Aprende a cultivar Stevia, la planta que puede curar la diabetes![]() Hace un tiempo veíamos un documental llamado Plantas que curan, Plantas prohibidas en el conocíamos a
Josep y su cruzada por el uso de estas plantas increíbles, la stevia es la
planta que hizo abrir los ojos de Josep a este mundo de plantas que curan,
de ahí que se lo apode como el pagés de la Stevia. Josep, de su propia
mano les comparto este extenso y manual para su cultivo, reproducción y
cuidados.
Tenerla en casa y comerla de ves en cuando, aunque estemos sanos, nos
aportara grandes beneficios, ya que regula el azúcar en la sangre, reduce
la presión arterial, regula el aparato digestivo en general, actúa
favorablemente en muchas personas con ansiedad, reduce la grasa en
personas obesas y es diurética.
MANUAL DE CULTIVO, REPRODUCCIÓN Y USO DE LA STEVIA REBAUDIANALa Stevia, planta de origen tropical (Paraguay), tiene un
comportamiento distinto del natural en climas mediterráneos, donde los
días acortan mucho durante el otoño-invierno, provocando así una parada
importante en el crecimiento de la planta (en cambio, en las islas
Canarias su comportamiento es más similar al de sus orígenes
tropicales).Por este motivo, la planta que es plurianual (es decir, que
puede rebrotar 4-5 años), cada primavera arranca otra vez con fuerza,
rebrotando nuevos y numerosos brotes desde debajo de las raíces.A partir
de la primavera y casi hasta mediados de agosto, se puede reproducir por
esquejes (caso similar al de los geranios). Por medio de este sistema, de
una planta de Stevia que rebrote en primavera se puede hacer de 200 a 500
plantas, esquejando durante todo el tiempo que vegeta. Hay que tener en
cuenta no plantar un rebrote que acabe en flor, porque nunca
enraizaria.
Por otro lado, los brotes de primavera y verano pocas veces suelen
tener flor. Flores que, por otro lado, nunca darían lugar a semillas con
poder de germinación, de ahí que la reproducción se haya de hacer por
esqueje y no por semillas. De esta manera, si partimos de una buena
variedad conservaremos siempre las propiedades medicinales. Para asegurarnos que un brote de Stevia sin raíces enraíce bien, hay que seguir los siguientes pasos: 1º.-Hay que llenar la maceta con turba adobada, que se puede encontrar en cualquier “garden” o vivero, y regarla hasta que la turba quede bien empapada. 2º.-Cortar los 10 cm finales de un brote de Stevia
de unos 20 cm de alto (asegurarse que no acaba en flor). De estos 10 cm de
tallo, quitar las 2-3 hojas de la parte de abajo, para facilitar su
enterramiento en la turba, presionando bien fuerte con los dedos alrededor
del tallo par que haga contacto con la turba húmeda.No dejar pasar mucho
tiempo desde que se corta y hasta que se planta el brote. Mejor cortar y
plantar inmediatamente o mantener en agua como si fuesen flores
cortadas.
3º.-Depositar la maceta en un lugar sombreado, para
evitar que el sol impida el enraizamiento y regarlo 3 veces al día (por la
mañana, a medio día y por la tarde).
Observación: Cuando se dice poner una planta recién
plantada en un lugar sombreado, significa ponerla siempre en un
invernadero o al aire libre en un lugar en que no le de el sol
directamente en ningún momento.Si es al aire libre, ponerla un lugar
resguardado del viento para evitar la deshidratación excesiva. Un lugar
sombreado no quiere decir el interior de una habitación o un almacén
oscuro.
4º.-A los 28-30 días el brote de Stevia comenzará a
ponerse derecho, y cuando se observe que alguna hoja nueva empieza a
salir, ya se puede poner en una zona con más sol, donde ya no parara de
crecer.Cuando el brote transplantado comienza a sacar hojas nuevas, dejar
de regar 3 veces al día y regar sólo una vez, al principio del día.
Durante el verano, es necesario regar todos los días, pero en
primavera y otoño, esperar a regar a que la tierra no de sensación de
humedad en contacto con la mano.
Durante el invierno, al estar la planta parada, regar muy poco, para
evitar que se pudran las raíces, ya que de ellas han de volver a brotar
nuevas plantas durante la primavera.
