NOTICIAS :: LOS RAYOS CÓSMICOS GOLPEAN FUERTE A LA ERA ESPACIAL ; LA CIENCIA CONFIRMA LA PROFECÍA MAYA ; LA CAÍDA DE LOS MAYAS.

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Sebastian Salado - Contacto Global

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Nov 7, 2009, 1:21:53 PM11/7/09
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De: ale...@gruposyahoo.com [mailto:ale...@gruposyahoo.com]En nombre de Alexiis
Enviado el: sábado, 31 de octubre de 2009 9:26
Para: AA
Asunto: [alexiis] LOS RAYOS CÓSMICOS GOLPEAN FUERTE A LA ERA ESPACIAL



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Los rayos cósmicos golpean fuerte a la Era Espacial

Naves espaciales de la NASA están midiendo flujos de rayos cósmicos que alcanzan sus niveles más altos en el último siglo como resultado de un profundo mínimo solar. Esto podría tener consecuencias relacionadas con la cantidad de escudos que necesitan llevar los astronautas para realizar misiones en el espacio profundo.

NASA

 

Septiembre 29, 2009: ¿Planeando un viaje a Marte? Lleve suficientes escudos. De acuerdo con los sensores de la nave espacial ACE (sigla en idioma inglés de: Advanced Composition Explorer ó Explorador de Composición Avanzado), los rayos cósmicos galácticos han golpeado fuerte a la Era Espacial.

"En 2009, la intensidad de los rayos cósmicos se ha incrementado un 19%; más que cualquier valor visto en los últimos 50 años", dice Richard Mewaldt, de Caltech. "El incremento es importante y podría significar que necesitamos pensar otra vez en cuántos escudos contra la radiación llevan los astronautas que realizan misiones al espacio profundo".

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Arriba: Núcleos energéticos de hierro, contados por el Espectrómetro de Isótopos de Rayos Cósmicos, ubicado a bordo de la nave espacial ACE, de la NASA, revelan que los niveles de rayos cósmicos han aumentado un 19%, respecto del máximo previo registrado durante la Era Espacial. [Imagen ampliada]

La causa de este incremento es el mínimo solar, un profundo período de calma en la actividad del Sol que comenzó alrededor del año 2007 y que continúa hasta la actualidad. Hace mucho tiempo que los investigadores saben que los rayos cósmicos se incrementan cuando la actividad solar disminuye. Precisamente ahora la actividad solar es la más débil registrada en tiempos modernos, lo cual prepara el escenario para lo que Mewaldt llama "una tormenta perfecta de rayos cósmicos".

 

"Estamos experimentando el mínimo solar más profundo en casi un siglo", dice Dean Pesnell, del Centro Goddard para Vuelos Espaciales (Goddard Space Flight Center, en idioma inglés), "así que no provoca sorpresa alguna que los rayos cósmicos estén en niveles récord para la Era Espacial".

Los rayos cósmicos galácticos provienen del exterior del sistema solar. Son partículas subatómicas —principalmente protones, pero también hay algunos núcleos pesados— aceleradas a aproximadamente la velocidad de la luz por explosiones distantes de supernovas. Los rayos cósmicos causan "cascadas" de partículas secundarias cuando chocan contra la atmósfera de la Tierra; ponen en riesgo la salud de los astronautas, y un simple rayo cósmico puede inhabilitar un satélite si choca contra un desafortunado circuito integrado.

El campo magnético solar es nuestra primera línea de defensa contra estas partículas altamente cargadas y energéticas. El sistema solar completo, desde Mercurio hasta Plutón y más allá, está rodeado por una burbuja de magnetismo llamada "heliósfera". Ésta nace de la dínamo magnética interna del Sol y se infla en proporciones gigantes por medio del viento solar. Cuando un rayo cósmico trata de ingresar al sistema solar, primero debe luchar para pasar por las capas externas de la heliósfera y, si logra atravesarla, hay una jungla de campos magnéticos esperando para dispersar y desviar al intruso.

see captionDerecha: Concepto artístico de la heliósfera, una burbuja magnética que protege parcialmente al sistema solar de los rayos cósmicos. [Imagen ampliada]

"En tiempos de baja actividad solar, este escudo natural se debilita y una mayor cantidad de rayos cósmicos puede llegar hasta las regiones internas del sistema solar", explica Pesnell.

