Guerrita zurda
La guerrita que ha emprendido un sector de los que apoyan a Humala en contra de Marco Arana y TyL, explica en alguna medida las limitaciones de la izquierda para aspirar a una unidad política; hecho del que se vale la derecha para relativizar las propuestas de cambio. Es gracioso que en lugar de preocuparse por fortalecer su propuesta de gran transformación, el vocero Tapia y otros, hayan tergiversado las declaraciones de Arana en el programa de Bayly para crear un ambiente de crispación entre ambas corrientes, que se expresa en prácticas que tanto se critica a la derecha.
Se acusa a TyL de que la construcción de su partido sería un impedimento para que la izquierda llegue al poder el 2011, porque ese hecho estaría causando división. Es indicativo ese punto de vista, ya que asume que en la izquierda existe unidad, lo que no es exacto. Por otro lado, sostener que el avance de TyL favorece a la derecha porque resta votos a Humala, es una hipótesis débil, ya que en el Perú el voto no tiene casi ninguna base ideológica programática, sino emocional, clientelar y afectiva. Entonces, lo que parece suceder es que el humalismo sí está sintiendo la pegada frente al crecimiento de las bases de TyL, a los cuadros tecnocráticos políticos que se han sumado, al buen manejo de medios que muestra Arana y a los acuerdos que están buscando bases de ambos grupos en algunos lugares.
Frente a esta crispación es necesario ir a lo básico. Todo ciudadano o grupo en una democracia tiene el derecho y la libertad de organizarse y manifestar su vocación de poder. Criticar eso sosteniendo que así se perjudica otro proyecto, reviste sesgos inaceptables en un esquema de libertades. El partido único es inaplicable en el país, y la unidad de la izquierda como la única forma de cambiar el modelo es sólo una interpretación. Si bien la Izquierda Unida alcanzó su mayor triunfó en las elecciones municipales de 1983, han pasado 27 años y no se puede extrapolar, como lo expresó Nelson Manrique hace unas semanas, esa situación al Perú de 2010.
Más razonable sería la perspectiva de Sinesio López, que señala que si bien ambos proyectos se asemejan, al de Arana le va a faltar tiempo para consolidar una organización al 2011. Pero habría que preguntar si la organización humalista no es sólo una pantalla que depende del caudillo natural, teniendo en cuenta que el partido nacionalista es un ente poco orgánico. A pesar de ello, existe entre nacionalismo y TyL una coincidencia fundamental: se trata de los únicos dos proyectos que han expresado claramente que el modelo neoliberal peruano debe ser cambiado. Y es ahí en donde se concentrarán los esfuerzos, ya que en determinado momento de 2011 esa será la disyuntiva que defina la presidencia, y no si tal o cual dirigente se fue con Tierra y Libertad.
Más allá de la discusión poco productiva a la que se han entregado algunos, es necesario definir el perfil y naturaleza de las propuestas que apuestan por el cambio del modelo. Acomodarse bajo la sombra chavista del socialismo del siglo XXI que hoy se tambalea, es un autogol, conociendo que ese fue uno de los factores que desencadenó el resultado electoral de 2006. El nuevo modelo de desarrollo social peruano no debería ser calco ni copia, sino aspiración compartida sobre el interés general, apuntando a remover tabúes mentales y políticos que hoy impiden que los peruanos ejerzamos nuestras libertades, para convencer a la mayoría de que sí existe alternativa alejada de proyectos como el venezolano.
La fijación de un sector del humalismo con Tierra y Libertad pierde de vista el debate central, repite las causas que tanto hemos oído sobre la incapacidad unitaria de la izquierda que llevaron a su implosión, que los que no hemos vivido no tenemos porque reeditarlas ni aceptarlas. La opción de cambio sigue pasando por Humala y por Arana. No hay contradicción en que ambos tengan vocación de poder. Mejor dedicarse cada cual a su construcción fortaleciendo la alternativa al modelo, para sobre eso ampliar no unos cuantos votos o dirigentes, sino el sentido común que se requiere para ganar una elección.
Alexandro Saco
30 1 2009