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Sobre la Cronología y la Asociación Cultural de los Geoglifos de Santo Domingo, Valle de Moche.
Por Víctor Corcuera Cueva[1] y Gori Tumi Echevarría López[2]
En nuestro artículo anterior sobre los geoglifos de Santo Domingo[3] habíamos argumentado la falta de datos científicos para establecer hipótesis sobre el contexto cultural y cronológico de estos materiales, actualmente sin embargo creemos que tenemos datos suficientes para proponer científicamente el establecimiento de este contexto e incluir los geoglifos dentro de un ámbito histórico inteligible para la arqueologia peruana; siendo ese el objetivo franco de este nuevo artículo.
Como habíamos advertido previamente, los geoglifos de Santo Domingo forman dos grupos separados de series figurativas cuya secuencia interna no había sido definida por falta de evidencia; después de una reevaluación de la data colectada hemos establecido finalmente un orden secuencial interno en el cual el grupo de los “altorrelieves” precede al grupo de los “bajorrelieves”; secuencia que se fundamenta en dos razones:
1. Hay indicios de superposiciones entre geoglifos. Existe evidencia leve de que los geoglifos en bajorrelieve se superponen a los altorrelieves con predominio de la serie de bajorrelieves que representan figuras esquemáticas antropomorfas. Esta superposición se da sobre una de las plataformas de depósitos aluviales que soporta geoglifos en altorrelieve que aparecen difusos.
2. Los geoglifos en bajorrelieves, principalmente los que describen figuras geométricas puras, presentan una ubicación “marginal” respecto a los motivos en altorrelieve. La mayoría de los geoglifos que forman espirales se ubican alrededor de la quebrada en zonas “periféricas” a los campos donde se encuentran los geoglifos en altorrelieve, como por ejemplo el motivo compuesto de tres espirales, ubicado en un cause secundario de la quebrada principal de la hoyada. Esta ubicación sugiere una secuencia donde los geoglifos de la periferia son más tardíos[4].
Aunque la situación de los geoglifos en bajorrelieves respecto de su orden temporal intra esta basado principalmente en un ardid lógico, la ubicación y superposición de este tipo de geoglifos en el contexto arqueológico de la hoyada sugiere una secuencia arreglada definida donde los altorrelieves son más tempranos a los bajorrelieves, estableciendo también la confirmación del valor cultural, o implicancia cultural, de los grupos que fueron aislados mediante sus características artefactuales (Corcuera y Echevarría, 2008).
Sobre esta base entonces podemos proponer que los geoglifos en bajorrelieve que forman series antropomorfas o figurativas esquemáticas (hay otras formas repetitivas que no hemos destacado antes, ver FIGURA 1) son ligeramente más tempranos que la serie de geoglifos que describen espirales o geometrismos puros. Por lo tanto, siguiendo este análisis, la secuencia queda arreglada de la siguiente manera (TABLA 1):
Tabla 1
Figura 1
Esta secuencia es una prueba de una tradición en la realización de geoglifos en la zona, la cual expone un cambio brusco en la forma de representación tradicional de esta manifestación cultural; este cambio, el paso a los bajorrelieves, es un claro indicador sociocultural que implica una modificación social relacionada, ya sea el impacto de una influencia ideológica, o la imposición formal de patrones representativos.
Particularmente pensamos que el cambio técnico en la realización de los geoglifos indica, adicionalmente al suceso cultural, un lapso temporal contundente entre el reemplazo de las formas de presentación de los geoglifos y la tradición representativa que esta implicaba; la cual también se produce (indicada por sus propias variables) dentro de la fase más tardía de realización de geoglifos, es decir la que comprende al grupo de bajorrelieves.
