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El Rito Masónico

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ºLvx-Solarisº

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Aug 28, 2009, 9:37:56 PM8/28/09
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El Rito Masónico

El Ritual es un acto que hacemos familiarmente:
Cada vez que sale de la oficina, va a tomar
ritualmente el café en el restaurant de siempre. En
el mismo sentido vulgar de la palabra «rito», comprendemos
que hay ya una idea de hábito, de repetitividad.
En sentido estricto y en el contexto en que estamos,
podemos definir el rito como una acción simbólica
(o un conjunto de acciones simbólicas) que
se repite regularmente según unas formas prescritas
(tácita o explícitamente).
El Masón, un Ente ritual
El rito no es exclusivo de la liturgia masónica. De hecho,
ya desde pequeños, podemos decir que nos han
programado para desear los buenos días, para dar
un beso, para portarnos bien en la mesa, etc. Apenas
hay una asociación de personas, aparecen los
ritos.
Negar la necesidad del rito, como a veces pretenden
algunos en nombre del progreso, de la renovación,
de la sinceridad, es negar una disposición
profunda de la naturaleza humana.
la pareja que tiene sus
pequeños ritos (secretos) para celebrar su amor, el
grupo de jubilados que se reúne regularmente en el
mismo lugar y cuya reunión se desarrolla según un
ritual bien establecido, el movimiento masónico que
ritualmente desfila el 21 de Marzo por la Explanada
de los Héroes en la Macro Plaza de Monterrey con
su arreos masónicos para hacer su ofrenda ritual
al monumento de Benito Juárez . Hemos indicado
que la acción simbólica permite a las personas
o a los grupos reconocerse mutuamente en su
identidad profunda. Entonces, es lógico que, cuando
se ha encontrado una buena manera de simbolizar, se
la quiera repetir. En la medida en que la realidad celebrada
no ha cambiado y de que el grupo se reconoce
en ella, ¿por qué hay que cambiar las formas, los ritos,
de la celebración? Porque, como también hemos
visto, el sentido está ligado a la forma.
El rito es una práctica masónica. Cuando quiero insertarme
en un grupo masónico , oigo que la voz del grupo me
dice: «Así es como lo hacemos nosotros. Son éstas
nuestras costumbres y todo masón está contento
con ellas, todo el mundo se siente a gusto con ellas.
Te invito a que obres como nosotros. Eres libre,
pero si quieres ser de los nuestros, tendrás que observar
nuestros ritos masónicos».
Entonces yo, que quiero encajar en Masonería
(yo, el neófito, el catecúmeno, el postulante, el
Aprendiz masón), acepto pasar por el rito, por aquel mismo
rito por donde pasaron ya los ancestros masones.
En una palabra, me dejo iniciar (del latín initium =
comienzo, ir en).
La iniciación, esto es, la integración en el grupo
por medio de una práctica simbólica, sólo es posible
cuando ésta es ritualizada.
Como la palabra «hábitos» suele tener connotaciones
peyorativas de rutina, de desgaste, de apolillamiento
vicio, lo compulsivo (y con bastante fundamento), y como la
palabra rito y ritual evoca a primera vista una constricción,
muchos desconfían de ellos.
Sin embargo, no es necesario pensar mucho para
darse cuenta de que los hábitos rituales son indispensables
para la virtud, la constancia.
Afortunadamente, el ama de casa no tiene
que preguntarse en cada ocasión si tiene que servir
la carne antes que la sopa, o el pescado después
del flan. Sin saberlo, observa un rito establecido y
esto es para ella mucho mejor, ya que le deja libertad
para hacer vivir ese rito tal como es, escogiendo
armoniosamente su menú. Es una suerte que no tengamos
que ponernos a pensar mucho sobre cómo
hemos de saludar a una persona: el rito establece
un «buenos días» o un apretón de manos; y esto
me permite jugar con mi libertad de saludar con
mayor o menor afecto, desde un «buenos días» más
o menos distante hasta un caluroso apretón de manos,
acompañado de una sonrisa. Es una suerte que
no tengamos que reinventar el ritual de la tenida todos los Jueves.
Sería agotador e impracticable.
Tan sólo dentro de un ritual masónico puede moverse
nuestra libertad. El ritual es también una salvaguardia
contra la subjetividad, el desorden y la anarquía.
Sin él, la celebración moriría víctima de las «invenciones
