De Vido quiere reprivatizar las rutas, pero las obras las
pagará el Estado
Las actuales
concesiones fueron prorrogadas tres vecesy ahora analizan una nueva licitación
con un proceso similar a las de los 90 que incluyen el cobro de peajes y la
asignación de todas las tareas y obras a las empresas que se hagan cargo. Pero a
diferencia de los años menemistas, cuando todos los recursos salían de los
peajes, ahora las obras estructurales y de fondo serán pagadas por el
Estado.
Luego de prorrogar tres
veces las conceciones de los corredores viales argentinos, el Gobierno ahora
anliza una nueva reprivatización, donde el Estado -y no la empresa- se hará
cargo de pagar las obras estructurales y de fondo.
Pese a los magros
resultados que obtuvo en la convocatoria anterior, el ministerio de
Planificación que conduce Julio De Vido decidió insistir con las mismas reglas
de juego que se había utilizado en la primera licitación de los corredores
viales.
Ahora los que están en juego son 7 corredores que concentran casi
7.500 kilómetros de las rutas más transitadas del país. Son los que no tuvieron
ofertas admisibles en el primer llamado y que se vuelven a ofrecer a las
constructoras privadas. El único corredor vial que ya tiene definido al futuro
operador es el número 4 que abarca distintos tramos de las rutas nacionales 18,
19, 34 y 38. Se trata del consorcio conformado por Corsan-Corvian (del grupo
español Isolux) y la constructora local CCI que presentó la única oferta
admisible en la anterior licitación.
Según el diario Clarín, para el
nuevo proceso licitatorio, el Gobierno se basó en las concesiones viales del
menemismo que incluyeron el cobro de peajes y la asignación de todas las tareas
y obras a los concesionarios. La única diferencia con la privatización de los 90
es que antes todos los recursos salían de los peajes, en cambio ahora las obras
estructurales y de fondo serán pagadas por el Estado.
Si se cumplen los
plazos previstos, las empresas interesadas deberán presentar sus antecedentes
económicos y técnicos el próximo 20 de enero.
Para esta licitación, el
Gobierno buscará atraer a las constructoras que han tenido en los últimos años
un intenso protagonismo en las obras públicas. En la lista aparecen Iecsa,
Esuco, Chediak, JCR, Eurnekián, Petersen (Eskenazi), Cartellone, Roggio y
Vialco, de la cordobesa Electroingeniería.
A ellas se sumaría
Constructora del Plata, la reciente adquisición de Cristóbal López, el
empresario patagónico que tiene llegada directa a Néstor
Kirchner.