Este último grupo es muy interesante por que muestra variaciones en los patrones de ubicación de los geoglifos y en los patrones dentro de las series representativas expuestas por los mismos; aunque reconocemos que nuestra muestra es limitada. Sin embargo, esta variación no incluye, y hacemos énfasis en esto, el cambio en la formulación técnica de la manufactura, lo cual sugiere que la variación en los patrones figurativos y locacionales se hicieron en un tiempo corto, dentro de la tradición técnica representativa, que siempre es en serie. Obviamente este cambio también tiene implicancias culturales, pero no tan dramáticas como las que se reflejan en el cambio en la factura técnica figurativa.
La secuencia es interesante y se arregla, pensamos que con suficiente lógica, para establecer un parámetro contextual básico donde incluir prácticamente todos los geoglifos asociados que se encuentran en la hoyada, al menos los que están dentro de las dos principales variables técnicas expuestas. Sin embargo la secuencia debe ser ubicada dentro de la periodificación cultural del norte del Perú para dotar a los geoglifos de un contexto histórico nacional que incremente su valor social; y sobre este problema tenemos también argumentos para establecer hipótesis consistentes.
El primer indicador de una asociación cultural consistente fue el descubrimiento de bajas densidades de cerámica Chimú monocroma decorada con altorrelieves (FIGURA 2 y 3), ubicados en la cima de la plataforma aluvial donde se hallaron los geoglifos más tempranos y los bajorrelieves de la serie esquemática antropomorfa. Aunque la presencia de cerámica no establece a priori ninguna relación cronológica, la asociación es relevante si consideramos que este material es el único indicador arqueológico temporal directo asociado al campo de geoglifos de esta plataforma.
Figura 2
Figura 3
Aunque la decoración en altorrelieves de la cerámica Chimú es coincidente con los altorrelieves figurados de los geoglifos, los paralelos representativos, figurativamente cercanos, son demasiado diferenciados en otras variables (técnica y soporte) como para establecer relaciones estilísticas directas entre estos materiales, por lo que no sería coherente aún definir una relación cultural relevante. Sin embargo sí puede establecer una prioridad temporal mínima para alguna de tendencias figurativas de los geoglifos.
En base a esto, la probable temporalidad tardía de uno de los grupos de geoglifos nos permitió correlacionar las figuras realizadas en bajorrelieves de Santo Domingo con los campos marcados con surcos geométricos complejos ubicados en las pampas de El Milagro, de Huanchaco o del mismo Chan Chan (Zegarra, 1978; Kus, 1980), que han sido estimados siempre como campos de cultivo Chimú[5]. Muchos de estos campos presentaron un diseño estándar que incluía las dimensiones topográficas, y la orientación de los campos, que Kus (1980) ha definido como valores formales de una planificación estatal Chimú; es decir que comparten una asociación cultural definida. Sin embargo Kus también advierte, y hay que resaltar esto, que algunos campos fueron cultivados poco o nunca (Kus, 1980: 719).
El caso de Chan Chan es interesante en este contexto por que algunos de estos “campos de cultivo” con diseños geométricos han sido documentados allí. De acuerdo a Lange and Topic (1980) no se ha podido comprobar que Chan Chan haya sido cultivado al momento de su ocupación principal, lo que sugiere que los campos son posteriores al abandono del sitio (Lange and Topic, 1980: 1995). Si la utilización de “campos de cultivo” con surcos de diseños geométricos complejos es tardía y última a Chan Chan, es claro que su presencia en otras zonas puede estar supeditada a periodos tardíos post Chimú Imperial, o en todo caso durante la transición imperialista por el impacto Cusqueño (aproximadamente por 1460).
Por supuesto estamos asumiendo la sincronía de los campos con surcos geométricos donde estos se presentan, si estos campos son más tempranos en el Milagro, o Huanchaco, entonces también es claro que su habilitación, para el uso que este halla tenido, no ha dependido de las políticas de Chan Chan durante su apogeo administrativo; si es así, y son campos de cultivo, lo que dudamos para algunos casos al menos, no habría una planificación estatal de estos campos, y no se sustentaría una sociedad hidráulica como ya sostuvo Farrington (1978).
