica acerca de la representaci�n del Holocausto.
Gracias, Sergio.
--
Una salutaci� i Amunt Val�ncia!
http://ratspenats.blogspot.com/
A mᅵ tambiᅵn me sonᅵ muy interesante y lo busquᅵ en Internet:
http://sites.google.com/site/dossierjeanlucgodard/2-filmer-apres-
auschwitz/wajcman
Desgraciadamente, mi nivel de francᅵs no puede con eso.
Muchas gracias, por cierto, a Sergio por el artᅵculo de Quintana.
--
Carlos Pumarin
> Te pongo un artᅵculo de ᅵngel Quinatana que hace referencia a esa
> polᅵmica acerca de la representaciᅵn del Holocausto.
Interesante tambiᅵn esta conferencia de Quintana sobre el mismo tema:
http://www.cgai.org/index.php?seccion=audio_nota.php&id_audio=90
&id_nota=19&anyo_busqueda=2009
--
Carlos Pumarin