El dolor existe, pero no el sufrimiento. El sufrimiento no es
real,
sino una obra de tu mente. Si sufres es que estás dormido porque, en
sí, el sufrimiento no existe, es un producto de tu sueño y si estás
dormido no serás capaz de ver los problemas. Pasará la vida por ti
sin
que tú la vivas. La vida no es problemática. Es el yo (la mente
humana) el
que crea los problemas. La realidad no hace problemas, los
problemas nacen
de la mente cuando estás dormido. A ver si eres capaz
de comprender que el
sufrimiento no está en la realidad, sino en ti.
Tú pones los problemas. ¿Se
puede decir que en estos últimos días no
te has sentido como un hombre libre
y feliz, sin problemas ni
preocupaciones? ¿No te has sentido así? Pues estás
dormido. ¿Qué
ocurre cuando estás despierto? No cambia nada, todo ocurre
igual,
pero tú eres el que ha cambiado para entrar en la realidad. Entonces
lo ves todo claro.
Le preguntaron a un maestro oriental sus
discípulos: “¿Qué te ha
proporcionado la
iluminación?” Y contestó: “Primero tenía depresión y
ahora sigo con la misma depresión, pero la diferencia está en que
ahora
no me molesta la depresión.”
Estar despierto es aceptarlo todo,
no como ley, ni como sacrificio,
ni como esfuerzo, sino por iluminación.
Aceptarlo todo porque lo ves
claro y ya nada ni nadie te puede engañar. Es
despertar a la luz. El
dolor existe, y el sufrimiento sólo surge cuando te
resistes al
dolor. Si tú aceptas el dolor, el sufrimiento no existe. El
dolor no
es inaguantable, porque tiene un sentido comprensible en donde se
remansa. Lo inaguantable es tener el cuerpo aquí y la mente en el
pasado
o en el futuro. Lo insoportable es querer distorsionar la
realidad, que es
inamovible. Eso sí que es insoportable. Es una lucha
inútil como es inútil
su resultado: el sufrimiento. No se puede
luchar por lo que no
existe.
No hay que buscar la felicidad en donde no está, ni tomar la vida
por
lo que no es vida, porque entonces estaremos creando un sufrimiento
que sólo es el resultado de nuestra ceguera y, con él, el
desasosiego,
la congoja, el miedo, la inseguridad… Nada de esto
existe
sino en nuestra mente dormida. Cuando despertemos, se acabó.
Importa la
vida. El ir contra la realidad, haciendo problemas de las
cosas, es creer
que tú importas, y lo cierto es que tú, como
personaje individual, no
importas nada. Ni tú, ni tus decisiones ni
acciones importan en el
desarrollo de la vida; es la vida la que
importa y ella sigue su curso. Sólo
cuando comprendes esto y te
acoplas a la unidad, tu vida cobra
sentido.
¿Qué hace falta para despertarse? No hace falta esfuerzo ni
juventud
ni discurrir mucho. Sólo hace falta una cosa, la capacidad de
pensar
algo nuevo, de ver algo nuevo y de descubrir lo desconocido. Es la
capacidad de movernos fuera de los esquemas que tenemos. Ser capaz de
saltar sobre los esquemas y mirar con ojos nuevos la realidad que no
cambia. ¿Quién te tiene que liberar si ni tú mismo eres consciente de
tus cadenas? Nos hemos acostumbrado a la cárcel de lo viejo y
preferimos
dormir para no descubrir la libertad que supone lo nuevo.
Lo peor y más
peligroso del que duerme es creer que está despierto y
confundir sus sueños
con la realidad. Lo primero que necesitas para
despertar, es saber que estás
durmiendo y estas soñando.
Para despertar hay que estar dispuesto a
escucharlo todo, más allá de
los cartelitos de buenos y malos, con
receptividad, que no quiere
decir credulidad. Hay que cuestionarlo todo,
atentos a descubrir las
verdades que puede haber, separándolas de las que no
lo son. Si nos
identificamos con las teorías sin cuestionarlas con la razón
-y sobre
todo con la vida- y nos las tragamos almacenándolas en la mente, es
que seguimos dormidos. No has sabido asimilar esas verdades para
hacer
tus propios criterios. Hay que ver las verdades, analizarlas y
ponerlas a
prueba, una vez cuestionadas.
Ordinariamente, buscamos alivio y no
curación. Cuando sufres, ¿estás
dispuesto a separarte de ese sufrimiento lo
necesario para analizarlo
y descubrir el origen que está detrás? Es
preferible dejar que sufras
un poco más, hasta que te hartes y estés
dispuesto a ver. O
despiertas tú, o la vida te despertará.
Las
componendas y alivios son manejos comerciales del buen
comportamiento que te
han metido en la mente tu sentido de buena
educación. Si los miras, bien
despierto, descubrirás que no son más
que utilización, comercio de toma y
daca y chantaje, más hipocresía.
Cuando ves esto, ¿quieres quitarte el
cáncer, o tomar un analgésico
para no sufrir? Cuando la gente se harta de
sufrir es un buen momento
para despertar.
¿Estoy dispuesto a
reconocer que el sufrimiento y la congoja los
fabrico yo mismo?
No
quiero que ustedes crean lo que les digo porque yo lo digo, sino
que
cuestionen cada palabra y analicen su significado y lo que les
dice su vida
personal; pero con sinceridad, sin autoengañarse por
comodidad o por
miedos.
Del libro “Autoliberación Interior” de
Anthony de Mello. Psicologo,
sacerdote Jesuita y
escritor.
Saludos.
Cristobal
www.portalnuevaera.com
_________________________________________________________________
From: Juan Rendón
<juande...@yahoo.com.mx>
Reply-To:
contact...@yahoogroups.com
To:
jjbe...@yahoogrupos.com.br
Subject: [contactoglobal] TRECE
PRINCIPIOS PARA LA VIDA
Date: Thu, 8 Nov 2007 06:34:42 -0600
(CST)
:: Este correo ha sido emitido desde el Foro
de Contacto Global [ http://www.contactoglobal.net/ ] ::