Mewaldt hace una lista de tres aspectos del presente mínimo solar que se están combinando para crear la tormenta perfecta:

1. El campo magnético solar es débil. "Ha habido un abrupto declive en el campo magnético solar interplanetario; ha llegado a 4 nT (nanotesla), respecto de su valor típico, que es de 6 a 8 nT", dice. "Este récord de bajo campo magnético interplanetario sin duda contribuye con el récord de alto flujo de rayos cósmicos". [Datos]

2. El viento solar esta flaqueando. "Las mediciones realizadas por la nave espacial Ulysses (Ulises) muestran que la presión del viento solar se encuentra en su punto mínimo en los últimos 50 años", continúa, "de tal manera que la burbuja magnética que protege al sistema solar no está siendo tan inflada como es usual". Una burbuja más pequeña proporciona a los rayos cósmicos un camino más fácil hacia el sistema solar. Una vez que un rayo cósmico entra al sistema solar debe "nadar corriente arriba", en contra del viento solar. La rapidez del viento solar a disminuido a niveles muy bajos en 2008 y 2009, haciendo más fácil que de costumbre que los rayos cósmicos puedan actuar. [Datos]

3. La lámina de corriente se está aplanando. Imagine que el Sol se viste con una pollera de bailarina tan ancha como el sistema solar completo, con una corriente eléctrica que fluye a lo largo de sus pliegues ondulados. Esto es real y se llama "lámina de corriente heliosférica", una inmensa zona de transición donde la polaridad del campo magnético del Sol cambia de más a menos. La lámina de corriente es importante porque los rayos cósmicos son guiados por sus pliegues. Últimamente, la lámina de corriente se ha estado aplanando, permitiendo así a los rayos cósmicos un acceso más directo a las regiones internas del sistema solar.

see captionDerecha: La lámina de corriente heliosférica tiene la forma de una pollera de bailarina. Crédito de la imagen: J. R. Jokipii y B. Thomas, Astrophysical Journal 243, 1115, 1981.

"Si el aplanamiento continúa, podríamos ver un aumento de los flujos de rayos cósmicos de hasta un 30% por arriba de los máximos registrados previamente en la Era Espacial", predice Mewaldt. [Datos]

La Tierra no corre un gran peligro. La atmósfera y el campo magnético de nuestro planeta proporcionan cierta defensa contra los rayos cósmicos extra. De hecho, hemos tenido experiencias peores en el pasado. Hace cientos de años, los flujos de rayos cósmicos fueron por lo menos de un 200% a un 300% más altos que cualquier medida que se haya tomado durante la Era Espacial. Los investigadores saben esto porque cuando los rayos cósmicos chocan contra la atmósfera producen un isótopo de berilio, 10Be, el cual está presente en el hielo polar. Examinando los núcleos de hielo es posible estimar el flujo de rayos cósmicos de hace más de mil años. Incluso con el reciente aumento, hoy los rayos cósmicos son mucho más débiles de lo que lo han sido en ciertas ocasiones durante el pasado milenio. [Datos]

"Hasta ahora, la Era Espacial ha experimentado un período de actividad de rayos cósmicos relativamente baja", dice Mewaldt. "Podríamos estar regresando ahora a los niveles típicos de los últimos siglos".

Naves espaciales de la NASA continuarán monitorizando la situación, conforme se desarrolla el mínimo solar. Manténgase atento a las actualizaciones.

 

 

Créditos y Contactos

Autor: Dr. Tony Phillips
Funcionario Responsable de NASA: John M. Horack
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
Curador: Bryan Walls


Relaciones con los Medios: Steve Roy
Traducción al Español: Ramiro Franco
Editor en Español: Angela Atadía de Borghetti
Formato: Ramiro Franco

El Directorio de Ciencias del Centro Marshall para Vuelos Espaciales de la NASA patrocina el Portal de Internet de Science@NASA que incluye a Ciencia@NASA. La misión de Ciencia@NASA es ayudar al público a entender cuán emocionantes son las investigaciones que se realizan en la NASA y colaborar con los científicos en su labor de difusión.

