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La «Era Cristiana»:
El
calendario occidental, así como gran parte de la perspectiva que
tenemos para dividir la historia, toma como punto de partida al
nacimiento de Jesús de Nazaret, fundador del Cristianismo y
el hombre que más de 1500 millones de personas adoran como al «Hijo
de Dios», el "Cristo". Este evento es el "punto focal" a
partir de cuando se fechan todos los acontecimientos en la cultura
judeocristiana, creyéndose que no existe la menor duda sobre su
precisión cronológica.
En nuestra época, la cuestión adquiere una
particular significación, que va mucho más allá de la datación civil
de los hechos. Durante cualquier otro siglo (salvo, tal vez, en las
postrimerías del X d.C.), no fué demasiado importante, a nivel
teológico o religioso, si Cristo nació unos años antes o después de
lo que la tradición supone. Sin embargo, al completarse dos milenios
desde aquel «Anno Domine», el tema se convierte en
trascendental.
Desde hace mucho tiempo, se desarrollaron exégesis
de las profecías bíblicas y planteado modernas predicciones en
relación con el comienzo del "Tercer Milenio". Si bien es cierto que
ninguna de las iglesias cristianas tradicionales ha dado crédito a
la posibilidad de que el año 2000 (d.C.) sea un punto de inflexión
en la historia o que determine el final de esta, la creencia
popular, en todo el mundo occidental, es notoriamente diferente.
Desde concepciones de "nuevas eras", en donde el mundo llegaría a
un estado de armonía y prosperidad, hasta escatológicos augurios del
«Día del Juicio» y del apocalíptico «Armagedón», todo tipo de sistemas de
creencias anidan en los albores del "Milenio".
Sin embargo, la verosimilitud de estas doctrinas,
que suelen ser denominadas en forma genérica como "milenaristas", se ve supeditada a la
exactitud numérica del Calendario Gregoriano; las mismas, quedarían
invalidadas por la evidencia histórica de que Jesucristo no vino al mundo realmente en el
año 1, sino un poco antes.
Cristo «antes de Cristo»:
Y de hecho,
esto es lo que en verdad ocurrió. La mayoría de los expertos en la
materia están de acuerdo en que el nacimiento de Cristo se produjo
entre 4 y 8 años antes de lo que comunmente se cree.
Pero, ¿qué es lo que lleva a los estudiosos a pensar
así? La respuesta proviene de la correlación histórica que los
mismos evangelios nos ofrecen. En Mateo 2:1 se dice: «Jesús nació
en Belén de Judea, en días del rey Herodes…» y en otro pasaje
del mismo evangelio (2:19): «Cuando había muerto Herodes, he aquí
un ángel del Señor apareció en sueños a José… » (habiendo ya
nacido Jesús).
Este "rey Herodes", que la historia secular conoce
como «Herodes el Grande», fué un monarca vasallo
de Roma que gobernó con cierta libertad a Palestina entre los años 40 (para algunos 37)
y 4 a.C. Sabemos esto, gracias a varias fuentes fidedignas de la antigüedad, que
además se corresponden con los descubrimientos arqueológicos, por lo
cual no existe la menor duda.
Una de estas fuentes es la obra llamada
«Antigüedades Judaicas», del historiador Flavio Josefo. En el Libro XVII, cap. VI,
párrafo IV, documenta un eclipse de luna (el único al que alude en
toda su obra [ver «nota»]) y que, según él, ocurrió poco antes
de la muerte del monarca, pudiéndose ver desde la zona de Jericó. Se
ha determinado que la fecha del este evento astronómico fué el 13 de
Marzo del año juliano 750, que corresponde al año 4
d.C. del Calendario Gregoriano.
Esta evidencia, por si sola, retrotrae al menos 4
años la fecha en cuestión; pero, además, una lectura atenta de los
pasajes bíblicos inherentes al relato, nos deja percibir un cierto
lapso de tiempo entre el nacimiento de Cristo y la muerte de
Herodes, por lo menos si otorgamos un mínimo de verosimilitud al
texto. Si bien la duración del mismo no se puede establecer con
precisión, es muy posible que todavía deba llevarse a la datación de
la Navidad original un par de años más atrás.
