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Cien Cuentos Orientados al Pensamiento Paradojal (part. 2)    

 

AON en Grupo de Alquimia auto Transformadora

http://groups.google.com/group/alquimia-auto-transformadora/

 

 

Estimados, en la primera parte de esta entrega no hice el comentario pertinente respecto a que estos cuentos, han sido preparados exclusivamente para distintos libros y para ajustarse a cada tema en particular.  Por lo que dentro del contexto para el cual fueron elaborados, pueden dar una mejor idea de la materia en cuestión.

Ahora bien, extraídos de ese contexto pueden quedar muchos cabos sueltos, pero no es el objetivo de esta recopilación trasladar toda la teoría y explicaciones efectuadas, sino únicamente juntar todos los cuentos de Bernardo y Simón que supieron endulzar los razonamientos escritos.

Sin embargo, para quienes quieran remitirse al contexto del cual fueron extraídos cada uno de los cuentos, se hace referencia al título del libro.

De todos modos, téngase en cuenta que esta es una versión mejorada, y aunque no se haya modificado el espíritu de cada cuento, podrán encontrarse pequeñas modificaciones que ayudan a una lectura un poco más fluida.

 

 

 

 

Código:   Cont.54    más Cuentos de Bernardo y Simón el Taoísta

Autor del Libro: Aon     Bibliografía exclusiva de la Fundación Centro del Tao

~ Versión Mejorada ~  con cien cuentos orientados al pensamiento paradojal

 

 

 

más

C U E N T O S 

de

B E R N A R D O

y

S I M Ó N    el   T A O Í S T A

2ª parte

 

 

 

Tomado del Libro:

(Arco Taoísta - Primera Parte-)

Arte de Tiro con Arco:

 

Durante mucho tiempo, Simón, había estado tensando el arco pero sin colocar ninguna flecha.  Apuntaba hacia el blanco, tensaba la cuerda, mantenía inmóvil el mismo nivel durante casi cinco minutos sin que tiemble su pulso, y finalmente soltaba la cuerda.  Todas estas acciones las hacía sin la flecha.

Pero había algo aún más fantástico en todo ello, y era que cuando soltaba la cuerda, se oía el silbido de una fuerza invisible proyectada que abría el aire en su recorrido y se silenciaba gradualmente en la distancia.

Bernardo lo estuvo observando desde lejos, para no molestarlo, durante varios meses.  Todas las mañanas, Simón, hacía lo mismo;  se disponía con su equipo en medio del jardín y efectuaba siete tiros sin flechas, y en cada uno se oía el mismo silbido.  ¿Pero qué ciencia era ésta –se preguntaba Bernardo– que aún sin flecha, al soltar la cuerda se oía el sonido como si se la hubiera arrojado?  De hecho, éste debería ser el gran Arte de los artes.

Cierto día, Bernardo no aguantó más y se acercó a Simón diciéndole:

– Maestro, ¡tan prodigioso arte es el que dominas!, te he estado observando desde lejos realizarlo durante algún tiempo, pero aún no consigo comprenderlo.  Serías tan amable y paciente de transmitírmelo.

– ¡Oh!  Será un placer para mí  – dijo Simón, y aseguró–, es muy sencillo. Ven y toma el arco.

Bernardo levantó el arco y estaba presto a seguir las indicaciones del Maestro.

Entonces, Simón, le fue guiando: – Bien –dijo–, ahora tensa la cuerda...   apunta al blanco... inspira lo más profundo que puedas...  retén el aire en los pulmones...  ¡Muy bien, muy bien!  Ahora suelta la cuerda y sisea despacio hasta que te quedes sin aire.

Este es todo mi secreto: Que observes las cosas tal cual son según su propia naturaleza y no de acuerdo a las apariencias.  En esto consiste el arte de la arquería.

 

 

 

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Todas las flechas que arrojaba Simón, daban en el Centro del Blanco.  Tirase en la forma que fuera siempre daban en el Centro de la Diana.

Bernardo que intentaba hacer lo mismo nunca acertaba, ni siquiera de cerca.  Entonces, algo fastidiado le comentó a su maestro:

- He aprendido todas las técnicas de Tiro a la perfección, y aun así no puedo aproximarme al Centro.  ¿Cómo podré resolverlo si no descubro la falla que cometo?    Confesó Bernardo cabizbajo .