 


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-----Mensaje original-----
De: BIANCA BEATRICE [mailto:danv...@yahoo.com.ar]
Enviado el: lunes, 12 de octubre de 2009 3:02
Para: SAINT GERMAIN
Asunto: [saintgermain] FW: LEER - LA CIENCIA CONFIRMA LA PROFECÍA MAYA




 



LEER - LA CIENCIA CONFIRMA LA PROFECÍA MAYA


No es para que te asustes pero creo que hay que darle credito y trabajar para quedar en la luz.

LA CIENCIA CONFIRMA LA PROFECÍA MAYA
 

El cumplimiento de las detalladas predicciones que la antigua cultura maya hizo para el periodo que media entre los años 1992 y 2012 de nuestro calendario plantea un profundo misterio y una pregunta inquietante: ¿nos encontramos realmente viviendo el final de una era cósmica y veremos dentro de siete años el amanecer de una con signo muy distinto?

Los científicos no saben qué está sucediendo con el Sol. El 20 de enero de este año (2005), una sorpresiva tormenta solar alcanzó la Tierra con su máximo de radiación sólo 15 minutos después de iniciarse la serie de explosiones, cuando lo habitual son 2 horas. Según Richard Mewaldt, del California Institute of Technology, fue la más violenta en los últimos 50 años. También ha sido la más misteriosa.

Los científicos creían que dichas tormentas se producían en la corona solar por las ondas de choque asociadas a eyecciones de plasma. Sin embargo, en este caso parece haberse originado extrañamente en el interior del Astro Rey, según afirmó el profesor Robert Lin, de la Universidad de California.

Los astrónomos expresaron su perplejidad. El profesor Lin –principal investigador del satélite Reuven Ramaty High Energy Solar Spectroscopic Imager (RHESSI)– concluyó su declaración con una frase muy significativa: «Esto significa que realmente no sabemos cómo funciona el Sol».

En resumen: el insólito fenómeno del 20 de enero ha pulverizado los modelos predictivos de nuestra ciencia.

Pero además, ¿por qué se produce una actividad tan intensa y anómala en este momento? El pico de máxima actividad de nuestra estrella –en su ciclo principal de 11 años– tuvo lugar en el año 2000.

En 2004 los físicos solares observaron una ausencia total de manchas, algo que siempre anuncia la proximidad de un mínimo de actividad.

Dicho mínimo debía producirse entre 2005 y 2006, unos 4 años antes del nuevo máximo, previsto para el año 2010 o 2011, precisamente en vísperas de la fecha para la cual los antiguos mayas profetizaron el final de la era correspondiente al «Quinto Sol» y el comienzo de otro ciclo cósmico, llamado «Sexto Sol».

¿Sabían algo los mayas que nuestra ciencia actual ignora? ¿Podrían ayudar sus textos sagrados a los científicos, desconcertados por el extraño e inquietante comportamiento del Astro Rey?

Y sobre todo: ¿por qué motivo prestó aquella antigua cultura tanta atención a la actividad solar de nuestros días en tiempos tan remotos?

El calendario maya finaliza abruptamente el sábado 23 de diciembre de 2012, 5.125 años después de iniciarse la era del «Quinto Sol».

Según sus profecías, la causa física desencadenante es que el Sol recibiría un rayo proveniente del centro de la galaxia y emitiría una inmensa «llamarada radiante» que transmitiría esa radiación a la Tierra y al resto del sistema solar. Este evento precedería al comienzo de un nuevo ciclo cósmico.

Según su cómputo, habrían tenido lugar ya 5 ciclos de 5.125 años, completando una serie de 25.625 años, periodo muy próximo al de «la precesión de los equinoccios», conocido como «Año Platónico» o «Gran Año Egipcio», correspondiente a un ciclo completo formado por 12 eras astrológicas ( 25.920 años).