El Viaje a Egipto:
Según el
evangelio de Mateo (2:13-15): «…un ángel del Señor apareció en
sueños a José, diciendo: "Levántate; toma al niño y a su madre, y
huye a Egipto. Quédate allá hasta que yo te diga, porque Herodes va
a buscar al niño para matarlo." Entonces José se levantó, tomó de
noche al niño y a su madre, y se fué a Egipto. Y estuvo allí hasta
la muerte de Herodes, para que se cumpliese lo que habló el Señor
por medio del profeta, diciendo: De Egipto llamé a mi hijo. » [ver «nota»]
Más adelante dice (Mateo 2:19-21): «Cuando había
muerto Herodes, he aquí un ángel del Señor apareció en sueños a José
en Egipto, diciendo: "Levántate, toma al niño y a su madre, y ve a
la tierra de Israel, porque han muerto los que procuraban quitar la
vida al niño." Entonces él se levantó, tomó al niño y a su madre, y
entró en la tierra de Israel.»
Esta claro, para la mayoría de los analistas
independientes, que esta narración no pretenden ser un recuento
histórico, sino una alegoría simbólica. El evangelio de "Lucas", que
junto con el de "Mateo" son los únicos de los cuatro canónicos que
narran el nacimiento de Cristo, no dice nada de este viaje a Egipto,
por lo que ni siquiera la correlación de los textos sagrados valida
al evento como real.
Sin embargo, ya sea que la familia de Jesús emigrara
a Egipto por un tiempo (no determinado) o que el episodio constituya
una simple leyenda, el relato deja entrever un cierto lapso entre la
"ida" y la "vuelta" al vecino país. Un viaje de esa naturaleza no se
llevaba a cabo por unos pocos días de estadía. Cruzar el desierto del Sinaí era peligroso y tardado,
en especial para una madre con su hijo recién nacido. Además, es
obvio (por el pasaje Mateo 2:19-21) que, según las escrituras, se
radicaron provisoriamente allí. Por todo esto, se puede concluir que
el hagiógrafo, más allá de reportar un hecho real o narrar uno
imaginario, quiso transmitir la idea de "cierto período de tiempo" entre el
nacimiento de Jesús y la muerte del rey Herodes.
La «Matanza de los Inocentes»:
Según la
opinión de muchos analistas, existe otro factor que denota un
período temporal entre el nacimiento de Jesús y la muerte de Herodes
«el Grande». Se trata, de otro pasaje del Ev. de Mateo:
«Entonces Herodes, al verse burlado por los
magos, se enojó sobremanera y mandó matar a todos los niños varones
en Belén y en todos sus alrededores, de dos años de edad para abajo,
conforme al tiempo que había averiguado de los magos.» (Mateo
2:16-17).
"Los Magos" a que el texto alude, son los famosos
"Reyes Magos" venidos del Oriente para adorar a Jesús.
Existen dudas sobre si esta matanza ocurrió
realmente, pero de nuevo se puede ver en el autor del evangelio, la
intención de denotar un lapso de tiempo entre un evento y otro. En
esta caso, con un valor explícito: Si Herodes mandó a matar a todos
los niños "menores de 2 años", por la información que los magos le
aportaron, es lógico suponer que ellos creían que el "Mesías" ya había nacido hacía,
aproximadamente, ese tiempo. De otro modo, el pasaje no tiene ningún
sentido.
