Esa gente actual a la que me refiero y que vive de engañar -entre la
que incluiría sobre todo a políticos, vendedores y periodistas-
utilizan unas técnicas que juzgo muy reprobables para, evitando
mentir, dársela con queso a la incauta sociedad, y si ustedes se fijan
un poco y analizan lo que dicen, podrán darse cuenta de que lo que
estoy exponiendo es una verdad como un templo.
Miren ustedes, en relación con eso de engañar sin mentir, ahora mismo
se me acaba de venir a la cabeza un jueguecito con el que antaño solía
entretener a los niños en el banco de la plaza, mientras ellos hacían
bailar en sus bocas, con un continuo cascabeleo, las bolas de anís que
yo les iba dando. El jueguecito en cuestión en realidad era una
especie de adivinanza que nunca lograban resolver. Decía así:
Imaginaos que tres de vosotros venís a mi tienda y me pedís tres
arenques y tres pictolines, que en total valen dos cincuenta.
Imaginaos (que es mucho imaginar) que cada uno de vosotros tres tiene
una peseta y que me dais las tres pesetas. Imaginaos que yo os
devuelvo cinco perras gordas, porque las dos cincuenta que vale lo que
os vais a comer, más las cinco perras gordas que os devuelvo, hacen en
total las tres pesetas. Ahora imaginaos (que es imaginar todavía más)
que de las cinco perras gordas que os devuelvo me dejáis de propina
dos y os repartís las otras tres. ¿Cuánto habríais pagado cada uno?
Los chiquillos, después de pensar un rato, acababan diciendo: “Diez
perras gordas que hacen una peseta, menos una perra gorda que
repartimos, hemos pagado ¡NUEVE PERRAS GORDAS!". El problema venía
cuando yo les decía: "Pues si habéis pagado nueve perras gordas cada
uno, multiplicadas por tres que sois, hacen un total de veintisiete
perras gordas, más dos que me disteis de propina, veintinueve. ¿Dónde
está la que falta?" Y se exprimían el cerebro inútilmente para
encontrar la perra gorda que faltaba…
Una pena que ahora ni siquiera se haga el más mínimo esfuerzo para
encontrar la perra gorda que siempre falta entre tanto engaño.
El bisabuelo Antolín.
http://blogbisabueloantolin.es.kz/
Engañar sin mentir es como bien dices posible y se hace a menudo, como
ejemplo recuerdo una campaña electoral del PSC hace muchos años donde
los muy caraduras presentaban unos gráficos sobre la inversión del PSOE
en gastos sociales donde aparecería clarísimo, año tal tantos millones,
año siguiente más, año siguiente más, y etc., y era verdad, lo que no
tenía en cuenta el gráfico era la inflación galopante que distorsionaba
enteramente la imagen de lo gastado ni el porcentaje que significan esos
millones sobre el PIB, el gráfico real era descendente y no ascendente,
quien lo hizo lo sabía con toda la intención de confundir a gente
ignorante por eso me parece más mezquino todavía.
Tiberio.
Así es, Tiberio, y esto está ocurriendo en muchísimas más ocasiones de
las que la gente supone. Los juegos de palabras que utilizan, sobre
todo los políticos, llegan a extremos tan absurdos que para evitar
decir que hay recesión dicen que hay CRECIMIENTO negativo... Deberían
llamarse todos Eufemios...
Aunque eso no es nada cuando, en plena ruina, juran por sus muertos
que la cosa va de maravilla... Pero eso ya no es engañar sin mentir,
¿verdad, Tiberio?, eso es MENTIR con mayúsculas.
Como "periodo de dificultades objetivas" o se ha "acelarado la
desaceleración", etc., sin embargo todavía no hemos llegado al extremo
norteamericano de denominar a los muertos "personas no vivas", ya llegará.
> Aunque eso no es nada cuando, en plena ruina, juran por sus muertos
> que la cosa va de maravilla... Pero eso ya no es engañar sin mentir,
> ¿verdad, Tiberio?, eso es MENTIR con mayúsculas.
Haciendo de abogado del diablo cuando hay fuego hay un dilema, si se
grita ¡fuego! cunde el pánico y hay una masacre, si no se dice nada
llega un momento es que ya no es posible la evacuación y se achicharran
todos, ¿qué hacer?, lo que ocurre siempre, avisar discretamente a los
notables y que sean éstos los únicos que se salven.
Cuando te engañan una vez es culpa es del mentiroso, pero si vuelve a
engañarte la culpa es solo tuya.
Tiberio.
Eres una mina, Tiberio, eres una mina... Qué pena que no haya más
gente como tú. La sensatez está desapareciendo de la sociedad a
marchas forzadas, y el mundo se ha convertido en un perfecto campo
abonado para que los oportunistas (léase sobre todo políticos) crezcan
como hongos de psilocibina, y después, claro, tragamos con ellos y
todos acabamos metidos en su mundo psicodélico, perdiendo la
percepción de la realidad objetiva... Para nuestra desgracia.
Yo no creo que seamos más tontos o menos sensatos que antes ni tampoco
que no percibamos con claridad que ocurre a nuestro alrededor, es
simplemente que nos hemos vuelto más cobardes, los políticos lo saben y
de ahí su impunidad, nos proponen fantasías que sabemos mentira y
hacemos lo imposible por creerlas porque sabemos que de no hacerlo nos
exponemos a nuestra propia vergüenza por no plantarles cara, es un
dilema, o dar la cara con la certeza que te la romperán o fingir ser un
borrego sumiso dispuesto a todo tipo de humillaciones, es lo que hay.
Nuestra desgracia es que somos muchos los que tenemos, o creemos tener,
mucho que perder.
Tiberio.