Son muchos -pero muchos- los años que han pasado sin tener noticias de
ella... Bolas de anís... me pedía bolas de anís y yo se las daba. Era
muy pequeñita. Qué tiempos... Aunque... Un momento, ahora que lo
pienso, en realidad son muchos los años que no he tenido noticias de
nadie, y no crean ustedes que sé muy bien por qué... En fin, de todos
modos tampoco es que me importe demasiado, porque en estos momentos me
encuentro muy a gusto dándome mis buenos paseítos por el ciberespacio
y viendo tantas y tantas cosas sorprendentes, unas veces por lo
absurdo y otras por lo maravilloso...
Qué extraño es el tiempo...
Bueno, a lo que realmente iba, porque sin darme cuenta me estoy yendo
por los cerros de Úbeda. Lo que quería decir es que mi bisnieta me ha
escrito una nueva carta desde su "host" que quiero transportar aquí
porque, aparte de cariño hacia mí, también he podido descubrir un poco
más de su sensibilidad, que es mucha. ¡Qué recuerdos me ha traído!
La carta es ésta:
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¡Hola, abuelito!
¿Qué tal? He leído tu blog y me encanta. Ya sabes que me gusta
escribir tanto prosa como verso y cuando he leído en tu blog que
hablas de Lucero y Tordo me he inspirado y les he escrito un poema.
Pero... ¡ojo!, vas a alucinar, no es poesía normal de esa que rima, la
de toda la vida, vamos... Ya te he dicho en otra carta que siento un
gran interés por la cultura oriental, así que he decidido utilizar un
género poético oriental; se llama jaiku y es japonés. Se trata de
poemas breves que constan normalmente de diecisiete sílabas dispuestas
en tres versos de cinco, siete y cinco sílabas respectivamente, y lo
normal es que no rimen. Para la cultura oriental lo mas importante es
el momento presente, por eso este tipo de poemas siempre reflejan un
momento presente. Existió un gran poeta llamado Basho, del que dicen
fue padre del género, y que definió así los jaikus: "Jaiku es
simplemente lo que está sucediendo en este lugar, en este momento".
Ahí va el poema:
El sol abrasa
Lucero y Tordo afanan.
Mies en la era.
Y otro que se me acaba de ocurrir y que te traerá nostálgicos
recuerdos:
Cielo de estío
botijo en la tenada.
Tábano y trilla.
¿Qué te parece? Alucinante, ¿eh? El día que leí por primera vez un
jaiku no lo entendí, ahora sí. No sé si tú lo entenderás, pero el
jaiku siempre tiene su toque poético, en este caso recuerdos que no se
pueden olvidar y que a mí, personalmente, me dan paz.
Besos.
Tu bisnieta
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El bisabuelo Antolín
http://blogbisabueloantolin.es.kz/