Muchos académicos, estiman que el supuesto genocidio
de Herodes es una creencia popular (de tipo folclórica y posterior a
su muerte) derivada de la brutalidad con que ejerció su reinado y
mantuvo el poder (como Flavio Josefo lo documenta en su obra
«Antigüedades Judías»), y del hecho de que entre los años 7 y 4 a.C.
mandó a ejecutar a tres de sus propios hijos [ver «nota»]. El versículo 18 del mismo capítulo,
alude a una antigua profecía:
«Entonces se cumplió lo dicho por medio del
profeta Jeremías, diciendo: Voz fué oída en Ramá; grande llanto y
lamentación. Raquel lloraba por sus hijos, y no quería ser
consolada, porque perecieron.» (Mateo 2:18)
El pasaje original dice: «Así ha dicho Jehováh:
"Voz fué oída en Ramá; lamento y llanto amargo. Raquel lloraba por
sus hijos, y no quería ser consolada por sus hijos, porque
perecieron".» (Jeremías 31:15)
El libro de
Jeremías habla aquí de las desventuras del pueblo de Israel en
tiempos inmediatamente anteriores al destierro babilónico. Nada
tiene que ver con la época de Jesús. Sin embargo, la correspondencia
es natural si se equipara a la crueldad de Herodes con la de Nabucodonosor II . Esto muestra la recurrente
intención del evangelista de validar a Jesús como al Mesías,
aludiendo a antiguas profecías que eran congruentes con los hechos
de su vida. Pero como se dijo antes, el tema de la matanza, es de
dudosa historicidad. La principal razón es que Flavio Josefo
documentó con holgura todo el reinado de Herodes y, sin embargo,
nada dice sobre este evento. Sería sorprendente que siento tan
meticuloso "obviara" el reporte de semejante atrocidad. [ver «nota»]
Otra razón que hace pensar en el carácter mitológico
del relato, es la sospechosa equivalencia entre el genocidio de
Herodes y la leyenda hindú sobre el nacimiento de Krishna. En la misma, el rey Kansa, tío del
niño, asesinaba a todos los hijos de la Virgen Devaki (la madre),
para tratar de evitar el nacimiento de éste, también en función de
una profecía que auguraba el fin del reinado del tirano, si tal cosa
ocurría. [ver «nota»]
Una última y sospechoza correspondencia es la
similitud (e implicaciones) de este hecho, con la historia de la
matanza de los varores hebreos por parte del Faraón, poco antes del
«Exodo» mosaico (ver Libro del Exodo 1:8 a 22). Aquí también resalta
la intención de "Mateo" en cuanto a establecer paralelismos entre
los mitos del Antiguo Israel (especialmente con su figura centra:
Moisés) y la vida de Jesús, para refrendarlo como el Mesías a los
ojos de los judíos "predispuestos" a la idea.
Cualquiera sea el caso, las narraciones de la
«Matanza de los Inocentes» y del «Viaje a Egipto» en sí mismas, dan
a entender que Jesús nació un par de años antes de la muerte de
Herodes (año 4 a.C.). Tal vez un poco después, pero nunca en la
misma época.
En definitiva, se puede concluir sin la menor duda
que, el nacimiento de Jesús de Nazaret, tuvo lugar entre los años 8
y 4 a.C. (probablemente durante el 6 a.C.) por lo que el Tercer
Milenio de la Cristiandad comenzó varios años antes de lo que la
mayoría supone y de lo que el calendario indica.
Ante esto surge otra pregunta: Si no es correcta,
¿De donde proviene la actual cronología?
El Censo de Augusto:
En los primeros siglos del Cristianismo nadie sabía
con precisión cual había sido el verdadero año del nacimiento de
Cristo y se utilizaba el calendario romano o Juliano, para fechar
los acontecimientos. Lo único que se daba por sentado, porque lo
documenta el evangelio de Lucas (2:1) y, tal vez, la previa
tradición oral o escrita en que el mismo se basó, era que Cristo
había nacido bajo el reinado de César Augusto, el primer emperador de Roma.