A lo que Simón respondió:

- Hasta ahora sólo te has preocupado por lanzar las flechas hacia la Diana.  Ya es tiempo de que comiences a lanzar la Diana hacia las flechas.  Sólo así darás en su Centro.

- Pero, ¿cómo podría hacerlo?  Replicó Bernardo.

- Acaso – dijo Simón , ¿aun no has aprendido que la Diana no está afuera sino adentro tuyo?  Y si no la arrojas de una vez, ¿cómo entonces podrás dar en el Centro?  Su propia Naturaleza le impide que sea guardada y retenida, por eso tiene que ser entregada.

¡Arrójala de una vez!

 

 

 

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Tomado del Libro:

(Vida y Obra de Renato Janín)

 


Bernardo le dijo a Simón, el Sabio:

- Hace ya unos tres años que he llegado hasta ti, y te recuerdo que fue porque me han contado de tu iluminación.  Quiero saber si serás capaz de despertar mi Conciencia.

A lo que Simón respondió:

- Para Despertar no hace falta un maestro iluminado, lo que sí es necesario, es que haya un discípulo iluminado.  Sin ello no existe ninguna posibilidad de Despertar.  Sigue estudiando, usa el discernimiento y pon en práctica lo aprendido...  así, únicamente de este modo Despertarás.

 

 

 

 

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Tomado del Libro:

(Sincronismo Práctico - Cinco Círculos)

 

 

Bernardo estaba muy contento porque había completado un curso intenso en el que había asimilado una de las técnicas más complejas y que más le gustaba. 

Había estado esperando este curso por dos años, y por eso estaba tan emocionado, porque a partir de ahora podría entrenarse en este método sin depender de ningún otro practicante avanzado que le mostrara los numerosos pasos a efectuar.

Ahora podía entrenar en esta práctica por si mismo, y esto lo hacía sentir muy feliz.

Al finalizar la reunión se acercó a Simón para expresarle una simple inquietud sobre la etapa siguiente.

– ¿Y ahora? - preguntó Bernardo.

– ¿Y ahora qué? - repreguntó Simón.

– ¿Cómo sigue esta práctica? - interrogó Bernardo y añadió-, me gustaría seguir progresando en ella.

– ¡Muy bien! - se alegró Simón-, si de verdad quieres seguir progresando, entonces, de aquí en más, ya no vuelvas a realizar esta práctica hasta que te olvides de ella completamente, incluso, hasta que llegues a sentir que nunca la has aprendido.  De lo contrario no habrá progreso alguno.

– ¿¿??

 

 

 

 

Y para qué la aprendió ¿no?

 

 

 

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Tomado del Libro:

(Interpretación elemental del Tao Te King de Lao Tse)

 

Simón es un maestro ilógico, y durante varios años estuvo enseñando a sus dos primeros discípulos una filosofía de vida en apariencia abstrusa e incoherente.

Al cabo de este tiempo,  el menos disciplinado de los dos discípulos, Bernardo, se le acercó diciendo:

-¡Maestro, no estoy seguro de nada...  no estoy seguro de nada!

A lo que Simón preguntó:

-¿Seguro?

 

 

 

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En otra oportunidad, dijo Bernardo a Simón: 

Por años he meditado ¿quién soy? y cuanto más profundo llego, menos lo sé.

Entonces ya lo sabes   -dijo Simón-,  eres un enigma.

 

 

 

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Tomado del Libro:

(Manual de T´ai Chi Chuan - Segunda Parte)

 

En cierta ocasión en la que el grupo de estudiantes estaba explorando nuevas dimensiones del potencial latente, Simón les indicó que practicaran por algunos meses una serie de ejercicios complejos y sumamente elaborados.  Al cabo de varios meses, Simón, les preguntó acerca de los resultados, y todos coincidieron en que la complejidad de este método los había ayudado a centralizarse mucho más, y que luego de superar la primera etapa de dificultad podían abstraerse en un nivel profundo de meditación.

- ¡Muy bien, muy bien! – se alegró Simón y agregó-, pero díganme, si esto que sienten es verdadero ¿en qué parte del movimiento se establece la quietud?

Uno de los alumnos contestó que la quietud se encontraba antes de iniciar el método y después de completarlo.  –No, no, -contestó Simón.

Otro dijo que la quietud estaba entre medio de cada movimiento.  –No, no, -volvió a contestar Simón.

