“Hemos visto a la Sociedad de las Naciones fundada y sostenida por
las
mismas fuerzas ocultas que nos encontramos siempre que se trata de
destruir; hoy en día la masonería, sus auxiliares, los partidos de
izquierda y, detrás de todos, la judería, tratan de exterminar el
sentimiento nacional y el principio de soberanía de los estados por
la
creación de un super-gobierno internacional, y al mismo tiempo de
desmoralizar a los pueblos con una propaganda antimilitarista y
pacifista. Perdido el sentimiento nacional, esos pueblos estarán
completamente desarmados frente a esta fuerza oculta y sagaz que
pudiéramos llamar el imperialismo judeo-masónico”.
“La Sociedad de las Naciones fue inaugurada el 10 de enero de 1920;
los estatutos elaborados en las Asambleas masónicas fueron muy poco
modificados...” (18).
La masonería de alto grado va del nivel 4 al 33, aunque no todos los
miembros tienen que pasar todos los niveles, sino que también pueden
saltar algunos. En los tres últimos grados (31 al 33) se han reducido
las ceremonias rituales a un mínimo. En la mayoría de los países el
proceso de admisión se limita hacer prestar juramentos de gran
importancia, que corresponden a las más altas obligaciones de la
orden. El "Consejo Supremo" está constituido por los miembros de
grado
33 (con un máximo de 33 miembros). Este constituye el gremio masónico
supremo de un estado.
La sede de cada Consejo Supremo es siempre la ciudad en la que el
gobierno tiene su sede (de la revista Suiza PHL, 8o año, p.29) Los
Consejeros Supremos de todos los países, que se reúnen en períodos
irregulares, constituyen el.'" Consejo de los 33" de la pirámide
mundial.
Los miembros de los tres grados inferiores de la masonería
normalmente
no saben que son meras figuras en gigantesco juego político. Se trata
en su mayor parte de pequeños y medianos empresarios, académicos,
funcionarios y políticos comunales, a los que a través de los masones
de alto grado, que están presentes en las logias (y que nunca se dan
a
conocer como tales), se les sondea sobre sus opiniones e intenciones
y
se les dirige casi siempre sin que se percaten de ello mediante
conversaciones y charlas. El que a continuación actua conforme a la
intención de los masones, puede estar seguro de tener éxito en su
carrera profesional (de la revista Suiza PHL, 8o año, p.28).
Partido y política - teatro de marionetas de la masonería
El hecho antes mencionado de que el Consejo Supremo de los masones
siempre tiene su sede en la ciudad en la que se encuentra también el
gobierno del país, naturalmente no es casualidad. La conección entre
política y masonería es tan estrecha que a todo aquel que no esté
informado al comienzo le resulta difícil de creer. Rothkranz cita a
J.
Vaquité:" Todos los partidos políticos son un resultado de la
actuación de la masonería, sea porque ella ha presidido el acto de
constitución del partido, o sea porque más tarde lo ha impregnado de
sus ideas. Puede parecer que los partidos políticos tengan más poder
porque operan en público, mientras que la masonería permanece oculta.
Pero en realidad los partidos políticos actúan de manera dependiente
de la gran sociedad secreta, que a la vez es su base. Ellos sólo son
los portavoces de una clientela determinada.Los "Iluminados" entran
en
juego allí donde la masonería oficial tiene su "límite", es decir, en
el grado 33 de la Masonería de alto grado. Ellos son los que utilizan
la totalidad de la masonería (en la que ocupan frecuentemente
posiciones importantes) para llevar a cabo su meta de un "Gobierno
mundial único". La editorial alemana Diagnosen escribe al respecto:
"El hecho es que se trata aquí de un conjunto de asociaciones
secretas, de las cuales cada una cumple su propio papel, que puede
diferir según sea el estado o el momento o se trate de circunstancias
especiales. También es una evidencia que sólo el poder secreto que
esta detrás de la masonería la dirige y se sirve de ella, aunando
todas las fuerzas y sabiendo exactamente el camino a seguir, mientras
que la gran mayoría de los masones no tienen idea de todo esto."
Guiseppe Mazzini, uno de los cabecillas de los Iluminados del siglo
XIX, escribió el 22 de enero de 1870 a Albert Pike (con el que
colaboraba como iluminado superior): "Tenemos que permitir a todas
las
asociaciones que siguen existiendo como hasta ahora con sus sistemas,
sus organizaciones centrales y los diversos modos de correspondencia
entre los altos grados de los mismos ritos en las formas
organizativas
actuales. Sin embargo, debemos crear un super-rito que debe
permanecer
oculto y para el que podemos elegir a los masones de los altos grados
según nos convenga. Por consideración a nuestros hermanos menores,
estos hombres han de someterse al anonimato más estricto. Así
gobernaremos sobre la masonería entera mediante este rito superior;
él
constituirá la central internacional, que será tanto más poderosa al
ser desconocidos los que la dirigen."
El dogma teólogo de Albert Pike está reflejado en las "Instrucciones"
que él decretó el 4 de junio de 1889 para los 23 Consejos Supremos
del
mundo. Citamos a Des Griffin: "Debemos decir a la masa lo siguiente :
'Veneramos a un solo Dios, pero a nuestro Dios se reza sin
superstición.' A vosotros (los miembros del grado 33), los
instructores generales soberanos, os decimos lo que debéis repetir a
los hermanos de los grados 30, 31 y 32: La religión masónica deberá
ser conservada por todos nosotros que somos iniciados del grado
supremo, en la pureza de la doctrina “divina”