El evangelio dice: «Aconteció en aquellos días
que salió un edicto de parte de César Augusto, para levantar un
censo de todo el mundo habitado. Este primer censo se realizó
mientras Cirenio era gobernador de Siria. Todos iban para
inscribirse en el censo, cada uno a su ciudad. Entonces José también
subió desde Galilea, de la ciudad de Nazaret, a Judea, a la ciudad
de David que se llama Belén, porque él era de la casa y de la
familia de David, para inscribirse con María, su esposa, quien
estaba encinta.» «Aconteció que, mientras ellos estaban
allí, se cumplieron los días de su alumbramiento, y dio a luz a su
hijo primogénito.» (Lucas 2:1-7)
El problema es que Augusto gobernó durante 38 años
(27 a.C. al 14 d.C.) por lo que tal referencia no sirve para fechar,
ni siquiera nominalmente, el natalicio de Jesús. No obstante, el
versículo aporta otros datos, como el censo ordenado por el
emperador y la gobernación de Siria [ver «nota»] por parte de Cirino («Cirenio» o «Quirinius»), lo que
siempre se pensó, acotaba mucho más la datación. Lamentablemente, un
estudio crítico del texto, lejos de aclarar el tema, muestra varios
errores e imprecisiones históricas, algunas de las cuales ya habían
sido vislumbradas en tiempos de los Padres de la Iglesia.
En primer lugar,
se sabe que durante el mandato de Augusto se ordenaron tres censos,
en los años: 28 y 8 a.C. y en el 14 d.C. El único de los tres que
cuadra remotamente en la época posible para el nacimiento de Cristo
es el segundo (8 a.C.), pero no es probable que tal evento se
corresponda con su natalicio por dos razones: Primero, retrotrae
demasiado el año en cuestión, sería 4 años antes de la muerte de
Herodes. Segundo, no tiene sentido que el censo en cuestión se
llevara a cabo en Judea, porque la misma gozaba de un status de
"reino vasallo" y solo llegó a estar bajo la jurisdicción directa de
Roma en el año 6 d.C. (14 años después).
Otro elemento poco creíble es el traslado de la
población para ser censada: Roma llevaba a cabo los censos con fines
puramente fiscales (para recolectar impuestos), de nada serviría el
que alguien se empadronara lejos de donde se encontraba su
patrimonio pues de ese modo no podría constatarse el mismo
(recuérdese que los romanos eran cosmopolitas, no aferrados a un
lugar determinado, por lo que el "volver" a la tierra natal para ser
censado parece más bien una remembranza de la tradición judía).
Además, en una zona problemática e insegura como Palestina, era
impensable implementar semejante traslado (por el caos que el mismo
podría provocar).
Por último, cuando Lucas alude al tal Cirenio o
Cirino, debió referirse a Quirinius, quien fué, en efecto, "Legado"
(gobernador) de Siria. Sin embargo, aquí se presenta otra
contradicción con las fechas: Quirinius cumplió dicho cargo recién a
partir del año 6 d.C. (10 años después de la muerte de Herodes).
Parece factible que Lucas confundiera un censo local
llevado a cabo en Judea cuando Roma tomó el control de la provincia
(6 d.C.) y que Flavio Josefo documenta, con el segundo censo general
de Augusto (8 a.C.), pero una lectura más atenta, a la luz de la
correlación de los datos demuestra que el hagiógrafo, ignoraba
realmente las fechas y solo trató de situar los hechos en un
contexto probable.
Queda claro que "Lucas" pretendió, como lo hace en
muchos otros pasajes de su evangelio, el correlacionar los eventos
de la historia secular con los de la vida de Cristo, para hacer su
crónica más creíble y análoga a las biografías del mundo clásico.
Sin embargo, por desconocimiento de los hechos o por razones
indeterminadas, no pudo lograr su cometido.
De todos modos, si se le pretende dar una mínima
validez a tales afirmaciones, hay que pensar que Lucas sitúa el
nacimiento de Jesús antes del año 5 a.C. (por lo que en todo caso,
coincide con los cálculos llevados a cabo a partir de Ev. de Mateo,
que ofrecen el margen de 8 a 4 a.C.).
