ese día, el día que los platillos llegaron a la tierra, por mera
coincidencia
fue el día que las tumbas rompieron la tierra
y con ellas los zombies, empujaron
o eruptaron, imparables,
vinieron por nosotros, en el living, y gritamos y corrimos
pero tu no te diste cuenta porque
en el día de los platillos, también conocido como el día de los zombies,
amaneció Ragnarok, y la tele nos mostraba
un nave hecha con uñas de hombres, una serpiente, un lobo,
todo más grande que lo que la imaginación podía soportar y el camárografo
no alcanzó a alejarse, y entonces los Dioses aparecieron
pero tu no lo viste porque
en el día de los platillos dioses zombies las represas mágicas reventaron
y todos fuimos sumergidos en genios y espíritus
ofreciéndonos deseos y maravillas y eternidades
y carisma y astucia y genuinos corazones valientes con potes de oro
mientras gigantes vociferaban los campos, y abejas asesinas,
pero tú no tenías idea de esto porque
ese día, de los platillos zombies
Ragnarok y hadas días, el día que los grandes vientos llegaron
y las nieve de duro hielo, las ciudades se volvieron cristal, el día
que murieron las plantas, se disolvieron los plásticos, el día
que se prendieron los computadores, las pantallas exigiendo obediencia, ese
día que
los ángeles, ebrios y aturdidos, se cayeron de las barras,
y todas las campanas de Londres sonaron, ese día
los animales hablaron en asirio, el día del Yeti,
las mantas sibilantes y la Máquina del Tiempo,
tú no notaste nada de esto porque
estabas sentada en tu habitación, haciendo nada
ni siquiera leyendo, no realmente, solo
mirando tu teléfono
preguntándote si yo iba a llamar.