5º.-Al cabo de dos meses de haber replicado o
transplantado el brote sin raíces a la maceta, transplantar por segunda
vez al lugar definitivo, que puede ser al aire libre, en el suelo de un
jardín, huerto o campo de cultivo, dentro de un invernadero o a una maceta
bastante grande, para facilitar el máximo crecimiento de la planta.
El invernadero permite avanzar la producción unas semanas en
primavera y retardar la decadencia en el otoño.En los meses más fuertes
del verano, el invernadero se puede sombrear un poco para evitar el calor
excesivo y simular el clima tropical del que es originaria la Stevia. A
pesar de todo, al aire libre se desarrolla muy bien.
6º.-Cuando se llega al final del otoño y notamos que
la planta ya no tiene ganas de crecer y se llena de flores, es el momento
de recortarla, dejándola a 10 cm de altura y aprovechando para secar las
hojas que aun quedan.
7º.-Para secar las hojas durante el verano de modo
correcto, procurar que no les de el sol directamente, con el fin de
preservar todas las propiedades medicinales.Las hojas de última hora,
cuando se poda la planta para pasar al invierno, es inevitable
secar
las al sol, aunque en pequeñas cantidades, se pueden secar en el interior de la vivienda donde habrá mejor temperatura. ![]() OBSERVACIONES DE ABONO Y TRATAMIENTO
ABONADO
Es una planta poco exigente. Con el adobo orgánico, no hay problema
en pasarse con la dosis, pero en el abono mineral o químico, vigilar no
añadir en exceso, porque la planta ser resiente mucho e incluso puede
colapsarse y morir.
El abono mineral o químico, se ha de comenzar a aplicar a los dos
meses del transplantado, poco pero a menudo (cada 30 días). El abono
mineral, tiene que llevar más potasio que fósforo y nitrógeno, y estar
enriquecido en microelementos.
Con un buen abono orgánico, es suficiente una aplicación al año, al
inicio de la primavera, si la planta esta plantada en el suelo, o añadir
un 20-30 % de turba si esta en maceta.
TRATAMIENTOS La Stevia es una planta muy resistente a los insectos y los hongos,
si no se abusa del riego y los abonos químicos nitrogenados.En caso que se
observe algún pulgón o mosca blanca, se recomienda hacer tratamientos con
extractos de ajo, aceites de Nem u otros productos autorizados por la
Agricultura Ecológica.Si se observa a alguna oruga, no es necesario
aplicar ningún tratamiento, excepto cuando el ataque es muy fuerte, caso
en que se recomienda tratar con preparados hechos con Bacillus
thuringiensis (es un insecticida ecológico que no requiere plazos de
seguridad).
Con estos tratamientos nos aseguramos una recolección de hojas sin
toxinas, permitiendo obtener todas las propiedades medicinales que la
planta contiene.
USO MEDICINAL DE LA STEVIAConsultando la multitud de estudios y con la experiencia de
centenares de diabéticos que la consumen en Cataluña y el resto del
estado, se puede decir que es una planta que regula el azúcar en la
sangre, que reduce la presión arterial, que regula el aparato digestivo en
general, actúa favorablemente en muchas personas con ansiedad, reduce la
grasa en personas obesas y es diurética.
La dosis que suelen utilizar la mayor parte de las personas que han
observado efectos beneficiosos es: 4 hojas tiernas comidas directamente
antes o mientras se desayuna y 4 hojas más antes o durante la cena.Cuando
no se dispone de hojas tiernas se puede hacer una infusión de hoja seca
(una infusión por la mañana y otra por la noche).La infusión se puede
hacer cada vez, con una dosis de una cucharada de postre por taza de
infusión, o bien se puede hacer para dos días, dejando que un litro de
agua empiece a hervir, cerrar el fuego y añadir 4 cucharadas de postre de
hojas secas trituradas, dejando reposar como mínimo 30 min antes de
tomarla, para que la hoja diluya en el liquido, sus propiedades.