El hecho real es que estos campos con surcos geométricos presentan una factura técnica similar a los geoglifos de Santo Domingo, ambos en bajorrelieves, y se presentan en series lineales geométricas, como es el caso de la serie lineal de figuras geométricas esquematizadas de la plataforma aluvial de Santo Domingo (ver FIGURA 1), y que se asemeja a una de las series que Zegarra presenta para ilustrar surcos agrícolas de las pampas de Chan Chan (Zegarra, 1978: 115, lamina 5. FIGURA 4). La variación en la serie de surcos para Chan Chan que ilustra Zegarra es diagnóstica para la variación en la tendencia figurativa de las serie de geoglifos en bajorrelieve, aunque estos no se presentan para la serie geométrica pura, que en Santo Domingo esta expuesta por los espirales[6]; sin embargo es posible que correspondan a una serie paralela. Figura 4.
Es evidente que lo que se arguye es que es muchos de estos “campos de cultivo” con surcos geométricos complejos, que debieron ser “probablemente cultivados a mano” (Lange and Topic, 1980) son en realidad verdaderos campos de geoglifos de una serie geométrica pura, los que invadieron muchas áreas en supuestas “zonas de cultivo”, pero que muy probablemente nunca se hicieron con esos fines. Y esta es una conclusión que debe implementarse. La definición agrícola de estos campos, creemos, ha sido establecida apriorísticamente donde estos materiales se presentaron.
Si la relación establecida es correcta entonces es posible correlacionar los materiales dentro de un mismo complejo cultural y en una misma época asociada, la cual debe ubicarse entre el Periodo post Chimú Imperial, para la serie de los geoglifos geométricos puros, Chimú post imperial o Imperial, para la serie de figuraciones esquemáticas naturalistas, y Chimú Imperial, Chimú o post Moche para la serie de geoglifos en altorrelieves, estos últimos de ninguna manera Mochicas. El cuadro de asignación temporal entonces queda definido de la siguiente manera (TABLA 2):
Tabla 2.
Un último argumento podría corroborar nuestra relación y refiere a lógica tafonómica. Si la conservación de los geoglifos esta condicionada a la dinámica geológica y al intemperismo de la hoyada, entonces es posible que los geoglifos de la serie más tardía, los espirales, sean posteriores a los fenómenos que afectaron la conservación de las series geoglíficas más tempranas, especialmente considerando su ubicación respecto a los geoglifos del grupo de los altorrelieves. Si hubo alto relieves en las zonas de los espirales, causes laterales de huaycos antiguos, estos claramente fueron eliminados por las dinámicas geológicas que sucedieron antes de la ubicación de los geoglifos del grupo de los bajorrelieves. Incluso los geoglifos en bajorrelieve de su serie más temprana muestran una mejor conservación comparativa, donde estos son visibles, con respecto a muchos geoglifos en altorrelieve que parecen haber sido afectados por la erosión y el intemperismo.
En todo caso si hubo geoglifos en bajorrelieve más antiguos o contemporáneos a los altorrelieves, estos han desaparecido bajo procesos tafonómicos, y solo están remanentes los más tardíos en la tradición figurativa de geoglifos. Sin embargo, es más probable que la serie sea cultural y temporalmente lineal como todas las evidencias expuestas sugieren.
Finalmente podemos reafirmar la hipótesis sobre el contexto arqueológico de estos materiales, los cuales deben asociarse a la cultura Chimú del Periodo Intermedio Tardío y posiblemente del Horizonte Tardío de la cronología arqueológica nacional. Creemos que esta argumentación es lo suficiente seria para proponer la inclusión técnica de los geoglifos en los complejos culturales pasados del Perú, y en ese sentido también creemos que hemos cumplido el objetivo principal de nuestro trabajo. Seguramente pronto, con más investigación, sabremos que mensajes nos han dejando nuestros ancestros en las pampas semideserticas de las chalas nacionales.