Según los mayas, en la Tierra cada ciclo de 5.125 años habría sido el escenario de la aventura de una Humanidad –«una raza» en su concepto– y habría acabado con su destrucción, seguida por la regeneración que trae el siguiente ciclo o «Sol». Al comienzo de éste se produce una sincronizació n de la «respiración» de todas las estrellas, planetas y seres.

El 11 de agosto de 3.113 A.C. los mayas fijaron el nacimiento del «Quinto Sol» –la era actual– cuyo final llegaría en 2012. La Era del Agua habría acabado con el Diluvio, la posterior a ésta con un diluvio de fuego y la nuestra, llamada «del Movimiento», finalizaría con violentos terremotos, erupciones volcánicas y huracanes devastadores.

La mitología de las culturas antiguas más diversas recoge la memoria de inundaciones catastróficas que tuvieron lugar hace unos 12.000 años y de misteriosas lluvias de fuego, hace algo más de 5.000 años, que investigadores como Maurice Cotterell asocian a un gran cometa que rozó la atmósfera terrestre.

La predicción maya también describe los 20 años anteriores al primer día del «Sexto Sol» con cierto detalle. Este ciclo menor, que ellos denominaban Katum, ya ha consumido casi dos tercios de su duración total. Ello nos permite verificar hasta qué punto se han cumplido sus profecías hasta este momento y, en consecuencia, decidir si su nivel de aciertos merece suficiente credibilidad como para prestarles atención.

El último Katum –denominado por ellos «el tiempo del no tiempo»– habría empezado en el año 1992 de nuestro calendario, después de un eclipse de Sol que esta cultura pronosticó para el 11 de julio de 1991 y que se cumplió puntualmente. En el concepto maya se trataría de un periodo de transición, caracterizado por profundos cambios cósmicos, telúricos e históricos.

Es curioso observar que en septiembre de 1994 se produjeron fuertes perturbaciones en el magnetismo terrestre, con alteraciones importantes en la orientación de las aves migratorias y cetáceos, e incluso en el funcionamiento de la aviación.

En 1996, la sonda espacial Soho descubrió que el Sol no presentaba ya polos magnéticos sino un único campo homogeneizado. En 1997 se produjeron violentas tormentas magnéticas en el Sol. Y en 1998, la NASA detectó la emisión de un potente flujo de energía proveniente del centro de la galaxia que nadie supo explicar.

Otra fecha importante de las profecías mayas fue el eclipse total de Sol del 11 de agosto de 1999, que también se verificó puntualmente. Según el Chilam Balam –un libro sagrado maya–, siete años después del inicio del último Katum (1999) comenzaría una era de oscuridad y las convulsiones de la Tierra –sismos, huracanes, erupciones volcánicas– aumentarían sensiblemente.

El 15 de septiembre de 1999, sólo un mes después del mencionado eclipse, una misteriosa explosión proveniente del espacio eclipsó durante horas el brillo de algunas estrellas. Las radiaciones de ondas radio, rayos gamma y rayos X multiplicaron su intensidad por 120. Astrónomos como Richard Berendzen y Bob Hjellming, del Observatorio Radioastronómico de Nuevo México (EE UU), calificaron este fenómeno como un enigma «digno de una investigación detectivesca» .

El rayo y la llamarada radiante

Ante estos hechos objetivos cabe preguntarse: ¿podría ser esa misteriosa e inexplicada radiación de 1999 el rayo proveniente del centro de la galaxia que, según los mayas, alcanzaría al Sol antes del año 2012, cuando se dispararan los fenómenos sísmicos? ¿No resulta también evocador de «la llamarada radiante» que, según los mayas emitiría el Sol después de recibir ese «rayo», la igualmente enigmática y anómala explosión solar del 20 de enero de 2005, que ha dejado perplejos y sin respuestas a los científicos?

El eclipse del 11 de agosto de 1999 que precedió a la fuerte radiación proveniente del espacio del 15 de septiembre de 2005 inauguró un periodo de cataclismos naturales.