Josep Pàmies Nota: Actualmente se pueden adquirir esta y otras plantas medicinales para
autocultivo personal en la Asociación sin ánimo de lucro , “Dulce
Revolución de las Plantas Medicinales” que se ha constituido para fomentar
el uso de plantas
medicinales. |
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Los efectos del estrés
Aunque a corto plazo el estrés es fundamental para agudizar la memoria, la concentración y conseguir que los esfuerzos que realiza una persona sean más eficaces, cuando este mecanismo permanece activado durante largos periodos de tiempo propicia enfermedades cuyas consecuencias van desde simples infecciones, alergias y artritis hasta infartos cardiacos y cerebrales, pasando por depresiones, ansiedad, trastornos del sueño u otras patologías psicosomáticas que terminan siendo incapacitantes para la persona que las padece.
Las personas aquejadas de estrés son personas que generalmente viven y se acuestan con miedo a lo que pueda ocurrir al día o a los días siguientes, a no estar a la altura de las circunstancias, a seguir sufriendo una presión continua tanto física como psicológica, son personas que continuamente están dando vueltas y vueltas a las cosas, continuamente nerviosas y asustadas, presentando continuamente anticipaciones cognitivas altamente negativas.
El estrés, desde que el hombre existe, se ha convertido en el compañero habitual de nuestras vidas. Y se caracteriza porque no sólo no podemos evitarlo, sino que en muchas ocasiones será imprescindible para facilitar la adaptación a cualquier cambio que invada nuestro entorno. Esta forma de reaccionar ante los problemas, demandas y peligros, viene predeterminada por una actitud innata de lucha y huida heredada de nuestros antepasados: sobrevivieron aquellos que mayor capacidad tenían tanto para activar su organismo ante situaciones amenazantes para su integridad física (ver un enemigo) como para informar sobre la posibilidad de obtener mayor beneficio para el grupo (cobrar una presa). Entre los cambios que a nuestros antepasados les proporcionaba una clara ventaja sobre sus enemigos y sus presas podemos destacar: dilatación de pupilas para aumentar la visión periférica y permitir una mayor entrada de luz en la oscuridad, músculos tensados para reaccionar con mayor velocidad y fuerza, aumento de la frecuencia respiratoria y cardiaca para mejorar la oxigenación y aportar mayor flujo de sangre al cerebro y al resto de los órganos vitales. El mecanismo del estrés ha sido el responsable de que nuestros antepasados más lejanos fueran capaces de exponerse, afrontar y enfrentarse al medio hostil en el que vivían: la huida, la caza, la lucha por hacerse con un puesto dentro de la jerarquía del grupo, etc..., eran fundamentales. Y eso precisamente es lo que ha permitido, entre otras cosas, la supervivencia del ser humano.

Este mecanismo de huida y lucha denominado “Reacción aguda” se activa ante cualquier señal de alarma, un animal hambriento, una serpiente, un coche que se nos acerca a gran velocidad o que nos da una pitada, un árbol que cae cuando pasamos a su lado, un examen, un problema familiar, la pérdida del autobús, una enfermedad y en general cualquier situación que nosotros percibamos como peligrosa o ansiógena. La reacción del cuerpo es inmediata, automática (alarma, defensa, huida, reacción) e inconsciente y siempre va a seguir el mismo patrón que viene dictado por nuestro cerebro.
Debido a los impulsos sensoriales (procedentes, por ejemplo, de los ojos) las redes neuronales se activan y dan la señal de “Alarma” la cual se transmite primero al tálamo. Si el tálamo y la amígdala (central de emergencias del cerebro) consideran al estímulo como peligroso, automáticamente lanzan la alarma general y el miedo, la rabia o cualquier otra emoción salen a escena y se extiende en décimas de segundo por todo el organismo a través del tronco encefálico.
- El corazón y la respiración se aceleran, aumenta el ritmo cardiaco y la presión sanguínea.
- Los vasos sanguíneos cutáneos se estrechan para que fluya por ellos menos sangre y se beneficien sobre todo los órganos internos.

- El sistema inmunológico moviliza batallones adicionales de células defensivas para afrontar las consecuencias originadas por la situación amenazante. El sistema inmunológico es el responsable de combatir los gérmenes que invaden el cuerpo provocando enfermedades, por ello cuando el estrés es crónico la persona puede enfermar mucho más fácilmente por quedar debilitado este sistema inmunológico.
- Las glándulas suprarrenales activan la liberación de adrenalina que se encargará de que el cerebro y los músculos cuenten con un aporte adicional de energía.
