El 12/11/2012 13:07, gsmiga escribi�:
> Siempre he cre�do que la pretensi�n real de los partidos nacionalistas
> reside en la creaci�n de un Estado propio independiente, aunque se tra
> te de una independencia relativa, porque en le mundo actual nadie es ab
> solutamente independiente. En Eurooa, al d�a de hoy, la independencia-
> equivale a depender, en mayor o menor medida, directamente de Bruselas.
> En esto consistir�a la pretensi�n del nacionalismo en Catalu�a, y, tal
> vez, en el Pa�s Vasco si se confirman sus aspiraciones soberanistas. Por
> ello, cuando le� las declaraciones de Jordi Pujol, el antiguo presiden
> te de la Generalidad, sosteniendo que "ahora" votar�a independencia pe
> ro no lo hubiera pensado hace tres o cuatro a�os, me pregunt� si se tra
> taba de una mera postura electoralista o pod�a contener algo de verdad.
>
> Espa�a es el resultado de agregar dos modelos de Estado: el central de
> Castilla y el compuesto de Arag�n. En mi opini�n, Catalu�a nunca fue
> Estado sino unidad integrada en el Estado compuesto del Reino de Arag�n.
> Pero eso no quiere decir que no existiera una realidad cultural catala
> na, y en cierta medida una realidad pol�tica catalana, un Derecho p�-
> blico catal�n que afectaba al modo de integrarse dentro del Estado, --
> l�ase Reino de Arag�n.
>
> El Derecho p�blico catal�n fue derogado al inaugurar la dinast�a Borb�n
> en Espa�a con Felipe V. No se consigui� el designio de su abuelo de fu
> sionar Espa�a y Francia, pero el rey franc�s implant� en nuestro pa�s el
> modelo jur�dico pol�tico de Francia, que no fue en modo alguno un Estado
> compuesto. Recordemos que la conquista del Languedoc se hizo a sangre y
> fuego y sin el menor miramiento ni concesi�n. Al d�a de hoy, por ejem-
> plo, en el Rosell�n el �nico idioma oficial es el franc�s y cualquier
> documento en catal�n carece de validez jur�dica. All� la poblaci�n cata-
> lanoparlante no pasa, creo, del 3-5%.
>
> Asumiendo este proceso, ser�a posible concebir el nacionalismo catal�n
> como un intento de recuperar el Derecho p�blico derogado por la dinas-
> t�a borb�nica. Es decir, retornar a un Estado compuesto, pero en lugar
> del Reino de Arag�n se tratar�a ahora del Reino de Espa�a. En este senti
> do es cre�ble que, tras la Constituci�n de 1978, el objetivo del nacio
> nalismo catal�n no fuera la independencia total, sino la integraci�n
> compuesta, retornando a los or�genes con las matizaciones derivadas de
> los nuevos tiempos que nos tocan vivir. Quiz�s por este designio, algu
> nos sostienen que la restaturaci�n borb�nica de 1978 fue consentida y
> aplaudidad por el nacionalismo catal�n.
>
> Ahora bien, para que el Reino de Espa�a pudiera funcionar como verdadero
> Estado compuesto se necesitaba que los atributos propios del Estado s�-
> lo residieran en el reino (Estado) y no en las unidades que lo componen.
> Y de estos atributos resultaban esenciales las fronteras, que defin�an
> la soberan�a territorial, el idioma oficial, la soberan�a monetaria, la
> soberan�a de producci�n jur�dica general, la soberan�a tributaria, ade-
> m�s, claro de las Fuerzas Armadas, himno, bandera y otros s�mbolos.
>
> Pues bien, al integrarse en la UE se produce un profundo debilitamiento
> del concepto de frontera en t�rminos jur�dicamente operativos, se ha ce
> dido la soberan�a monetaria por la existencia del euro, se encuentra --
> muy limitada la soberan�a tributaria por los condicionantes europeos y
> en general se reduce sensiblemente la soberan�a de producci�n normativa
> general, dado que las normas de Bruselas se integran ope legis en el Or
> denamiento espa�ol. Los dem�s s�mbolos tienen ya un valor mas afectivo
> que de otro orden.
