http://www.youtube.com/watch?v=x0MFMQKh36g&feature=player_embedded
http://www.intermedio.net/ichbinenricmarco/ICH%20BIN%20ENRIC%20MARCO%20CASTELLANO/ICH%20BIN%20ENRIC%20MARCO.html
Crítica
El embaucador y su enigma
Jordi Costa (El País)
En los primeros minutos de Fraude (1973), Orson Welles afirmaba que
todo relato contiene, inevitablemente, una mentira. Acto seguido, el
director procedía a desarticular, burlonamente, la veracidad del
formato documental para convertirlo en territorio de incertidumbre. Es
decir, para colocarlo en la zona de ambigüedad de la realidad misma.
Ich bin Enric Marco, de Santiago Fillol y Lucas Vermal, podría ser un
estimulante fruto del árbol genealógico del clásico de Welles, pero,
también, una coda ejemplar de uno de los trabajos más monumentales que
ha dado el género de no ficción: Shoah, de Claude Lanzmann. Como
Fraude, la película de Fillol y Vermal tiene a un embaucador en su
centro y al modo Shoah, su trayecto narrativo se articula a partir de
la confrontación de un testigo con los escenarios de su pasado. En
este caso, de su doble pasado: la experiencia real y su ficción, su
automitología. Una mentira que quizá cumplió una función.
Los referentes no son gratuitos: ésta es una de las películas
españolas más ambiciosas del año y, también, una de las menos pagadas
de sus logros. No es su menor mérito el pudor de no resolver el
problema que plantea: la complicada figura de Enric Marco no es
instrumento para ilustrar una tesis preconcebida y acaba elevando este
trabajo su respeto al enigma encarnado por su protagonista. La imagen
de Enric Marco -el que fuera presidente de la Asociación Amical de
Mauthausen y tuvo que enfrentarse a un pasado que refutó su discurso
vital-, conteniendo sus turbulencias interiores y resistiéndose a la
súplica de perdón en el escenario de ese campo en el que nunca fue
prisionero, es una desafiante, radical sobrecarga de contenido.
***
Pere Vall
Valoración Fotogramas: 4 estrellas
Casualidad que compartan página la opera prima de Edmon Roch y esta
Ich Bin Enric Marco, con la que sus autores regresan a lo que queda de
la Alemania nazi de la mano de un apestado al que se le da una segunda
oportunidad... No sé qué me espera detrás de todo esto, dice Marco, y
ahí sigue la pregunta, pero, como espectadores, nos queda una
experiencia desasasosegante, una investigación del embuste piadoso y
sobre la (sobre)valoración de la verdad. Escenas como la conversación
con otro preso actual en la prisión de Kiel o la visita a la casa
alemana buscando a los Shankowitz (puro terror) son los grandes
momentos de un descenso a los infiernos de la culpa y a una rotunda
reflexión sobre la heroicidad y la villanía. La admiración y el
desprecio.
***
«Ich bin Enric Marco»: El falso testigo
18 Diciembre 09 - Sergi Sánchez (La Razón)
Dirección y guión: Santiago Fillol y Lucas Vernal. Fotografía: Marc
Gómez del Moral. España, 2009. Duración: 100 minutos.Documental.
Cuesta creer que Enric Marco, que se inventó su pasado en el campo de
concentración de Flossenbürg recibiendo por el camino todo tipo de
medallas y parabienes, mintiera en honor de todas las memorias del
mundo que fenecieron en los crematorios y las cámaras de gas. Fillol y
Vernal acompañan a Marco a la Alemania que conoció como trabajador
emigrante y prisionero del penal de Kiel para que encuentre su propia
verdad. ¿Mentiroso com- pulsivo o voz de la conciencia del imaginario
del Holocausto? En esa disyuntiva, que el documental no resuelve, está
incluido también el consabido debate sobre las difuminadas fronteras
entre realidad y ficción.
El discurso de Enric Marco es fascinante aunque está demasiado
encerrado en sí mismo: echamos en falta otras voces, otros ámbitos,
que completen el retrato de este hombre imposible.
Lo mejor: La visita de Marco al barrio y a la casa donde cree que
vivieron una pareja de amigos de su época alemana.
Lo peor: Acabamos demasiado atrapados en el discurso exculpatorio de
Marco, necesitamos un poco de aire fresco.
***
Entre la impostura y la fascinación
Autor:
Quim Casas (Cine 365)
LO MEJOR:
La forma de encarar la complejidad del personaje y cuestionar la
fragilidad de la verdad y la memoria.
LO PEOR:
Nada.
