MATHEW TREE
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�Co�o! desde el �ltimo libro de Boadella no hab�a o�do hablar de este pillo.
El siguiente testo no tiene desperdicio, va dedicado a este �hijo de la Gran
Breta�a. Disfrutarlo y deleitaros con �l:
ADIOS CATALU�A
Cr�nica de amor y de guerra
De Albert Boadella Oncins
Editorial Espasa Calpe
Primera edici�n: octubre de 2007
Segunda edici�n: octubre de 2007
Tercera edici�n: noviembre de 2007
ISBN:978-84-670-2635-1
En las librer�as por 20 eurillos
Pags. 204 a 208
Habla Boadella:
Otra de las estrategias b�licas del nacionalismo es ganar extranjeros para
la causa. Esto supone una labor publicitaria de insistencia sobre la m�stica
de �etnia perseguida�, pero ante todo significa un presupuesto disponible
para obtener adeptos for�neos que publiciten el invento. Escuchar por la
radio o la televisi�n a un japon�s, un alem�n o un brit�nico hablando
catal�n con acento extranjero es un disparo senti�mental de primera magnitud
hacia el auditorio. Si adem�s el forastero se deshace en paneg�ricos del
pa�s y su s�ndrome de converso lo convierte en militante de la causa, el
guiri habr� encontrado la panacea para vivir como un rey en Catalunya. Ese
es el caso de un tal Matthew Tree, un joven ingl�s que muy pronto descubri�
el fil�n y gracias a ello tiene hoy pro�gramas en TV3 y en las radios de la
tribu, adem�s de espacios para escribir art�culos en los peri�dicos afectos
al movimiento. Hace unos a�os, este ladinillo public� un libro titulado CAT
en el que hac�a una descripci�n, siempre laudatoria, del terri�torio y la
sociedad catalanes. En ese concentrado de pelotilla literaria se permit�a
afirmar que Josep Borrell, Alejo Vidal� Quadras y un servidor est�bamos
amargados o resentidos porque no nos gustaba c�mo era Catalunya. Consider�
el col�mo que los mercenarios extranjeros se sumaran a la cruzada para
darnos lecciones de catalanidad a los sufridos abor�genes disidentes y me vi
en la obligaci�n de responder con una r�fa�ga sobre su f�brica de jab�n, que
si bien no le caus� ning�n estropicio material (vista su carrera posterior),
por lo menos a m� me dej� relajado y satisfecho.
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Mister Matthew Tree:
Por puro azar cay� en mis manos un ejemplar de su li�bro CAT y al hojearlo
pude constatar sus opiniones en rela�ci�n a mi certificado de catalanidad
que usted se permite juz�gar como si del fiscal general se tratara.
Mire, joven, todos hemos cometido muchos actos de ig�norancia hasta bien
superada la adolescencia. No obstante, compruebo que usted hace bastantes
a�os que ha pasado esta etapa de crecimiento y sigue con la nostalgia de
preser�var una insensata simpleza, que observada con detenimiento resulta
m�s interesada de lo que parece a primera vista. Su propio curr�culo es ya
una prueba tangible de adulaci�n a los que manejan el cotarro hoy en
Catalunya. Le recuerdo que a esos ejemplares de la coba interesada, en la
maligna Castilla de sus pesadillas se les llama �mamones�.
Me parece comprensible que el s�ndrome de converso le lleve a enjabonar el
territorio de acogida, pero usted no pierde el tiempo y descubri� muy pronto
la f�rmula m�gica para vivir del cuento. Ha pillado enseguida que
enaltecien�do los rasgos diferenciales, en este min�sculo territorio con
complejo de persecuci�n, puede aportar una sustanciosa rentabilidad.
Sin embargo, parece que viniendo de otro pa�s deber�a practicar una
prudencia natural, evitando los juicios de valor sobre el grado de vocaci�n
patri�tica de algunos ciudadanos de este rinc�n del Mediterr�neo.
La prudencia, pues, no forma parte de sus m�nimos y, al igual que los
antiguos imperialistas de su puritana naci�n, se dedica sin ning�n pudor a
la antropolog�a de los ind�genas, como es el caso de un servidor u otros
abor�genes.
Si no tuviera un enc�falo en tinieblas podr�a imaginarse que a lo largo de
los a�os he sido blanco de toda clase de exabruptos desde los sectores m�s
diversos, pero tambi�n le puedo asegurar que un caso de insensatez como el
suyo a�n tiene la capacidad de sorprenderme.
