Sócrates decía: "Hoy, los niños son tiranos; no se levantan cuando sus
mayores entran en la sala, contradicen a sus padres, cuchichean en las
reuniones, se comportan como glotones en la mesa, cruzan las piernas y
tiranizan a su profesor". Y Platón remachaba: "Se agrupan en
cuadrillas y pronuncian improperios. Su moral deja mucho que desear.
¿En qué van a convertirse?"
Es curioso observar a lo largo del tiempo, que cuando las personas
llegamos a una determinada edad, siempre solemos quejarnos de la
juventud con distintas expresiones aunque con exactamente los mismos
contenidos. Esas frases que Sócrates y Platón -grandes filósofos donde
les haya- dijeron hace dos mil quinientos años, podrían aplicarse
perfectamente en la actualidad, y no me cabe ninguna duda que seguirán
diciéndose dentro de otros dos mil quinientos años más.
Y el mundo seguirá rodando...
Los viejos de ahora fuimos los jóvenes de entonces, y los jóvenes de
ahora serán los viejos del mañana. Qué distintos parecemos pero qué
iguales somos todos...
Como bolas de anís...
El bisabuelo Antolín.
http://blogbisabueloantolin.es.kz/
¿Problemas intergeneracionales en el siglo V a.de C.? Pues aquí tienes
el resumen de un fragmente traducido de 17 tablillas sumerias de
arcilla del año 1.700 a.de C. en las que un padre le da un repaso a su
hijo:
"... Sé hombre, caramba. No puierdas el tiempo en el jardín público ni
vagabundeando por las calles... A causa de tus clamores he montado en
cólera contra ti...tú sólo eres un hombre cuando quieres llevar la
contra, pero comparado con ellos no tienes nada de hombre.
Evidentemente tú no trabajas como ellos... ellos son hijos de padres
que hacen trabajar a sus hijos, pero yo no te hice trabajar como
ellos... tú no haces el menor caso... " etc. etc.
Estas tablillas recopilan otras más anteriores, por lo que bien
podrían tener estas palabras cuatro milenios. ¿Son actuales? Pues yo
creo que sí. Al parecer cada generación las repite. La única
diferencia es que la juventud duraba entonces hasta la pubertad,
cuando la esperanza de vida al nacer era de 30 años. Hoy, al
triplicarse la esperanza de vida, se le llama joven a un adulto de 40
años (que era un anciano si había llegado antaño a esa provecta
edad).
(El libro se titula "La historia empieza en Sumer", de Samuel Noah
Kramer)
Hay ligeras diferencias con respecto a épocas anteriores, una la certeza
por parte de muchos adultos que estamos educando mal a los jóvenes no
solo por tratar de inculcarles valores que los adultos no somos capaces
de demostrar, sino porque antes, equivocados o no, los padres creían
transmitir a sus hijos el conocimiento de su propia experiencia y unas
habilidades sociales que les servirían en su vida adulta, hoy todas esas
experiencias y habilidades parecen que no valen nada porque las
transformaciones de nuestro entorno social son tan rápidas que
sobrepasan ampliamente nuestra capacidad de adaptación colectiva, si los
adultos estamos confundidos ¿con que cara podemos atrevernos a enseñar
lucidez?.
> Y el mundo seguirá rodando...
>
> Los viejos de ahora fuimos los jóvenes de entonces, y los jóvenes de
> ahora serán los viejos del mañana. Qué distintos parecemos pero qué
> iguales somos todos...
Son otros tiempos, antes la vida por tener una expectativa mucho más
corta era mucho más temprana en exigir responsabilidades, un joven de 18
años era un hombre y así era tratado por su entorno tanto para lo bueno
como para lo malo, una joven con 20 años y todavía soltera empezaba a
preocupar a la familia, hoy día ambos son críos, antes un hombre de 60
años era un anciano que había visto morir a otros muchos de su misma
generación, mientras que hoy día la muerte parece algo extraordinario o
cosa de viejos.
En general vivimos más años que antes, y eso tiene consecuencias de todo
tipo, ¿ser joven es bueno?, desde luego, la audacia, el vigor físico, la
ilusión, etc. son envidiables en un entorno mucho más libre y permisivo
que en el pasado, pero ser tratado como un gilipollas hasta incluso
pasados los 30 también tiene su cruz.
Tiberio.