Notas [1] Víctor Corcuera Cueva, es Guía Oficial de Turismo por el Instituto Superior Tecnológico Estatal "Trujillo", y Presidente de la Asociación Guías de Turismo Sin Fronteras (GSF). [2] Gori Tumi Echevarría López es Arqueólogo por la Universidad Nacional Mayor de San Marcos, y Presidente de la Asociación Peruana de Arte Rupestre (APAR). [3] CORCUERA CUEVA, Víctor y Gori Tumi ECHEVARRÍA LÓPEZ. 2008. Arte Rupestre en la Quebrada Santo Domingo, Valle de Moche. Resultados de la Salida conjunta entre la Asociación Guías Sin Fronteras (GSF) y la Asociación Peruana de Arte Rupestre (APAR). En: http://groups.google.com/group/apar_peru/web/artculo-geoglifos-de-la-qda-santo-domingo [4] Esta argumentación “centraliza” las referencias sobre la ubicación de la serie de geoglifos en altorrelieve creando un ardid metodológico para el establecimiento de la organización de los motivos. Como se verá, el argumento sugiere que los motivos en ubicaciones “marginales” se hicieron después que los “centrales” utilizando la relación núcleo - periferia. Esta premisa es la base para el establecimiento de una hipótesis sobre la secuencia, basada en la ubicación de los geoglifos. [5] Este tipo de campos también han sido ubicados en el valle del Santa. Ver Willey 1953, y Willson 1988. [6] Existe dentro de la serie de espirales variaciones representativas importantes, como la descripción singular (un solo espiral por ejemplo) o compuesta (tres espirales por ejemplo) que pueden incluirse en la discusión.
Bibliografía
CORCUERA CUEVA, Víctor y Gori Tumi ECHEVARRÍA LÓPEZ 2008 Arte Rupestre en la Quebrada Santo Domingo, Valle de Moche. Resultados de la Salida conjunta entre la Asociación Guías Sin Fronteras (GSF) y la Asociación Peruana de Arte Rupestre (APAR). En: http://groups.google.com/group/apar_peru/web/artculo-geoglifos-de-la-qda-santo-domingo
FARRINGTON, Ian S. 1978 Irrigación Prehispánica y establecimientos en la costa norte del Perú. Tecnología Andina. (R. Ravines, Compilador). Fuentes e Investigaciones para la Historia del Perú/4. pp. 117-128. IEP. Lima.
KUS, James S. 1980 La agricultura estatal en la costa norte del Perú. América Indígena, XL (4): 713-729. México.
LANGE TOPIC, Teresa y John R. TOPIC 1980 Agricultura en Chan Chan. Chan Chan, Metrópoli Chimú. (Rogger Ravines, Editor). Fuentes e Investigaciones para la Historia del Perú/5. pp. 194-208. IEP. Lima
WILLEY, Gordon R. 1953 Prehistoric Settlement Patterns in the Virú Valley, Perú. Smithsonian Institution Bureau of American Ethnology. Bulletin 155. Washington.
WILSON, David, J. 1988 Prehispanic Settlement Patterns in the Lower Santa Valley Peru. Smithsonian Institution Press. Washington, D.C. London.
ZEGARRA, Jorge M. 1978 Irrigación y técnicas de riego en el Perú pre-colombino. Tecnología Andina. (R. Ravines, Compilador). Fuentes e Investigaciones para la Historia del Perú/4. pp. 107-116. IEP. Lima.
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Los autores desean agradecer al Dr. Giriraj Kumar, Presidente de la Sociedad de Arte Rupestre de la India (RASI) por sugerirnos avanzar con confidencia en la propuesta técnica del contexto arqueológico de estos geoglifos. __________ Para citar este artículo:
CORCUERA CUEVA, Víctor y Gori Tumi ECHEVARRIA LOPEZ. 2008. Sobre la cronología y la asociación cultural de los geoglifos de Santo Domingo, Valle de Moche.En APAR: http://groups.google.com/group/apar_peru/web/artculo-sobre-la-cronologa-y-la-asociacin-cultural-de-los-geoglifos-de-santo-domingo
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