Mientras Matthew corr�a en dodotis por London, yo ha�b�a fundado una
compa��a de teatro en un momento en que sus padrinos catalanistas se
dedicaban a llenarse los bolsillos y miraban a otra parte cuando la
dictadura atropellaba los derechos esenciales de los ciudadanos, porque, en
el fondo, Franco les iba muy bien como justificaci�n. Esta compa��a, que es
hoy la m�s antigua de Europa en el �mbito privado, es tambi�n la que ha
construido m�s obras genuinamente catalanas, aunque un mentecato de su talla
me clasifique ahora en la lista de traidores a la causa.
Cuando usted aterriz� desde la p�rfida galaxia Albi�n en esta tierra, como
un marciano m�s de los que desembar�can en Lloret de Mar en busca de sangr�a
y cogorza diaria, nosotros hac�a bastantes a�os que llev�bamos nuestras
obras en catal�n por el resto de Espa�a. Lo hac�amos con todo el arte del
que �ramos capaces, y tambi�n con la buena disposi�ci�n de mostrar la
existencia de otra lengua viva en el Esta�do. Esto ocurr�a mientras sus
�dolos de la ceba realizaban ca�tarsis catalaneras en Montserrat bajo el
amparo del abad Escarr�, un franquista al que le sub�a la libido cuando
lleva�ba bajo palio al General�simo.
Me parece muy leg�timo que se masturbe con el retrato del President Maci� o
se desga�ite berreando Els segadors en la ducha. Ahora bien, tambi�n me
parece un escarnio que, encima de tener que soportar pacientemente el
enjambre de rufianes y mangantes camuflados de patriotas, nos toque ahora
aguantar adem�s las piruetas de un ingl�s actuando de sabueso al servicio
del establishment de la tribu. Solo nos faltaba un guiri reciclado al pan
con tomate entre la banda de comisarios y talibanes que, con cargo al dinero
p�blico, velan por la ortodoxia nacional.
Usted escribe que yo soy infeliz como catal�n. �Manda huevos! Despierte de
una vez y abandone por un momento su condici�n de ficus brit�nico. M�reme
bien. �De veras me nota infeliz? Pues siento decirle que me divierto como un
s�trapa, gano dinero, vivo en el lugar m�s bello de este pa�s con una
espl�ndida casa rodeada de un parque de cuatro hect�reas, tengo un �xito
colosal y la gente se interesa incluso por una micci�n m�a. Pero todav�a le
dir� m�s: pongo a parir a mis conciudadanos cuando lo creo conveniente y a�n
me r�en las gracias pasando por taquilla.
Por todo ello, quiero despedirme de usted rememoran�do el grito de sus
admirados almog�vares, pero con un toque personal para el caso: Desperta,
burro, desperta! (1)
(1) Seg�n la leyenda catalana, los almog�vares entraban en combate bajo el
grito Desperta, ferro, desperta! [�Despierta, hierro, despierta!].
--000--
El mister a�n tuvo la frescura de responder; solo que, cuando lleg� la carta
a la oficina, sin abrirla, se puso en un so�bre con su direcci�n y volvi� al
remitente. No faltaba m�s que perder el tiempo en pol�micas con el pillo
brit�nico.
Una foto del personaje:
http://www.cugat.cat/fotos/tree-foto.JPG
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Mosqui
> Otra de las estrategias bélicas del nacionalismo es ganar extranjeros para
> la causa. Esto supone una labor publicitaria de insistencia sobre la
> mística de «etnia perseguida», pero ante todo significa un presupuesto
> disponible para obtener adeptos foráneos que publiciten el invento.
> Escuchar por la radio o la televisión a un japonés, un alemán o un
> británico hablando catalán con acento extranjero es un disparo
> sentimental de primera magnitud hacia el auditorio. Si además el
> forastero se deshace en panegíricos del país y su síndrome de converso lo
> convierte en militante de la causa, el guiri habrá encontrado la panacea
> para vivir como un rey en Catalunya.
Claro, claro... porque su cargo de director de los teatros del canal no
tiene nada que ver con ser un "adepto foráneo", no... XD
Siempre he admirado y sigo admirando a Boadella al que creo un genio a pesar
de haberse acercado a esa v�bora engatusadora y tan falsa como ella misma,
nadie es perfecto. Su antinacionalismo ha podido m�s que su ideolog�a,
pero, -si no, tiempo al tiempo- creo que no acabar� bien con esa tropa, m�s
temprano que tarde saltar� la chispa.
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Mosqui