Hay que reconocer que los banqueros están haciendo un negocio redondo
a base de exprimir hasta el infinito a los pobres desgraciados que,
por unas u otras razones, se ven obligados a acudir a esos asépticos
antros de la usura.
Según he podido informarme mientras paseaba entre los millones de webs
que hay en Internet, los banqueros hacen lo siguiente: Convencen a la
gente de que el lugar más seguro para que guarden su dinero es en el
banco, y las pobres víctimas, como tololos, llevan sus ahorros allí,
marchándose a continuación -más ligeras de peso- sin saber que acaban
de caer en una maquiavélica trampa.
Lo primero que hacen los banqueros con ese dinero -que no es suyo- es
prestárselo a otras víctimas a cambio de sustanciosas cantidades que,
en ocasiones, pueden llegar a superar incluso la cantidad prestada.
Pero lo peor no es que los banqueros se aprovechen de los más pobres
prestándoles el dinero que otro les dejó en custodia, lo peor es que
los banqueros también suelen ensañarse precisamente con el que les
entregó ese dinero, cobrándole inverosímiles comisiones por cosas tan
absurdas como el hecho de mantener el dinero en el banco... En otras
palabras, los banqueros cobran al que les entrega el dinero por
entregárselo y también cobran al que se lo prestan por prestárselo.
Pero no sólo es eso, porque igualmente te cobran comisiones si
preguntas el saldo de tu cuenta, si haces determinadas operaciones, si
sacas una cantidad de tu propio dinero en un cajero automático y, por
supuesto, también te cobran todos los años por esa infernal tarjeta de
plástico, imprescindible para reintegrar tu dinero del cajero en
cuestión.
Donde esté el cántaro, el colchón o la viga y una buena escopeta para
evitar malas tentaciones, que se quiten toda esa recua de mangantes
que tan bien toleran todos los Gobiernos del mundo.
El bisabuelo Antolín.
http://blogbisabueloantolin.es.kz/