El Cambio de Era:
El calendario cristiano data de aproximadamente un
siglo después de la caída de Roma. En el año 525 d.C. por orden del
Papa Juan I, un monje benedictino, de origen escita, llamado Dionisio «el Exiguo» , se empeño en calcular
la fecha del nacimiento de Cristo, principalmente para reemplazar la
forma de contar los años que regía por entonces. La misma (como
en los siglos anteriores) consistía en referenciar los hechos como
ocurridos durante el "año número tal" del gobierno de un determinado
emperador (esto fué algo común en toda la antigüedad, lo hacían los
egipcios con sus faraones y muchos otros pueblos con sus reyes: se
comenzaba a contar los años a partir del inicio de su reinado).
La idea de cambiar la forma de datación surgió quizás del mismo
Dionisio, y le fué propuesta al Obispo Petronio, porque en esa época
se contaban los años a partir del gobierno de Diocleciano, un
emperador romano que persiguió con particular intensidad a los
cristianos, por lo que tal referencia les resultaba ofensiva a
muchos de ellos. Cayo Aurelio Valerio Diocleciano (245 a 313 d.C.)
fué emperador entre los años 284 y 305 d.C., por lo que el año 525
d.C. era el "241 anno Diocletiani".
Sobre los cálculos exactos que Dionisio realizó, así
como cuales fueron las fuentes de datación en que los basó, solo se
puede especular. Sin embargo, es un hecho que tomó como punto de
partida el calendario de la Fundación de Roma, estableciendo
que Jesús de Nazaret había nacido en el año 753 de la fundación de
la ciudad. A esta cronología, se la llamaba en latín: «ab urbe
condita» ("desde la fundación de la ciudad"), por tanto
Jesús, según Dionisio, había nacido en el "anno DCCLIII ab urbe
condita " (o 753 auc). En relación a como determinó el año,
existen varias posibilidades, pero la fecha que eligió no ofrece
misterios, dado que era la ya aceptada por la Iglesia de Roma: el 25
de Diciembre. De todos modos, el monje astrónomo, prefirió hacer
coincidir el primer día del año con el que hacía siglos los romanos
designaban para tal fin.
En Roma, los años comenzaban cuando el nuevo cónsul
se hacía cargo de sus funciones, cosa que en 222 a.C. quedó fijada
en el idus de Marzo, pero en 153 a.C. fué llevada a la calenda
(primeros días) de Enero y ahí permaneció. Enero pasó así a ser el
primer mes del año en las provincias romanas occidentales, práctica
que se incorporó al calendario juliano. De seguro, Dionisio
designó al 1° de Enero del 754 auc, como 1° de Enero del
año I de la Era Cristiana, por varias razones: Continuar con la
ya aceptada fecha de comienzo del año, la proximidad con el 25 de
Diciembre (por lo que la diferencia en días no era importante) y el
que la tradición afirmaba que Cristo había sido circuncidado 8 días
después de su nacimiento, por lo que el 1° de Enero resultaba casi
perfecto.
Todos los estudiosos del tema están de acuerdo en
que Dionisio cometió varios errores: El primero de ellos, el más
obvio, fué que pasó del año I antes del nacimiento de Cristo
al I después del mismo, "olvidando" el año CERO (0). Pero en
realidad esto no fué un error, sino algo inevitable, pues hay que
tener en cuenta que no pudo hacer algo diferente, dado que el
concepto del "cero" matemático no existía por entonces. El
conocimiento del número CERO se extendió por Occidente, llegado
desde la India a través de los árabes, en el siglo VIII, más de 200
años después de la época de Dionisio. Resulta obvio que el monje
pudo haber notado la discordancia entre la edad de Jesús (según sus
cálculos) y el año de su "Era", pero no tuvo disponible una solución
para corregirla.