El día 7 de ese mismo mes se produjo un terremoto de 5,9º (escala Richter) en Grecia, con 218 muertos; el 8, inundaciones catastróficas en China, con miles de muertos; el 17, un terremoto de 7,4º en Turquía, con 15.000 muertos; el 20, un terremoto de 7,6º en Taiwan, con 2.000 muertos; el 22, una cadena de terremotos menos destructivos –entre 2º y 5,2º– en todo el planeta; el 30, un terremoto en Oaxaca (México), seguido de grandes incendios debidos a explosiones de gas, con más de 100 muertos; y el 10 de octubre las lluvias produjeron 300 muertos y 500.000 damnificados, también en México.

No se trata de una lista exhaustiva de catástrofes ni mucho menos, sino sólo de una muestra de algunos fenómenos muy destructivos, ocurridos tan sólo en los dos meses que siguieron al eclipse de agosto. Incluir los conflictos humanos que estallaron en esos dos meses y otras catástrofes naturales requeriría un abultado volumen.

En este mismo número se recogen otros datos sobre el aumento espectacular de los seísmos, erupciones volcánicas y meteoros violentos. La comparación de la intensidad y la cantidad que estos fenómenos tuvieron en los últimos años con periodos anteriores revela que experimentaron un incremento espectacular en este periodo que los mayas denominaron «el tiempo del no tiempo».

Después de la potente y anómala radiación emitida por el Sol el 20 de enero de este año se han disparado las erupciones volcánicas, que ya habían experimentado un incremento notable después del eclipse de 1999. En todo 2004 se registraron 31 erupciones significativas.

Sólo entre enero y abril de 2005, se han detectado 21. Y si sumamos los informes sobre nueva actividad de los volcanes que experimentaron erupciones significativas desde 1999, la cifra asciende a 43 para los 4 meses iniciales de este año.

A esta confirmación de las predicciones mayas debemos añadir otras.

Según dichas profecías, a partir del eclipse de 1999 se incrementarían las guerras y la destrucción.

El cono de sombra de este eclipse se proyectó precisamente sobre Medio Oriente, Irak, Irán, Afganistán, Pakistán e India, señalando un área sacudida por los conflictos más sangrientos y la amenaza permanente de una confrontación entre Pakistán e India, ambos con arsenal nuclear.

Al acercarse el 2012 una ola de calor aumentaría la temperatura del planeta, produciendo cambios climáticos, geológicos y sociales sin precedentes, con una rapidez asombrosa. Estamos inmersos en dicha dinámica. El acelerado derretimiento de los glaciares en todo el mundo y la aparición de zonas verdes en la Antártida es ya un hecho confirmado científicamente. También anunciaron los cambios inesperados de la actividad del Sol que los científicos están verificando.

Las profecías mayas pronostican la aparición de un cometa, con alta probabilidad de un impacto contra la Tierra. Curiosamente, también en el Apocalipsis de San Juan se predice la llegada de este cometa llamado «Ajenjo» como signo del «Final de los Tiempos».

Otra coincidencia llamativa es que el 11 de agosto de 1999, no sólo tuvo lugar el último eclipse total del milenio, sino la formación de una configuración astrológica muy rara: la Gran Cruz Cósmica, formada en los signos de Tauro, Leo, Escorpio y Acuario, por el Sol, la Luna y tres planetas (AÑO/CERO, 102).

Esta Cruz también nos remite al Apocalipsis porque evoca a «los cuatro vivientes custodios del Trono».

El primero es descrito como «semejante a un león» (Leo), el segundo «semejante a un toro» (Tauro), el tercero «con semblante humano» (Acuario, el Aguador) y el cuarto semejante a un águila (Escorpio).

Estamos ante un simbolismo complejo que encaja con las profecías mayas del comienzo del «Sexto Sol»: una nueva era que, según su predicción, supondrá «el final del tiempo del miedo» y una Humanidad renovada cósmicamente, que construirá una civilización superior a la actual.

Esta convergencia de expectativas, independientes unas de otras, que avalan las profecías mayas es otro hecho a tener en cuenta.

