Llegan, nos contagian sus emociones negativas y nos dejan sin fuerzas.
Defenderse y protegerse de este tipo de personas es una obligaci�n.
Parar los pies a los v�ricos victimistas no es abandonarles sino invitarles
a tomar las riendas.
a.. Ponga una tormenta en su vida
b.. La hora del hemisferio derecho
c.. El arte de improvisar
Patricia Ram�rez 3 MAR 2013 - 00:0
http://elpais.com/elpais/2013/03/01/eps/1362166637_204041.html
Seguro que usted se ha visto alguna vez en esa situaci�n en la que despu�s
de mantener una conversaci�n con un amigo se ha sentido desolado, ha
contemplado el mundo con m�s tristeza y menos entusiasmo que antes de
empezar la conversaci�n, o ha pensado: "Madre m�a, a este amigo no le pasa
nada bueno, siempre tiene una queja". Y en situaciones extremas, ha
escuchado el tel�fono, ha visto el nombre de la llamada entrante y ha dejado
de atenderlo porque sabe que esa persona, de alguna manera, le va a
complicar la vida: le va a contar un nuevo problema o seguir� hablando de su
monotema, por lo general con tem�tica "desgracia". La pregunta que uno se
plantea siempre despu�s de pasar un rato con las personas v�ricas es: "�Y yo
qu� necesidad tengo de estar oyendo esto?".
�Qui�nes son las personas v�ricas? Aquellas que llegan y le contagian de mal
humor, de tristeza, de miedo, de envidia o cualquier otro tipo de emoci�n
negativa que hasta ese momento no se hab�a manifestado en su cuerpo. Es
igual que un virus: llega, se expande, le hace sentir mal y cuando se aleja,
poco a poco, usted recobra su estado natural y, con suerte, lo olvida.
El origen de la persona v�rica puede ser variado: el mal genio, la envidia,
la falta de consideraci�n, el ego�smo, la estupidez o la falta de tacto. Lo
importante es verse con recursos suficientes para protegerse del contagio.
El mundo est� lleno de personas v�ricas de diferentes tipolog�as, unas menos
da�inas y otras mal�volas que dejan memoria y cicatriz.
V�ricos pasivos. En esta categor�a incluyo a los victimistas, los que echan
la culpa de todo su mal a los que tienen alrededor, nunca son responsables
de lo malo que les ocurre porque son los dem�s o las circunstancias los que
provocan su malestar. Si les escucha y a usted le va bien, llegar� a
sentirse mala persona por disfrutar de lo que los victimistas no tienen. Y
no porque no tengan posibilidad de hacerlo, sino porque han aprendido a
obtener la atenci�n a trav�s de la queja y eso es c�modo. Se sienten
maltratados por la vida y abandonados de la suerte. Por supuesto, le hacen
sentir mal a quien no les presta la atenci�n de la que se creen merecedores.
Con estas personas sufrir� el contagio del virus tristeza, frustraci�n y
apat�a.
"Es extra�a la ligereza con que los malvados creen que todo les saldr� bien"
(V�ctor Hugo)
V�ricos caraduras. Son los que siempre le pedir�n favores, pero a la vez no
son capaces de estar atentos a sus necesidades. No mantienen relaciones
bidireccionales en las que entreguen tanto como reciben. Tiran de otros sin
preguntarles si est�n bien, si necesitan ayuda, si les viene bien
prest�rsela en ese momento. Son ego�stas y egoc�ntricos, y en el momento en
el que se deja de satisfacer sus necesidades comienza la cr�tica y el
chantaje emocional. Con estas personas sufrir� el contagio del virus "siento
que abusan de m�", aprovechamiento y resignaci�n.
V�ricos criticones. Viven de vivir la vida de otros porque no les vale con
la suya. Su vida es demasiado gris, aburrida o frustrante como para hablar
de ella, as� que destrozan todo lo que les rodea. No espere palabras de
reconocimiento hacia los dem�s ni que hablen de forma positiva de nadie,
porque el que a los dem�s les vaya bien, les potencia su frustraci�n como
personas. No saben competir si no es destruyendo al otro. Arrasan como
Atila. Con estas personas sufrir� el contagio del virus desesperanza,
verg�enza, incluso culpa si participa en la cr�tica. Y la culpa luego
arrastra al virus del remordimiento.
