La periodista Pilar Rahola, en un artículo en La Vanguardia, considera que
Esperanza Aguirre “en lo político empieza a ser una desaforada Agustina de
Aragón, pertrechada en el patriotismo más rancio”. Rahola defiende la
libertad para manifestarse contra los símbolos de un país y también de poder
quemar la bandera de un país.
“Porque penalizar las reivindicaciones y los sentimientos de los ciudadanos
contra una nación no habla mal de ellos, sino de la Constitución que les
impone el silencio. Eso de liberalismo tiene tanto, como yo de monja. Así
que se ha acabado, estimada Esperanza, usted no es una liberal, y si lo fue,
se le olvidó por los caminos de su despacho presidencial”, indica.
“Dicho lo cual, es extraordinaria la arrogancia con la que algunos se quedan
en propiedad la palabra España. De momento, y mientras no cambien las cosas,
España también es de servidora, que la paga y la sufre más que otros. ¿O
somos buenos para pagar pero no para opinar?”, pregunta.
“Y mientras unos defienden la España de la imposición, la unidad forzada y
el imperio por el idioma, otros tenemos el derecho a silbar contra esa
España, y decir que no la queremos, que no va, que es un desastre supino que
nos arrastra por el lodo de la historia. ¿O es que la líder del partido
regionalista de Madrid, Rosa Díez, tiene más derecho a hablar de España que
un vasco o un catalán?”, pregunta.
“Y ni que hablar de los herederos del fascismo, otros liberales de tomo y
lomo, cuya defensa de España nos tiñó de sangre. Lo siento, pero no lo
compro, Esperanza, porque silbar contra un Estado es un ejercicio de
democracia inapelable, le moleste a Agamenón o a la Corina, perdón, quiero
decir a la Corona”, concluye.
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http://www.alertadigital.com