Resulta inevitable recordar a maestros como Sri Aurobindo que, junto a su compañera Madre y su discípulo Satprem, promovieron una transformació n fisiológica, convencidos de que, en un ser humano superior, debería producirse «el despertar» del cuerpo a nivel celular e incluso de los átomos.

Una evolución programada

Aurobindo enseñó que se produciría «un descenso de la luz superior a las partes más bajas de la naturaleza», que favorecería el acceso del ser humano a un nivel de conciencia más elevado que el actual.

¿Podría este cambio ser activado o favorecido por ese gran evento cósmico que anunciaron las profecías mayas? ¿Podría ese salto vibracional del Universo, transmitido por el Universo al Sol y por éste a la Tierra, estar impulsando «la gran transformació n» que, según los mayas, llegará definitivamente a nuestro planeta el sábado 23 de diciembre de 2012?

En cualquier caso, todas estas profecías son muy elocuentes respecto a dicho salto cualitativo en la evolución de la conciencia.

El cambio cósmico crea las condiciones, pero la transmutación interior sólo puede ser el resultado de una decisión libre y de un trabajo interior individual.

En este final del último Katum del calendario maya el Cielo nos pone ante una encrucijada: autodestrucció n o transformació n. Nos hallamos, por tanto, en una especie de «tierra de nadie»: una fase definitiva que ya no pertenece a la vieja era, pero tampoco a la que amanecerá dentro de siete años, cuando se abra «la puerta» cósmica de un tiempo renovado.

En cualquier caso, nos parece evidente que los hechos corroboran las profecías mayas lo suficiente como para tomarlas en serio y examinarlas sin prejuicios a la luz de lo que sabemos del mundo. ¿La evolución biológica y psicoespiritual responde a una programación cósmica inteligente?

Este es, sin duda, el gran misterio que se nos plantea".


"Dios no es un objetivo.

Dios es lo que es aqui y ahora. Estos arboles, estos vientos que soplan, estas nubes que se mueven,

el cielo, vos, yo, eso es lo que es Dios, no un mero objetivo"

 


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-----Mensaje original-----
De: ale...@gruposyahoo.com [mailto:ale...@gruposyahoo.com]En nombre de Alexiis
Enviado el: sábado, 31 de octubre de 2009 9:11
Para: AA
Asunto: [alexiis] La caída de los mayas: "Ellos mismos la ocasionaron"



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La caída de los mayas: "Ellos mismos la ocasionaron"

Al igual que muchas culturas que vivieron antes o después de ellos, los mayas terminaron deforestando y destruyendo su paisaje.

NASA

 

Octubre 6, 2009: Durante 1.200 años, los mayas tuvieron el dominio de América Central. En la cúspide de su civilización, aproximadamente en el año 900 después de Cristo, las ciudades mayas se encontraban repletas de gente (más de 2.000 personas por milla cuadrada); se las puede comparar con el Condado de Los Ángeles de la actualidad. Incluso en las áreas rurales, podían contarse entre 200 a 400 mayas por milla cuadrada. De pronto, todo quedó en calma. El profundo silencio fue testigo de uno de los desastres demográficos más grandes de la prehistoria de la humanidad: la desaparición de lo que alguna vez fue la vibrante sociedad maya.

see caption¿Qué sucedió? Algunos investigadores, patrocinados por la NASA, creen tener una muy buena idea de lo que ocurrió.

"Lo ocasionaron ellos mismos", dice el veterano arqueólogo Tom Sever.

Derecha: Ruinas de los mayas en Guatemala. Crédito de la fotografía: Tom Sever.

"Los mayas casi siempre son descriptos como personas que vivían en total armonía con su entorno", relata el estudiante de doctorado Robert Griffin. "Pero al igual que muchas otras culturas que vivieron antes o después de ellos, los mayas terminaron deforestando y destruyendo su paisaje como resultado de sus esfuerzos por ganarse la vida a duras penas en épocas difíciles".

