La verdad es que me encanta que mi bisnieta me cuente todas estas
cosas, porque aunque algunas ya las sabía, también conviene que de vez
en cuando alguien me refresque esta memoria mía que cada día está más
atrofiada. Son las cosas de la edad, que no pasa en balde.
Según me ha dicho mi bisnieta en nuestras conversaciones privadas, le
gusta mucho viajar, y ha visto muchos sitios y ha conocido muchas
costumbres, sobre todo en lo que se refiere al mundo esotérico y a la
cultura oriental. Espero que en sus próximas cartas me vaya contando
esas cosillas porque la verdad es que ha despertado mi interés.
En cuanto a la carta de hoy, sinceramente creo que tiene un algo que
creo que se me escapa. Tengo que decirle que me lo aclare.
Juzguen ustedes. La carta es ésta:
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¡Hola, abuelo!
¿Qué tal por el ciberespacio? Menudo lío ¿eh...? Por el mundo "real"
la vida continúa... Ahora se va acercando el otoño, sólo quedan unos
días para que llegue... Y con el otoño "cada mochuelo a su olivo "; se
acabo el verano y se acabaron las vacaciones. Normalmente el verano se
aprovecha para holgazanear, aunque no siempre... Precisamente el otro
día me encontré con un amigo que había estado de vacaciones en
Peñíscola, un pueblo de Castellón precioso, y le pregunté qué le había
parecido. Me dijo que le encantó. ¿Qué tal el castillo de los
Templarios?, me interesé. ¡Impresionante!, exclamó. Pero... ¿quiénes
eran esos "tíos"?, preguntó. ¡Hombre...!, le respondí un poco
incrédula, ¿no sabes quiénes eran los Templarios? Bueno, más o
menos... Unos que además de ser militares y monjes debían tener mucho
dinero, porque en la visita nos dijeron que, según la leyenda, debajo
del castillo hay un tesoro. ¡Debajo de todos los castillos de estos
señores siempre hay un tesoro...!, aseguré en plan de broma. En los
viajes que he hecho por la España mágica, todos los castillos
Templarios que he conocido escondían uno: El famoso tesoro de los
Templarios. Mi amigo insistió en que le explicase primero quiénes eran
exactamente, y después lo del tesoro. Para que lo entiendas, le dije,
eran nueve amigos que decidieron montar una especie de sociedad donde
la religión, el militarismo y el esoterismo se mezclaban. Guerrearon
en Jerusalén y se consagraron a la búsqueda de una sabiduría que sólo
ellos entendieron. Al mismo tiempo se dedicaron a la custodia de un
templo donde, decían, se guardaba un gran tesoro. Según cuenta la
historia, amparaban la religión cristiana y a todos sus seguidores
(aunque yo opino que había algo más). Consiguieron mucho dinero; eso
sí que es cierto. Se dice que fueron ellos quienes inventaron la
banca: "Yo te presto, y tú me lo devuelves con creces..." (aunque no
lo tengo muy claro, quizás sea una justificación) y de ahí el famoso
tesoro. Pero... ¿dónde está el tesoro? Me temo que se quedo con él
quien les mandó a la hoguera. Aunque, pienso, existe otro tesoro menos
materialista que no les pudieron arrebatar, ése era y es el verdadero
tesoro, el que se esconde en todos sus castillos, sus monasterios y
resto de lo que fueron sus propiedades. El fin real de estos señores
no fue hacerse millonarios, eso les llegó por una ley que existe en el
universo y que ellos sí entendieron.... Su principal objetivo fue
hallar un tesoro que no estaba tan alejado de ellos. Me temo, abuelo,
que mi amigo se quedó igual que estaba, con ganas de cavar un hoyo
enorme para encontrar un arcón lleno de joyas y otros enseres de
valor. No sé si tú te habrás dado cuenta de lo que quiero decir. En
muchas de nuestras conversaciones hemos hablado de que para poder leer
un libro tienes que alejarlo; no puedes leerlo si lo arrimas a la
nariz. Desgraciadamente en este mundo en que vivimos ahora, es tanto
el materialismo que existe que no solemos despegar el libro de la
nariz, y por ese motivo no podemos leer las maravillosas enseñanzas
que puede haber en él. Bueno... ahora y hace muchos siglos... porque
me temo que los "personajes" que mandaron matar a estos iniciados
tenían el libro muy pegado a la nariz... Quizás sería bueno alejarnos
de nuestra rutina de vez en cuando para poder ver la verdad de las
cosas.
Bueno, abuelito, en esta carta he estado un tanto filosófica, la
próxima espero que sea mas amena.
Besos.
Tu bisnieta.
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La verdad es que a mí me ha parecido interesante.
El bisabuelo Antolín.
http://blogbisabueloantolin.es.kz/
"El bisabuelo Antolin" <bisabuel...@gmail.com> escribió en el mensaje
news:34cf216f-22cf-4f08...@l64g2000hse.googlegroups.com...
Hola, señor Xan das Bolas. Creo que ya le he respondido otra vez en
relación con este asunto. Por si acaso no tiene usted diccionario, le
voy a proponer que entre en la RAE para que finalmente salga de su
error.
Efectivamente puede decirse "biznieta", como usted hace, pero la Real
Academia Española prefiere el vocablo "bisnieta". Si usted entra en la
RAE e introduce la palabra "biznieta", el resultado será "bisnieta", y
si busca "bisnieta" comprobará que se trata de la hija del nieto o de
la nieta.
Vínculo de la Real Academia Española
http://www.rae.es/rae.html
Vínculo de "biznieta"
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=biznieta
Vínculo de "bisnieta"
http://buscon.rae.es/draeI/SrvltConsulta?TIPO_BUS=3&LEMA=bisnieta
Le aconsejo que nunca adjudique a una palabra la etiqueta de "mal
escrita" sin antes consultar con el diccionario, porque puede suceder
que acabe pareciendo usted un ostentoso ignorante.
Además, mi bisnieta no tiene faltas de ortografía.