Estamos llegando a tiempos difíciles de superar en hipocresía, o en su
ausencia, entonces de estupidez. Sí, porque hace unos meses nuestra
magnífica vicepresidenta, Santa Teresa de la Vega -como ya me escriben
algunos alumnos en sus exámenes de Literatura por santa Teresa de
Ávila-, se quejaba ante la insurrección de padres por la imposición de
la Educación para la Ciudadanía, asegurando que las leyes hay que
cumplirlas. Sin embargo en estos días hemos visto cómo los mismos que
aseguran que las leyes están para cumplirlas –el Gobierno-, dan todo su
apoyo a las clínicas donde se han practicado abortos ilegales, es
decir, que se han pasado la ley por el arco del triunfo.Lo que agrava
esta descarada contradicción, esta tremenda falta de vergüenza, es que
aquellos a los que apoya el Gobierno democrático de una nación moderna
están asesinando a niños incluso ya nacidos, con oxígeno en los
pulmones (a los sucesos acaecidos me remito). Están aprovechándose de
unas mujeres con problemas para sacar tajada económica. Y el Gobierno
les apoya, y cambia esas leyes que se suponen que están para
cumplirlas.Y resulta que las leyes que promueve este Gobierno de
santones laicos están resultando una excelente eugenesia que está
acabando con los síndromes de Down, con las personas con
malformaciones, con los “indeseados”, además a buen precio, y sin usar
gases de efecto invernadero, como en Auswich. Lo malo es el resultado,
que no es la selección de unos individuos arios, sino más bien
chaparritos y vaguetes, y un poco gilipollas, por qué no decirlo,
incapaces de decir “por favor”, de dar las gracias o de aprobar la ESO.
Es que somos malos hasta para seleccionar. Y eso por no decir nada de
la eugenesia de la LOE, que pretende exterminar cualquier mente con
capacidad crítica, de abstracción o de análisis. Se pretende una
selección de mentes planas que crean y repitan todo lo que escuchen por
la tele.A mí me escandaliza este Gobierno. Me tortura la conciencia ser
ciudadano español, y desearía tener la oportunidad de irme a otro
sitio. Sin embargo, es muy grave que un padre no matricule a su hijo en
la asignatura de adoctrinamiento en la hipocresía-estupide z(p)
socialista. Y es que claro, si esa asignatura consigue divulgar las
ideas que pretende (sería de las pocas asignaturas donde los niños
aprendiesen algo, lo que es meritorio en cualquier caso), entonces
todos pensaremos que abortar a un individuo de 24 semanas es más
progresista que abortar a uno de 10. En fin, si con algo así se puede
salir a los medios de comunicación y hablar pontificando, en lugar de
dimitir, es que en la sociedad que lo permite y vota, e incluso en la
oposición, ha empezado a hacer efecto este “soma” que el socialismo
inyecta en los ciudadanos como un veneno.
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Posted By las cosas claras to las cosas claras at 7/10/2008 07:47:00 AM