La serenidad contagiosa del entrevistador y el entrevistado transmitieron
un mensaje de sentido común, humildad, claridad y sobriedad.
El escenario árido, desértico,elegido para la entrevista sugería la
tremenda soledad del enfermo mordido por el cangrejo.
Ningún elemento que distrajese la atención.
El oncólogo ¿descendió o ascendió? a utilizar el lenguaje coloquial
impuesto por SU enfermo y utilizó la palabra "veneno" en algún pasaje de
la "charla" para referirse a la quimioterapia,confesando humildemente
las limitaciones de la misma al mismo tiempo que refería sus indudables
progresos.Mensaje de optimismo sereno, de esperanza sin aspavientos, de
confianza en que investigadores y aplicadores de los avances siguen
"moviendo el culo"( expresión utilizada con frecuencia por Thais como
reproche a la aparente quietud y pereza de los médicos) .
Mensaje de que la posibilidad de acceso a la información es un arma
importantísima para la lucha contra el cáncer sobre todo si cuenta con
el interlocutor que sirva de ayuda a la "digestión" de la misma.Sin
prejuicios.Sin dogmatismos.Argumentando más que opinando.
.El titular de un periódico de Barcelona resumía las enseñanzas de la
"charla" : "MI CÁNCER,MI ONCÓLOGO"
Atentamente
dmgs