La Travesía
La vegetación rastrera equivale a los pensamientos y sentimientos humanos, siempre próximos a la tierra. Las plantas que se elevan verticalmente en busca de luz corresponden a las aspiraciones nobles y a los sentimientos devotos. La semilla que es llevada por el viento sin saber en qué suelo irá a posarse equivale al ser en servicio. Pero es la flor que se abre en silencio, donándose en su pureza, la que representa el florecer de la esencia interior del ser humano.
Es conocido un pasaje de la vida de Sri Aurobindo, en el que fue procurado por alguien que se quejaba de un gran conflicto mental. Mientras los problemas le eran relatados, Aurobindo retiró "algo" que no era visible, de los cabellos del interlocutor. Enseguida hizo un gesto, como si arrojase aquello afuera, y todo el conflicto desapareció.
Pocos se dan cuenta de la materialidad de los propios pensamientos y sentimientos. La circulación de fuerzas en la esfera psíquica es extremadamente material y responde a leyes destinadas a lidiar con la densidad de esos planos: el mental, el emocional y el etérico.
El trabajo de limpieza magnética hecho en aquel individuo es algo por lo cual todos pasan cotidianamente, pero sin darse cuenta; la diferencia es que en el caso descrito ese trabajo contó con la participación consciente de un ser evolucionado. Para proceder así es preciso estar desapegado de la acción y de sus resultados, y actuar con el consentimiento interno.
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Fuente: Libro "Pasos Actuales" - de TRIGUERINHO
COLABORACION DE Mirjana Radovic
DIOS LOS BENDIGA!
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Alejandro(o Un himno, hermano)a Alejandro Drewes, Jens
AnotoEs tarde,amanece en Buenos Airesy yo escribo a Alejandro,desde una ciudadpara él tan lejana.pero,como si estuviera a mi ladoy conversáramos,o como si escribierapara mi misma,y sobre mi hombroél estuviera observándolo todo,le cuento.ISin esperar nunca una respuesta,se que responderás mientras yo duermo,sea porque saco los infiernos a los cielosque me visitan cuando no les llamoo viceversa;pero, te los endoso,para tu risa,para tu llanto,o para tu enojo al sicario.IINunca supe porquéni cuando te hallé,sólo se que algo surgióy me gané un heraldo, Alejandro;de inmediato adoré tu trato,luego, tu heráldica manera,de sacarte de encima la cienciapara calarte la alquimiacon el pedigrí de tus letras,sea en alejandrinos poemaso en toscas palabras,siempre son cristalinos.IIIQuizá sea que ignoro otra señal,si en este sabertemás cerca que mi manoya me eres paraíso, Alejandro,¡qué más da!saber más,si entre más lejos de mi piso,y de nuestras fronteras,en órbitas, espera,mi alma a tu lema,que siempre me clarea.ÍnterinY ojalá no lo sepas,pero, más que leer un poema del poeta,te espero sin esperas,para en esta primavera aligerar tu otoño,por si se fragmenta tu Argentina,o el contorno entero de esta esferaque nos lía en el exterminio de todo- incluidos nosotros,como delicadas huellas -dos hermanos que nunca se han visto,pero que vuelan al unísonotan frágiles como forajidos,insertándonos los latidos de un niño;un niño que llora, naciendo,un niño que ríe todos sus encantos,y otro que muere, tras los bombazos;nacimiento, encantamiento y bombarderos,que se nos adentran en el ocasode esta edad que flagela al Cristo nuestro,de nuevo, pero nos une tras los escollos.IVAllí, allá es acá,a donde más nos amamos,angélicamente cercadoscomo espíritus sin ciencias,ni horarios, ni normas,ni penas más eminentes que las ajenas,a donde la belleza no cambiani tranza, ni claudica.VY nos mudamos, a veces,a la travesía de un sueño sin tregua,si al paralelo son los cascabelesde la música que nos compromete,sin más compromiso que ser uno mismo.Y te anoto las notas del planetacada noche, como las franelas,de un invierno que no nos articulapero que se nos fermenta,en el aguardo de hacer derroches. . .desde las palabras,como sutiles tajasa la implacable madreselva,que sobre ninguno de los dos se despeñay que nos es, por eso, más directa.VIAsí, mi México me abreviauna argentina recompensa,que me llega,me lega,me eleva. . .si un día,y como nadie antes,me has dictado tu sentencia:"yo siempre te responderé"y es como eres: contestas,sin tiempo a favor,a veces con horror,a veces, con tanta alegría,y otras, como la mesurapara mis declives y mis protestas,pero siempre con tu fraterno amor,a donde no hay brechas,ni caretas,ni condiciones.entonces,se hace unas luces,y bailamos al mismo son,con las estrellas titilandoadentro, afueray más adentro,si la letra se apiada en dones,y nos confía la grandezade ser nadie,cuando nosotros sabemosser lo que somos:sí, ¡nadie!pero todos.FínaleAmanecerá en Buenos Aires,Alejandro contestará a la hermanaque dormido lo abordó,desde un Méxicohoy, en virados enjambres .Y yo, Fuensanta,beberé con mis ojos un nuevo pan:el trigo de la letra del hermano,obviándolo y amándolo,sin más, pero sin menos,como sólo se sentir y saberqué tanto me es venerado.Y, porque casi nada me callo,escribo, que sin guerra,pero sin compás,y con una paz en el aire,argentina es la esperanzaen el maíz de un mate.
Fuensanta González®a 26/27 de Marzo de 2007
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