- El cuerpo ya está listo para huir o para defenderse. Una vez superada esta primera fase de reacción la señal de “Peligro” llega a la corteza cerebral donde reside el pensamiento consciente y ahí es donde se analiza la situación. Si el cerebro a través del pensamiento califica también la señal como de “peligro” (una situación amenazante para nosotros, por ej.) la reacción se intensifica. Y es a partir de este momento cuando comienza la carrera hormonal por el cerebro y por todo el cuerpo. La meta vuelve a estar en las glándulas suprarrenales que ahora van a segregar cortisol. Esta hormona agudiza aún más la reacción corporal y se encargará entre otras cosas, de mantener la respuesta de estrés movilizando las reservas suficientes para que el suministro de energía sea el adecuado. Más tarde, una vez pasada la percepción de peligro, será el propio cortisol quien se encargue de dar la señal de parada y de que el sistema inmune vuelva a su situación de normalidad poniendo fin a la situación de estrés.
El estrés agudo ayuda a nuestro organismo a que se ponga en acción, a que se movilice y nos levantemos por las mañanas: después de horas de relajación, el cuerpo debe activarse y el sistema circulatorio necesita un aumento de presión proporcionado por las hormonas del estrés. En las persona sanas, la concentración de cortisol alcanza su nivel máximo al despertar y las prepara para afrontar el día.
Con estrés agudo aparece angustia, aumento del ritmo cardíaco, dilatación de pupilas y, en general, preparación del organismo para actuar y ejecutar una respuesta de alarma, huida rápida, que son signos de estrés. Aunque a lo largo de la existencia del hombre, como especie, la activación de este sistema ha significado su supervivencia, cuando ocurre durante periodos prolongados y continuos menoscaba poco a poco la salud de la persona, pues al estar continuamente en estado de alerta, hay un decremento de las defensas.
Este complejo mecanismo de adaptación se ha perpetuado hasta nuestros días gracias a la selección natural. Y aunque en la actualidad los peligros han cambiado completamente, seguimos recurriendo a este recurso para garantizar el éxito adaptativo a las constantes alteraciones del entorno. Una mayor activación fisiológica y cognitiva nos permite percibir mejor y con mayor rapidez la situación, seleccionar la conducta más adaptativa y llevarla a término de la forma más rápida, adecuada e intensa posible.
Ahora bien el inconveniente de este fabuloso mecanismo de adaptación es que genera un importante desgaste del organismo y un alto consumo de energía, por lo que es necesario desarrollar unos recursos y un periodo de recuperación del que no siempre somos conscientes ni lo llevamos a cabo.
Según estamos viendo, el estrés en principio es un fenómeno fisiológico necesario y normal, es la respuesta que emite un organismo ante aquellos estímulos que percibe como amenazantes o ante los que tiene que actuar.
De ahí que el buen estrés sea positivo y necesario: pues ayuda no sólo a soportar situaciones exigentes sino también a reaccionar a las demandas que exige en todo momento el entorno.
Por el contrario el estrés negativo y por tanto dañino: aparece cuando el organismo no es capaz de adaptarse a determinadas situaciones o dar respuestas adecuadas a las demandas requeridas por el entorno. Se produce, en este caso, una sobreactivación y una ansiedad desmesurada, acompañada de bloqueo y de incapacidad para centrarse eficazmente en el desempeño de las tareas. El malabarista ejecuta sus malabarismos con tres bolas, después con cuatro, posteriormente con cinco; pero al incorporar la sexta, se le caen todas las bolas, lo mismo ocurre con las cuerdas de la guitarra, tienen que tener la tensión justa ni más ni menos, si están muy flojas sonará mal pero si están muy tensas tampoco funcionará correctamente e incluso se romperán. Algo similar ocurre con el estrés la cuerda de nuestro organismo se va tensando hasta que termina por romperse.
Todas las personas, en mayor o menor medida, tenemos una limitada capacidad de trabajo y de respuesta a las situaciones que se nos presentan, día a día. Cuando se nos exige por encima de nuestras posibilidades, podemos bloquearnos de tal forma que ni siquiera podemos realizar las tareas más simples y que en otras circunstancias menos agobiantes apenas representarían dificultades. Ahora bien, para responder tanto a las exigencias cotidianas como a las situaciones extraordinarias necesitamos un determinado grado de activación y de tensión. Si es insuficiente, no responderemos bien, pero si la tensión es excesiva, podremos quedar incapacitados para desempeñar la respuesta adecuada.
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