- Bueno, -dijo el tercero-, la quietud sólo está en la Conciencia profunda del movimiento.  –No, no, -repitió una vez más Simón.

Al final habló Bernardo que era el alumno más antiguo y el que más principios había asimilado en todo este tiempo:

- La quietud se encuentra en el olvido del movimiento, pues me sucedió que luego de aprender esta técnica tan elaborada quedé mentalmente extenuado por lo que no pude pensar más ni focalizarme más, al punto tal que en un momento dado me olvidé de todo y entonces fue que me di cuenta de que el movimiento no era movimiento.

- ¡Excelente! –concluyó Simón-, y recuerden que hasta que no se produzca el olvido de sí mismo, no serán capaces de saborear lo más espléndido de estas prácticas.  Porque justamente esta minuciosa elaboración de técnicas apunta a la más extremada identificación que se transforma en desidentificación.  Sin esto no hay maduración ni trascendencia.

 

 

 

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Tomado del Libro:

(Manual de T´ai Chi Chuan - Tercera Parte A)

 

Bernardo tenía un compañero que practicaba los métodos que enseñaba Simón simulando que se entrenaba con ellos, pero en realidad no los efectuaba;  es decir, cuando se debía respirar profundo, él simulaba que estaba respirando hondo pero prefería poner su mente en los proyectos laborales y en otras cuestiones de su vida personal mientras aparentaba practicar, y así descuidaba el ejercicio y siempre respiraba superficialmente.  Si había que efectuar posturas exigidas, él simplemente las hacía hasta la mitad para no cansarse.  Si había que practicar la centralización mental y la de la energía por una hora, el sólo podía mantener la atención durante medio minuto, luego se dedicaba a reflexionar fingiendo que estaba absorto en una gran meditación.  Y así procedía con todos los métodos, y los efectuaba de manera tibia, sin una verdadera dedicación.

Cierta vez Bernardo le preguntó sobre esta actitud indiferente a lo que el compañero ofendido le explicó que él ya había trascendido estas prácticas puesto que se encontraba en la etapa del Wei Wu Wei.  Bernardo se sonrió y continúo diligentemente con su entrenamiento tal como lo había sostenido durante mucho tiempo, obteniendo de ello cada vez mayores beneficios.

No obstante con lo años se puso de manifiesto la realidad, puesto que el compañero de Bernardo sufría de debilidad crónica, desvarío mental y desgano espiritual.

Entonces Bernardo le recordó:

- Acaso, ¿no era que habías trascendido estas prácticas?, ¿cómo entonces si no las necesitabas te encuentras ahora tan deteriorado y enfermo?

Y entonces el compañero le contestó muy enojado: - Yo no tengo la culpa de que los métodos de Simón no sirvan para nada.  Yo los practiqué, pero no me dieron ningún resultado.

Cuando Bernardo comentó este suceso con Simón, éste simplemente le dijo:

- Esto confirma una vez más que cada uno ha de seguir su propio camino.  Y lo que es positivo para uno, seguro que es negativo para otro.  No te preocupes por nada, si has entendido el sentido esencial de la práctica, entonces, continúa profundizándola.  lo demás, es secundario.

 

 

 

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Tomado del Libro:

(Manual de Ch´i Kung Parte 3)

 

Bernardo le preguntó a Simón:

- Maestro, ¿cómo es esto de la Inmortalidad Taoísta?  Hace mucho que estamos estudiando sobre las artes esotéricas de Tao, y una y otra vez te oigo hablar de la Inmortalidad, y siempre que te pregunto me dices los mismo:  “que se trata de un estado de Conciencia que se Identifica con su propia Verdadera Naturaleza Esencial que es Eterna e Inmortal”.  Y me cuesta decírtelo una vez más, pero ¡no entiendo nada esto de la Inmortalidad!  ¿Me lo puedes explicar mejor?

- ¡Oh, sí, cómo no, con mucho gusto! –exclamó Simón, y dijo-, para entender el verdadero significado más profundo de la Inmortalidad, tienes que morir.  Sin esto es imposible entender la Inmortalidad de Tao...  O sea, que, si puedes morirte, ya eres inmortal. 

 

 

 

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Debe quedarse boquiabierto este Bernardo con las cosas que suele decirle Simón, pero quizás pueda rescatarse algo interesante de tales respuestas.

