Crecidos por la decisión de la OTAN de abandonar Afganistán, los talibanes
han vuelto a demostrar su intención de imponer la Sharía más estricta con el
segundo ataque en un mes a una escuela de niñas.
Según confirmaron las autoridades de Kabul, 120 alumnas de una localidad del
noreste del país y tres profesores han sido envenenados por un grupo de
islamistas, que utilizaron polvos tóxicos para contaminar el aire de las
aulas. Las niñas están recibiendo tratamiento en varios hospitales de la
provincia de Tajar.
Según un comunicado de la agencia de inteligencia afgana, «la ofensiva de
primavera de los talibanes y de sus colaboradores radicales consiste en
provocar el cierre de colegios». La visión integrista de los islamistas
afganos establece que las niñas no deben recibir educación fuera de sus
hogares, en el marco de la subordinación completa de la mujer al varón.
Hace un mes se produjo un ataque similar en la provincia de Tajar. Unas 150
niñas estudiantes sufrieron una intoxicación al beber agua contaminada en la
escuela.
El Gobierno afgano informó hace días de que 550 escuelas femeninas del sur y
este del país -donde los rebeldes talibanes son más fuertes- han cerrado sus
puertas debido a la presión terrorista de los islamistas.
La educación de las niñas y adolescentes estaba prohibida por el régimen
talibán hasta su caída en 2001, meses después de los ataques del 11-S. Desde
la llegada del nuevo régimen prooccidental, las niñas afganas han vuelto en
masa a las escuelas, sobre todo en la región de Kabul.
Fuente:
http://www.alertadigital.com