El lenguaje que tenemos está basado en limitada experiencia de este
mundo. Es totalmente inadecuado para hablar de la abstracta región
invisible. Tiene además el desastroso efecto de hacernos creer que
entendemos algo. Pedimos prestado de la existencia de este mundo para
tratar de definir algo sobre lo que está más allá de nuestra
comprensión.
Podemos hablar de Dios, pero esa palabra se refiere solamente a un
Algo más allá de lo tangible. Sentimos la necesidad de expresar con
palabras un principio Superior, que podría ser la fuente y la razón
de todo el Universo. Comenzamos a pensar en un Ser Supremo porque no
podemos imaginar nada creado a menos que sea realizado e ideado por un
Ser Pensante. Y es cuando intentamos describirle con palabras vagas.
Así han surgido sectas, religiones, ciencias, sociedades etc. Tratando
de definir que es el Universo. A este grupo podemos incluir a
nuestra Masonería, que se entiende debe enseñarnos o guiarnos para
comprender sobre los Principios que rigen el Universo.
La Masonería como otros grupos no escapa a la tentación de hacer sus
aseveraciones, pero qué hace a la Masonería diferente a otras
organizaciones. Gracias a los absurdos dogmatismos, y afirmaciones
sin sustento, algunas personas caen en la trampa de negar que exista
un algo superior a ellos. Ven la confusión y las contradicciones
religiosas y caen en una situación mucho peor.
Cuando usamos la palabra Dios, estamos usando una palabra para tratar
de representar algo de lo no tenemos una idea. De todas las grandes
organizaciones, la Masonería es la que se deslinda de los dogmatismos
y niega la revelación divina. Constantemente decimos los masones que
somos eclécticos, y racionalistas. Sin embargo, los masones regulares
siempre nos pronunciamos Creyentes en un Ser Supremo, al que llamamos
Gran Arquitecto del Universo.
La existencia efectiva de Dios que para nosotros no es evidente por
sí, es demostrable por los efectos que de él conocemos.
El hacernos de un pensamiento razonado, nos ayuda a constatar la
insuficiencia del lenguaje y la pérdida de contacto con la realidad
que surge del uso de las palabras si no se hace un determinado
esfuerzo por darles y hacer que mantengan un significado concreto.
Debemos defendernos contra la sugestión de las ideas, y entrenarnos
como masones para buscar los significados concretos más allá de las
palabras y las frases.
Vemos entonces que muchas ideologías, credos, planes y programas
están vacios, porque no pueden hacer cambios positivos en la vida de
las personas. Es cuando nos preguntamos a nosotros mismos cuál es el
objetivo – el fin de nuestras vidas, una finalidad por la cual nos
esforzamos constantemente, nos damos cuenta que comenzamos a usar de
nuevo las palabras, palabras que no comprendemos y nos damos cuenta,
consternados. Necesitamos un suelo firme donde apoyarnos, y este
suelo firme es comenzar a fijarnos metas concretas.
VICENTE ALCOSERI
http://groups.google.com/group/SECRETO-MASONICO