Una gran sequía tuvo lugar cerca del momento histórico durante el cual los mayas comenzaron a desaparecer. Y, al momento de su caída, ya los mayas habían cortado la mayor parte de los árboles ubicados a lo largo de grandes franjas de tierra con el fin de despejar terreno para cultivar el maíz que alimentaría a su creciente población. Ellos también cortaron árboles para usarlos como leña y para hacer materiales de construcción.

 

"Tenían que quemar 20 árboles para calentar la piedra caliza que les servía para hacer apenas 1 metro cuadrado de cal que utilizaban como material para construir sus formidables templos, represas y monumentos", explica Sever.

Él y su equipo de investigadores utilizaron simulaciones realizadas en computadora para reconstruir el modo en el cual la deforestación pudo haber desempeñado un papel muy importante en el empeoramiento de la sequía. Los investigadores lograron aislar los efectos de la deforestación utilizando un par de modelos climatológicos ya comprobados: el modelo de circulación atmosférica de mesoescala PSU/NCAR, más conocido como: MM5, y el Modelo del Sistema de Clima Comunitario, o CCSM, por su sigla en idioma inglés.

"Simulamos tanto el mejor escenario como el peor: una deforestación del 100 por ciento en el área de los mayas y también un área sin deforestación", dice Sever. "Obtuvimos resultados reveladores. La pérdida de todos los árboles causó un aumento de entre 3 y 5 grados en la temperatura y una disminución de entre el 20 y el 30 por ciento en las precipitaciones".

Son resultadores verdaderamete reveladores; no obstante, se necesita más investigación para poder explicar totalmente los mecanismos que llevaron a la caída de los mayas. Los registros arqueológicos muestran que la caída de las ciudades-estado de los mayas sí tuvo lugar durante los períodos de sequía; sin embargo, algunos de ellos lograron sobrevivir e incluso prosperar.

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Arriba: En las profundidades de la jungla guatemalteca, Sever y Griffin estudiaron una "stele" desmoronada: una pirámide de piedra utilizada por los mayas para anotar información o desplegar arte tallado ornamental. Sever y Griffin hallaron la "stele" y otras ruinas que habían permanecido ocultas por más de 1.000 años, durante una expedición que se valió de la tecnología de detección remota, de la NASA, para ubicar con exactitud los lugares donde se encuentran los antiguos asentamientos. (NASA/T. Sever)

"Lo que nosotros creemos es que la sequía ocurrió de modo distinto en diferentes áreas", explica Griffin. "Nuestra hipótesis es que los aumentos de la temperatura y las disminuciones de las precipitaciones ocasionadas por la deforestación local causaron problemas lo suficientemente graves como para 'empujar hacia el precipicio' a algunas, aunque no a todas, las ciudades-estado".

Los mayas llevaron a cabo la deforestación mediante la agricultura de tala y quema (un método que, en la actualidad, todavía es utilizado sobre sus antiguas y gastadas tierras, lo cual ha ayudado a los investigadores a entender mejor cómo funciona el proceso).

"Sabemos que por cada período de 1 a 3 años en los cuales se cultive una porción de tierra, se necesita dejarla en barbecho recuperándose durante 15 años. Durante ese tiempo, los árboles y el resto de la vegetación puede volver a crecer mientras se tala y se quema otra área de cultivo".

Pero, ¿qué ocurre si no se deja la tierra en barbecho el tiempo suficiente como para que se pueda recuperar? ¿Y qué sucede si se tala más y más tierra para poder satisfacer la demanda de alimento?

see caption"Nosotros creemos que eso fue lo que ocurrió", dice Griffin. "Los mayas arrasaron con extensas porciones de tierra cultivándolas en exceso".

Derecha: Un letal ciclo de sequía, calentamiento y deforestación pudo haber sido la causa de la desaparición de los mayas. [Imagen ampliada]

La sequía no sólo hizo que fuera difícil cosechar alimento suficiente, sino que también habría provocado que fuera más difícil para los mayas almacenar agua suficiente como para sobrevivir durante la temporada seca.