>
> En esta conformaci�n jur�dico-pol�tica, es muy dif�cil que Espa�a pudie
> ra volver a cumplir el modelo de Estado compuesto anterior a 1714-15.
> Prec�samente por ello advert� en su d�a, sin �xito alguno, que con inde
> pendencia de las cuestiones econ�mico/financieras, el euro podr�a repre
> sentar una fuerza expansiva de los nacionalismos emergentes o re-emergen
> tes en Espa�a, por lo que-pensaba-antes de ceder soberan�a monetaria de
> ber�amos disponer de una estructura del Estado m�s cohesionada y ausente
> de pretensiones independentistas de todo orden, incluida la versi�n dul
> ce del Estado compuesto.
>
> Pues bien, ahora estamos en la situaci�n crucial en la que nos encontra
> mos y es necesario entender que el debate del llamado pacto fiscal cata
> l�n se presenta realmente en torno al �ltimo reducto posible, aunque --
> bien limitado del Estado: la soberan�a tributaria. �Qu� se pretende?
> Pues recuperar para Catalu�a la soberan�a que antes residi� en el Estado
> compuesto. Si una unidad del Estado compuesto asume la soberan�a tribu
> taria, es obvio que ya no contribuye m�s que por decisi�n voluntaria,
> paacionada si se quiere, al postulado de la solidaridad dentro del Esta
> do. Si la balanza fiscal es lo decisivo, la solidaridad interregional
> se desvanece como categor�a que limita el principio de autonom�a inter
> na. Si se acepta, sentamos un principio para que, una vez asumida la so
> beran�a tributaria, la negociaci�n con el Estado compuesto se plantee
> en t�rminos de igualdad y desde ese mismo instante el Estado deja de
> ser compuesto para tratarse de dos Estados. Por ello es posible, y has
> ta cre�ble, que si no se hubiera producido la Uni�n Europea en su con
> foguraci�n actual, el nacionalismo catal�n s�lo pretendiera recuperar
> el modelo de Estado compuesto. Pero en estas circunstancias, ese plan
> teamiento me parece que ha mutado conceptual y pol�ticamente, incluso
> aunque sus actores no lo hubieran explicitado de manera rotunda, y has
> ta ni siquiera incipiente. La din�mica de los acontecimientos tiene
> vida propia, aunque sus protaognistas a veces lo ignoren. Por ello es
> posible que ayer no hubiera votado Pujol independencia. Pero no tengo
> duda de que la votsr�a un segundo despu�s del pacto fiscal por el que
> recuperara la soberan�a tributaria.
>
> La cuesti�n es: �caminamos hacia un modelo de Estado compuesto en la
> UE? De ser as�, es posible que algunos se pregunten: qu� ganamos per
> teneciendo a ese Estado compuesto de manera indirecta, a trav�s de Es
> pa�a, y qu� perdemos y qu� ganamos si lo hacemos directamente por no
> sotros mismos, al modo en el que en su d�a Catalu�a se integr� en Ara
> g�n. Ser�a algo as� como si la UE fuera para Catalu�a el viejo Arag�n.
> Siempre he dicho que acometer movimientos pol�ticos de calado sin --
> atender a la realidad subyacente en cada uno de los Estados puede con
> ducir a consecuencias indeseadas para muchos, aunque deseadas para al
> gunos. Sobre todo para las oligarqu�as, porque no olvidemos que el Es
> tado compuesto de Arag�n fue sobre todo un triunfo de las oligarqu�as
> locales que siempre han sabido manejar las realidades culturales y--
> los sentimientos colectivos del modo m�s �til para sus intereses.
>
> MARIO CONDE
>
> LA GACETA, 11/11/12.
Los estados modernos se fundamentan en que todos somos iguales ante la
ley y todos tenemos los mismos derechos y deberes, el nacionalismo
catal�n exige un trato privilegiado en nombre de su hecho diferencial,
eso, lo miren del derecho o del rev�s, es imposible en una democracia y
un estado de derecho.
Tiberio.