Ich Bin Enric Marco es un trabajo fascinante, un filme que nos sitúa
en un punto indeterminado entre la impostura y la fascinación. En la
penúltima secuencia de la película realizada por Santiago Fillol y
Lucas Vermal, la cámara encuadra al protagonista, el anciano Enric
Marco, y se desplaza en breve panorámica hasta un panel de plástico
que devuelve su imagen, ahora invertida, reflejada. Así ha sido la
andadura de tan curioso personaje por la vida: inventó por completo su
pasado como superviviente de uno de los campos de exterminio nazis, el
de Flossenbürg, y una vez descubierta la impostura, colocado al pie de
los caballos, Marco explica una nueva historia que siendo verdadera -
porque está documentada- transmite igualmente la sensación de
incertidumbre, de fabulación, de una ruptura permanente con la
realidad.
La película se abre con imágenes de archivo de los campos nazis, una
entrevista con Marco fechada en 2004, cuando aún era presidente de la
principal asociación española de deportados (Amical Mauthausen), su
charla en el Congreso de los Diputados y el rastro de noticias
aparecidas cuando se descubrió, en mayo de 2005, que todo había sido
un fraude, una existencia inventada.
Es entonces cuando los realizadores entran en juego y acompañan a
Marco en su viaje hacia la Alemania que conoció en 1941, a la otra
versión -menos romántica aunque flote siempre el aire leve de una
nueva impostura- de esa existencia caracterizada por la supervivencia
y la lucha antifascista.
Marco quiere redimirse en este viaje, en este reencuentro con su
auténtico pasado que se mezcla constantemente con la historia
inventada. La película deriva en la filmación de un acto
esquizofrénico en el que se confunden las experiencias documentadas en
el penal de Kiev y los astilleros en los que trabajó -como tantos
otros hombres de la España franquista que se fueron a Alemania al
despuntar los años cuarenta- con las imposturas en el campo de
concentración al que regresa sin haber estado.
Marco no pide perdón. Ha sido un gran narrador, un gran actor, el
deportado número 6448 de un lugar que nunca visitó, el hombre que con
una experiencia que no era la suya contribuyó a mantener viva la
memoria de los muertos y la restitución emocional de los deportados.
Singular personaje y singular película, un relato sobre la tensión que
se establece entre la fascinación y el rechazo, entre la pugna y la
mentira, entre el autorretrato y la falsificación.
> ICH BIN ENRIC MARCO, de Santiago Fillol y Lucas Vermal
> Estreno 16 de diciembre
> Barcelona: Cine Alexandra
> Madrid: Pequeño Cine Estudio
>
> http://www.youtube.com/watch?>v=x0MFMQKh36g&feature=player_embedded
>http://www.intermedio.net/ichbinenricmarco/ICH%>20BIN%20ENRIC%20MARCO%...
Si regalan otra película a la entrada (vista "Xiao Wu" a su salud) no
hace falta buenas referencias críticas :-)))))). En serio, que espero
que aguante un poquito, que el personaje es interesantísimo, ¿se burló
de los que sufrieron?, ¿difundió el drama histórico mejor que nadie a
pesar de la mentira?, son las posiciones encontradas. que suelo
oir .Adjunto carta publicada ayer en El Periódico. (PD previa: ojo con
el Alexandra de Barcelona que "Singularidades de una chica rubia", uno
de los peliculonjes del año, la está pasando doblada al catalán)
Saludos
Sergio
El gran manipulador
Enrique Urraca de Diego
Presidente de ARMH Exilio Republicano. Barcelona
Después del estreno del documental Ich bin Enric Marco, sobre Enric
Marco, el falso prisionero de un campo de concentración nazi, quiero
decir que este gran manipulador sigue, sin ninguna vergüenza ni
arrepentimiento, su singular camino lleno de mentiras. No fue
deportado en los campos nazis, pero sí fue voluntario a trabajar a la
Alemania nazi para su industria de guerra. Mientras, mi tío, como
otros miles de republicanos, sufría la barbarie nazi en el campo de
Mauthausen. ¿Cómo puedo aceptar eso?
Trabajé muy estrechamente con Enric Marco en la Amical de Mauthausen
durante un año, hasta que estalló el escándalo. Nunca sospeché de él,
le aporté toda mi ayuda y apoyo en el trabajo. Le ofrecí, más que mi
amistad, mi cariño como deportado. Él lo sabía, se lo dije. Y aun así
me mintió, y siguió mintiéndome hasta el final. Para mí fue muy
doloroso, pues nunca imaginé que alguien fuese capaz de tal falacia.
¿Y aún hoy se pregunta a quién debe pedir perdón? Debería pedir perdón
a los deportados, a sus familiares y a la sociedad, porque hay temas
con los que no se puede mentir y manipular. Debería pedir perdón a
esos jóvenes estudiantes que le creyeron cuando les explicaba su
experiencia de deportado y quedaron desconcertados después. Disculpen
que les diga: yo no le perdono. El sufrimiento de nuestros familiares
se merece un trato más serio que las elucubraciones de un ser enfermo
con ganas de notoriedad."