"Las ciudades trataron de mantener una reserva de agua que durara un período de 18 meses", dice Sever. "En Tikal, por ejemplo, había un sistema de represa que contenía millones de galones de agua. Sin suficientes precipitaciones, las reservas se secaron". La sed y la hambruna no colaboran para mantener feliz a una población. Como dice la expresión: lo demás es historia.

"En algunas de las ciudades-estado de los mayas se han encontrado fosas comunes que contienen grupos de esqueletos con incrustaciones de jade en los dientes (algo que ellos reservaban para la elite maya); de modo que tal vez, en este caso, se trate de aristócratas asesinados", especula él.

Ningún factor puede, por sí mismo, llevar a toda una civilización a la ruina, pero la deforestación que ayudó para que se produjera la sequía podría muy fácilmente haber exacerbado otros problemas como: disturbios sociales, guerra, hambre y enfermedades.

Muchos de esos hallazgos son el resultado de técnicas de imágenes que tienen como base el espacio, señala Sever. "Mediante la interpretación de datos de satélite obtenidos por medio del espectro infrarrojo, hemos localizado cientos de ciudades antiguas abandonadas cuya existencia se desconocía. Los mayas utilizaron yeso como base para construir sus grandiosas ciudades, repletas de templos ornamentales, observatorios y pirámides. Durante cientos de años, la cal se ha ido filtrando hacia el suelo. Como resultado, la vegetación que crece alrededor de las ruinas luce muy distinta de las demás, cuando se la observa en la actualidad mediante una luz infrarroja".

"La tecnología del espacio está revolucionando la arqueología", concluye Sever. "Estamos utilizándola para aprender más acerca de las situaciones difíciles de esos antiguos pobladores para evitar correr la misma suerte".

 

 

Créditos y Contactos

Autor: Dauna Coulter
Funcionario Responsable de NASA: John M. Horack
Editor de Producción: Dr. Tony Phillips
Curador: Bryan Walls


Relaciones con los Medios: Steve Roy
Traducción al Español: Iris Mónica Vargas
Editor en Español: Angela Atadía de Borghetti
Formato: Iris Mónica Vargas

El Directorio de Ciencias del Centro Marshall para Vuelos Espaciales de la NASA patrocina el Portal de Internet de Science@NASA que incluye a Ciencia@NASA. La misión de Ciencia@NASA es ayudar al público a entender cuán emocionantes son las investigaciones que se realizan en la NASA y colaborar con los científicos en su labor de difusión.

 

Más información (en inglés y español)

Arqueología del Espacio --por Tom Sever: "Gran parte de la historia de la humanidad puede ser examinada paso a paso desde sus orígenes a través del impacto de las acciones humanas sobre el ambiente. La utilización de la tecnología de detección remota ofrece al arqueólogo la oportunidad de detectar estos impactos que, a menudo, resultan invisibles a simple vista".

Los misterios de los mayas --artículo realizado por el Observatorio de la Tierra, de la NASA, acerca de la investigación que se está llevando a cabo sobre los mayas y los esfuerzos que actualmente se realizan para proteger tanto a la gente del área como a su flora y su fauna.

Contribuyeron con esta investigación: Dr. Tom Sever, arqueólogo de la UAHuntsville (Universidad de Alabama), en Huntsville, Alabama; Dr. William Saturno, arqueólogo de la Universidad de Boston, quien también resultó beneficiario de la Ley de Personal Intergubernamental de la NASA; Rob Griffin, estudiante del doctorado en la Universidad Estatal de Pensilvania, en College Park, Pa, y quien actualmente se desempeña como Profesional Visitante del Centro Nacional de Ciencia y Tecnología Espacial, ubicado en Huntsville; Dr. Udaysankar Nair, científico investigador del Centro de Ciencia de Sistemas de la Tierra, de la UAHuntsville; Daniel Irwin, Director del Proyecto SERVIR en el Centro Marshall para Vuelos Espaciales y el Dr. Bob Oglesby, paleoclimatólogo de la Universidad de Nebraska.

 

 

 


FIN

 




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:: Este correo ha sido emitido desde el Foro de Contacto Global [ http://www.contactoglobal.net/ ] ::

 
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