No se sabe si tomó en cuenta a Flavio Josefo y el
tema de la muerte de Herodes el Grande, que ya era conocido por Eusebio de Cesarea en el s. IV. Pero sí que
utilizó un antiguo método para averiguar el año de un evento en base
a la "era de los gobernantes", que consistía en contar hacia atrás,
emperador tras emperador hasta llegar a la época deseada. Si se
basó en el gobierno de César Augusto, surge otro error de cálculo:
No sabía u olvidó que el primer emperador de Roma gobernó 4 años con
su nombre original, Octavio (31 a 27 d.C.), sin el título de
"Augustus". Esto puede explicar la diferencia entre el 4 a.C.
de la muerte de Herodes (recuérdese que Jesús nació antes de morir
Herodes según los evangelios) y el 1 a.C. que usó Dionisio. (Nótese
que si se sumara el error de 1 año por ausencia del cero, más los 4
del gobierno de Augusto, podrá obtenerse el año 5 a.C., lo que de
nuevo coincide con todas las hipótesis analizadas anteriormente para
el año del nacimiento de Jesús). Pero es más probable que usará
los versículos del evangelio de Lucas 3:1 y 3:23 en donde
respectivamente se dice que Cristo fué bautizado por Juan («El
Bautista») en el año 15 del gobierno de Tiberio (29 d.C.) y que por entonces contaba
con cerca de 30 años. Como se dijo anteriormente esto no es
demasiado preciso, pero a Dionisio, siendo un monje apologeta, pudo
bastarle. Tiberio César gobernó entre el 14 y el 37 d.C., así
que la siguiente ecuación es probablemente la que usó el monje:
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14 + 15 = 29 29 - 30 = -1
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(Como se pensaba que Jesús había nacido el 25 de
Diciembre, y por tanto a finales del año, la fecha resultante
estaría muy cerca al que el pensó fué el año I d.C.).
El sistema de datación creado por Dionisio el Exiguo
se impuso en forma gradual. Gran parte de los cristianos mantuvieron
la cronología de "anni Diocletiani", a pesar del antagonismo
de dicho emperador para con ellos, justamente porque consideraban a
esa "Era" como la de los mártires (la llamarón: "Era de los
Mártires"). Por ejemplo hasta el día de hoy, la Iglesia Copta,
de Egipto, sigue utilizándola y consideran al año 2000 d.C. como al
1716 de "la Era de los Mártires). Casiodoro (Flavio Magno
Aurelio Casiodoro - c. 490 a c. 585 d.C., historiador romano, nacido
en Scylacium, Calabria), quien fuera contemporáneo de Dionisio, usó
el "anno Domini" por primera vez en una obra publicada en 562
d.C. llamada "Computus Paschalis", sobre cómo calcular la
fecha de Pascua. Para finales del s. VI toda Italia ya usaba la
" Era Cristiana" o "Anno Domine"; con Beda el Venerable , llegó a las islas
británicas en el s. VII; Carlomagno lo adoptó a finales del s. VIII o
comienzos del IX, pero tardó mucho más tiempo en difundirse por el
resto de Europa (Lo que da por tierra la idea de que en vísperas del
año 1000 se vivió un clima "apocalíptico" pues, por entonces, no se
conocía o pensaba en el concepto de "Milenio"). Uno de los últimos
países en adoptar el sistema de Dionisio fué España, en el siglo
XIV. Por su parte, Beda y Carlomagno fueron quienes cambiaron la
forma mensual de los idus y calendas por el "dies mensi" (o
días del mes) como lo conocemos hoy, pero también tardó siglos en
imponerse. El concepto de "Antes de Cristo" se comenzó a usar
recién durante el s. XVII, al despertarse el interés por el estudio
científico de la antigüedad.
Fue así como se llegó a la actual era y a la forma
en que los occidentales datamos a la historia.
Conclusión:
Todo lo analizado lleva a pensar que el nacimiento
de Cristo no pudo ocurrir antes del año 8 a.C. ni después del
4 a.C. y con un grado mayor de probabilidad, entre el
7 y 5 a.C.
Lamentablemente no es probable que algún día se
llegue a conocer el año exacto, pero de todos modos, podemos afirmar
con seguridad que hay que retrotraer el evento al memos 5 años más
allá de lo que la tradición supone.
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