 

En primer lugar, es imposible tratar de comprender otra dimensión desde esta dimensión.  A lo sumo pueden entenderse ciertos símbolos, pero si el significado de estos no se puede trasladar a ningún concepto de esta dimensión, entonces el tema está cerrado.  No hay nada que hacer.

Por otro lado, Simón dice de modo contundente que el Ego debe morir.  El Ego se muere.  Se está muriendo desde el mismo nacimiento. 

Porque el Ego es mortal.  Y hasta no darse cuenta de ello, es muy difícil precisar de qué trata la inmortalidad.

Por lo tanto, a menos que se muera (egoicamente hablando), es prácticamente imposible realizar la Conciencia Inmortal que concierne al segundo nacimiento del Verdadero Ser Humano, que implica el renacimiento de su Verdadera Naturaleza Original. 

Pues los Egos son infinitos, tantos como formas existentes hay, mientras que la Verdadera Conciencia Esencial es una sola, y la misma para todos.  Así que, realizar todos los egos existentes es imposible, aunque en una misma persona pueden coexistir infinitos egos, pero la Realización de la Conciencia como Unidad sí es posible, sólo que hay que trascender primero las limitadas ataduras y las temporales prisiones de los egos mortales.

Porque el Ego jamás conocerá el significado último de la Inmortalidad.

 

 

 

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Tomado del Libro:

(T´ai Chi Ch´i Kung - Sus Virtudes de Oro)

 

      Simón, el Maestro taoísta, tomó un nuevo examen a sus dos discípulos. Esta vez, era acerca de unas técnicas que tiempo atrás les había enseñado.

    Ese día, el Maestro se mostraba, en apariencia, injustificadamente decepcionado, y terminó desaprobando a Bernardo, el menos aplicado de los dos.

    Bernardo, totalmente furioso, dejó de participar de las clases durante cinco semanas.  Al cabo de ese tiempo, volvió con su Maestro y lo increpó diciéndole:

    —Maestro, todavía sigo enojado. No entiendo por qué el día del examen me dijiste que debía corregir mi mirada, cuando me habías enseñado a fijarla en el movimiento para perderme en él, y eso mismo hice;  por eso, no sabía qué corregir. Después me dijiste que corrigiera mis pies, pero me habías enseñado a mantenerlos separados y eso hice;  por eso, tampoco supe qué corregir.  Al rato me dijiste que corrigiera mis manos, aunque las tenía ubicadas según tus indicaciones, así que otra vez, no había nada para corregir. Y en ese momento fue tal mi enojo que me desbordé;  por eso, no seguí con el examen y me fui. Lo peor fue cuando, mientras me retiraba, me gritaste que tenía mucho que corregir. ¿Me puedes decir qué te propones?

    A lo que Simón respondió:

    —De ningún modo estoy interesado en corregir tus movimientos ni tus posturas.  Sólo estoy tratando de ayudarte a corregir tu ego.

    Y Bernardo, de inmediato, comprendió.

 

 

 

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Simón se estaba muriendo.  Así que sus dos únicos discípulos se reunieron para despedirlo.

    Simón estaba tendido. El mejor de sus discípulos se arrodilló a su derecha y Bernardo se sentó a su  izquierda.  Eran los últimos instantes de Simón.  Un momento muy importante.

    Entonces, el anciano Maestro tomó a sus discípulos de las manos y les dijo:

    —Hijos míos, sepan ustedes que los amo por igual, pero hay un discípulo por el que tengo preferencia.  A él, le dejaré todo mi conocimiento.

    Los dos discípulos se miraron con ojos interrogantes y, a continuación, Bernardo preguntó:

    —Bien, dinos quién es el predilecto.

Y con el mismo tono de siempre, Simón respondió:

    —Ese discípulo por el que tengo preferencia, soy yo mismo.  Porque he demostrado mi perseverancia al haber estado en todas las clases que di en mi vida sin faltar a ninguna;  he demostrado mi resistencia, ya que no me ha quedado más remedio que soportar valientemente el peso de mis dudas, sin flaquear, y he demostrado mi ecuanimidad al haber reconocido mis aciertos sin engrandecerme, puesto que corresponden a mi tamaño biológico;  por eso, les digo que mi discípulo preferido soy yo mismo.  Así que mis conocimientos se irán conmigo.  Y aunque no lo quisiera, consecuentemente no podría ser de otra manera.  En cuanto a ustedes, también busquen a su mejor discípulo, porque ese, les aseguro, es el verdadero Maestro.

