Oposición: El retorno de los clásicos
<http://ecopold.blogspot.com/2009/09/oposicion-el-retorno-de-los-clasi...>Jaime
Durán Chuquimia
duranchuquimia(arroba)gmail.com
Todavía queda en mi memoria los interesantes análisis publicados que
hablaban sobre la necesidad de una renovación de la oposición. Decían los
librepensadores, encabezados por Jimena Costa, que era necesario que una
nueva generación debía liderarla. Alguien que no tenga vinculos con el
neoliberalismo y que cuestione al masismo. Pensaban en un indigena, un
jóven, o una mujer. O mejor alguien que resuma las tres caracteristicas.
Al jóven le fue como en feria. Peter Maldonado acabó en los brazos de
Manfred Reyes Villa, como candidato de la circunscripción 9, así el aire
fresco que prometía su candidatura terminó en manos de un partido
conservador. El indigena Victor Hugo Cardenas, retiro su postulación,
diciendo para consolarse que "su objetivo de unir a los críticos, había sido
conseguido", triste consuelo que intenta cubrir su estrenduoso fracaso. En
todo caso me sorprendió que no haya capitulado formando parte de las listas
de Manfred. El más gracioso caso fue el de Jimena Costa que creyendo lo que
dice, con aires de académica, muy seria sostenía que era le momento de la
irrupción de una mujer. Terminó haciendo mutis suplicando a los medios que
no la dejen sola y que se quede con al menos unos cuantos micrófonos.
Y volvieron los carcamenes, los despreciados al estilo de Guillermo Fortún,
que hace unos meses parecían leprosos. Esos que un arranque soberbio
Cárdenas despreciaba, pues consideraba que sólo un frente nuevo podría
enfrentarse al Presidente Morales. Ahora ellos se dan el lujo de despreciar
a los advenedizos, pues ahora no son pocos sino cientos los que quieren
subirse al carro manfrediano, no porque crean que sea una opción seria, sino
porque simple y sencillamente les garantizará una pega. Esos Bs10.000 que
les pemita pasar su invierno económico que ya se antoja demasiado largo trás
la caída del poder.
Por eso los clásicos ahora tienen el sarten por el mango, pues ellos saben
hacer política, los clásicos son los que mandan, los neoliberales, los que
conocen la realpolitik, los adevenedizos, los que pensaban que la ética debe
imponerse a la política dura, esa de los amarres, de las componendas, de los
acuerdos, hoy están en sus casas tal como está Carlos Mesa y sus muchachos
que creyeron ingenuamente que el devenir está en manos de los timoratos, los
que piensan que es imposible mantenerse fuera del barro de la historia.
No festejo la vuelta de los clásicos, pues creo que formarán una oposición
débil a la arrolladora del masismo, de lo que me burlo es de los aires de
virginidad que profesaban los renovados, pues ahora deberán quitarse la
mascara y apoyar a un derechista. La otra opción es un honorable harakiri.
¿Quiénes lo harán? Eso es lo que deseo ver.
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