» de los osados, entregada en manos de quienes
quieren hacerse notar. El ritual no impide el
sentimiento y la afectividad, pero los canaliza, impidiendo
que la celebración se hunda en el sentimentalismo,
en lo afectivo, en el romanticismo. El «espontaneísmo
» no es más que una ilusión. Más de
un grupo informal ha llegado finalmente a darse
cuenta de ello y, poco a poco, se ha impuesto un
esquema ritual.
Es evidente que en Masonería una acción simbólica no se
comprende siempre de una forma inmediata. Se necesita
algún tiempo para apropiársela. Fijaos en un
cuadro, en un poema; hace falta tiempo para entrar
en él, hay que contemplarlo, leerlo una y diez veces;
se resiste. Lo mismo pasa con la liturgia; no es tan
fácil penetrar enseguida en un saludo, en un salmo,
en una actitud. La repetitividad del gesto nos va
permitiendo entrar cada vez un poco más en él, hasta
hacerlo totalmente nuestro. Y como la riqueza del
simbolismo masónico es inagotable, siempre se encuentran en él
sentidos nuevos (¿no nos ocurrirá eso con la tenida
hasta el día de nuestra muerte?).
La noción de rito está además muy ligada con la
idea de tradición. Tradición quiere decir transmisión.
La mayor parte de nuestros ritos masónicos son
herencia del pasado; muchos se pierden en la noche
de los tiempos (los fuegos alrededor del Ara Sagrada
herencia de los antiguos Druidas, el Día de San Juan,
el circunvalar alrededor del templo una herencia
del sufismo islámico, etc.)
A algunos les irrita la idea de tradición, como si
el largo pasado de un rito fuera una tara. Tendrían
razón, si mantener la tradición fuera sinónimo de
esclerosis, de conservadurismo, en donde el rito ha
dejado ya de estar al servicio del hombre. Yo distinguiría
entre la tradición y las tradiciones. Me explico:
todo grupo social se desarrolla, su cultura evoluciona,
y por tanto evoluciona también su manera de
vivir y de ritualizar.
Los historiadores sociólogos establecen la siguiente
distinción: un grupo establece ritos, instituciones
(se dice entonces que está en período «institucional
»); poco a poco, esos ritos y esas instituciones
se estabilizan (es la fase de lo «instituido»). Pero
como el grupo evoluciona, tiene que criticar también
lo «instituido» y vuelve a hacerse «institucional
». Y así sucesivamente. Eso mismo ocurriría con
nuestros ritos masónicos . Es evidente que el cuerpo social de
la Masonería no se libra de este fenómeno evolutivo.
Recordad la historia de las grandes órdenes iniciáticas...
Por eso, en la liturgia masónica no podemos desechar
eso que San Pablo llama «la tradición recibida de Dios
-(1 Cor 11, 23) a propósito del ritual de la tenida
Masónica . No
es posible cambiar ni el desarrollo de la tenida en sus
líneas generales, ni los grandes símbolos de la tendía
o del iniciación masónica, pues se trata de signos fundamentales
de nuestra identidad masónica. Pero en las
liturgias hay además toda una serie de ritos secundarios
y de prácticas que están más bien vinculadas a
una cultura determinada (y que calificamos con el
nombre de tradiciones).
Por eso no hay que reajustar continuamente las liturgias.
Esta puesta al día siempre no es necesaria
y, sí para muchos ha sido tan dolorosa- el masón
debe ajustarse a la Liturgia Masónica y no la Liturgia
ajustarse al masón,
Dicho esto, los masones no puede ni quieren tocar la
tradición; puede modificar alguna que otra disposición
de las constituciones propias de cada Gran Logia,
algún que otro detalle en la sucesión de los
estatutos propios de cada taller masonico ,
pero no puede tocar, por ejemplo, el desarrollo
fundamental de las liturgias, so pena de traicionar
la intención de la Masonería . La Masonería, y cada
uno de los que actuamos las liturgias, debemos volver
continuamente a las fuentes
y de las primeras generaciones masónicas, todavía
cerca de la idea básica de la construcción del Templo
dedicado a Jehová en Jerusalén , no ya para reproducir
en sus más pequeños detalles lo que se practicaba
entonces (eso sería hacer arqueología, ya que vivían
en otra cultura), sino para tener siempre presente
en el espíritu fundamental de la Masonería, que es la
construcción de un templo espiritual que vincula estrechamente al
masón
con Dios el Gran Arquitecto del Universo .

http://groups.google.com/group/secreto-masonico

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