Compa��as peligrosas
V�ricos con mala idea. Mant�ngalos bien lejos. Est�n resentidos con la vida,
ya sea porque no han sido capaces de gestionar la suya o porque la suerte no
les ha acompa�ado. Anticipan que las personas son interesadas y no esperan
nada bueno de ellas. Todo lo interpretan de forma negativa, a todo el mundo
le ven una mala intenci�n. Viven en un constante ataque de ira, como si el
mundo les debiera algo. No soportan que otros tengan �xito, esfuerzo y
fuerza de voluntad, porque estas actitudes de superaci�n les ningunean
todav�a m�s. Con estas personas sufrir� el contagio del virus indefensi�n,
inseguridad, impotencia y ansiedad.
V�ricos psic�patas. Para los que no lo sepan, no hace falta ser asesino en
serie para ser un psic�pata. El psic�pata es aquel que infringe dolor a los
dem�s sin sentir la menor culpabilidad, remordimiento y sin pasarlo mal. De
estos hay muchos de guante blanco. Son los que humillan, faltan al respeto a
prop�sito, pegan, amenazan y provocan que se sienta rid�culo, menospreciado,
y se cargan la autoestima. Ante ellos, salga corriendo, porque el que lo
hace una vez, repite. Si le permite que le maltrate, usted terminar�
pensando que ese es el trato que merece. Con estas personas sufrir� el
contagio del virus miedo y odio. Muy dif�cil de erradicar, perdura durante
mucho tiempo en su memoria.
Mecanismos de defensa. Para evitar el contagio de los v�ricos victimistas,
lo primero que hay que hacer es pararles. Decirles que estar� para ayudarles
a tomar decisiones y solucionar problemas, pero no para ser el pa�uelo en el
que ahogan sus penas sin implicarse. Estas personas se acostumbran a llamar
la atenci�n con sus desgracias, pero son incapaces de responsabilizarse y
actuar porque optan por el camino f�cil: llorar.
D�gale que estar� encantado de ayudarle siempre y cuando se movilice. Y si
no lo hace, decida alejarse de alguien que ha tomado la decisi�n de ser un
par�sito toda la vida. No lo est� abandonando, le est� dando aliento para
que act�e. Si decide no tomar las riendas de su vida, ser su pa�o de
l�grimas, tampoco ser� una ayuda. Se gasta la misma energ�a quej�ndose que
buscando soluciones. La primera opci�n consume y resta, y la segunda suma.
"La tristeza del alma puede matarte
mucho m�s r�pido
que una bacteria"
(John. E. Steinbeck)
Ante el virus de pedir, el antivirus de decir no. Si usted no hace
prevalecer sus necesidades y prioridades, ellos tampoco lo har�n. Una cosa
es ser solidario y otra muy distinta estar a disposici�n de todos y no estar
nunca para uno mismo.
No permita que la persona v�rica criticona haga juicios de otras personas
que no est�n presentes. Si lo hace con otros, tambi�n lo har� cuando usted
no est� presente. No entre en su juego ni se identifique con esa conducta.
D�gale que no le gusta hablar de personas que no est�n presentes. Y si se
trata de rumores, d�gale que no tiene la certeza de que el rumor sea cierto.
Los rumores, la mayor�a de las veces, son infundados, falsos o exagerados.
Se propagan como el viento, y a pesar de que luego se compruebe que son
falsos, el da�o ya est� hecho. Act�e como le gustar�a que lo hicieran, con
respeto, discreci�n y veracidad. Es m�s importante ser �tico que evitar un
conflicto con un critic�n.
Y por �ltimo, no permita que nadie le falte al respeto y mucho menos le
maltrate ni psicol�gica ni f�sicamente. Como personas, todos merecemos un
trato digno. H�gase valer. Pida ayuda, p�ngase en su sitio, no consienta una
segunda oportunidad a quien le ha hecho da�o. El que le da�a no le quiere;
olv�dese de justificarle por su pasado, su car�cter, su educaci�n, el
alcohol o sus problemas. Nada, absolutamente nada, autoriza la falta de
respeto y el maltrato f�sico y psicol�gico. Y esto es v�lido en el �mbito
familiar, laboral y entre los amigos.
Rod�ese de personas de bien, que le quieran y que se lo demuestren, que le
hagan feliz, con las que salga con las pilas recargadas. Tenemos la
obligaci�n de ser felices y disfrutar. Hay mucha gente dispuesta a ello. No
las deje escapar. Las personas estamos para ayudarnos, somos un equipo.