    Simón cerró los ojos, y con estas últimas palabras, dejó esta vida y a sus dos únicos alumnos.

 

 

 

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Tomado del Libro:

(T´ai Chi Ch´i Chang Kun - Lanza y Palo)

La Esencia y la Imagen

 

Bernardo se encontraba entrenando arduamente en el salón de práctica de su maestro Simón.  Ya había aprendido la undécima forma con elemento, y realmente causaba placer verlo moverse con tanta ductilidad.

Ese día, justo cuando estaba mostrando su gran habilidad a sus compañeros de práctica, entró Simón y al verlo se entristeció mucho.

Ni bien Bernardo se percató de ello, dejó de practicar y se dirigió hacia su maestro para asistirlo en su aflicción.

- ¿Por qué sufres de esta manera? -preguntó Bernardo-, ¿acaso estoy efectuando algún movimiento incorrectamente?

- Sí, -respondió Simón y agregó-, toda la forma está mal hecha.  He pasado muchos años enseñándote el secreto de las formas tradicionales y no has entendido nada.  Porque ellas fueron transmitidas por grandes visionarios del pasado para una transformación interior de tu energía y de tu propia naturaleza, y no para lucirte con ellas.  En fin, estoy triste porque alguna vez creí que serías capaz de alcanzar la cumbre de tu potencial interior, y, en cambio, sólo has alcanzado el llano de tu propio egocentrismo.  Si hubiera pretendido de ti que fueras una estrella de cine, entonces hoy me sentiría satisfecho, pero mi esfuerzo estuvo dirigido a que seas el continuador del linaje iniciático de esta escuela para heredar los arcanos que transformaron a miles de almas a lo largo de muchas generaciones.

 Recuerda, -concluyó Simón-, que existe una gran diferencia entre el Camino Interno o Escuela Interna  y el Camino Externo, pues el primero te conduce a ser tú mismo hasta sentir la plenitud, mientras que por el segundo dependes de la aprobación de los demás, la cual, desde ya te digo, jamás te terminará de satisfacer.

 

 

 

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Que en el Camino del Arte Marcial Interior, no te importe la aprobación o el consenso que marcan los reglamentos de los deportes mundiales inspirados en el fin último del récord como prueba de realización.  Porque todo eso no es más que una pobre fachada que nunca podrá colmar el espíritu de quien se encamina hacia la verdadera autorrealización.

 

 

 

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Tomado de la:  

2ª Teorigrafía del 1º Curso On Line de Taochi Shench´iching:

(El Fin Último de la Alquimia)

 

Simón, el maestro taoísta, reunió a sus alumnos del Tercer Nivel y les anunció que uno de ellos se haría cargo de la dirección de la Escuela y que los demás deberían respetar el enfoque que éste propusiera de aquí en más.

Pero para establecer quien sería el próximo coordinador de la escuela, deberían responder a una simple pregunta y de acuerdo con la respuesta que dieran se determinaría quien se encontraba más preparado.

Así que Simón preguntó:

- ¿Por qué practican Alquimia Interior?

- Porque me conecta con la esencia y con lo más sublime del ser –dijo una de las alumnas-.

- Está bien, pero todavía desconoces la verdadera razón por la cual practicas la Alquimia Interior.  –Aseguró Simón-.

- Porque es un Camino para desarrollar el Potencial latente, conducente a despertar las facultades y capacidades dormidas –dijo otro alumno.

- Bueno, bueno, puede ser, pero tampoco sabes la verdadera razón por la cual practicas la Alquimia Interior.  –Volvió a decir Simón-.

- Porque aporta salud y un estado de bienestar, y una gran plenitud, que ayuda mucho en el crecimiento interior -dijo otra de las alumnas-.

- Tampoco sabes el por qué.  –Dijo Simón una vez más-.

- Porque la Alquimia abre el corazón a un plano de mayor sensibilidad, y abre la mente a un plano de mayor conciencia, -dijo otro de los alumnos-.

- Está muy bien, pero todavía desconoces el motivo real.

Y así fueron respondiendo uno tras otro, y Simón siempre respondía lo mismo, que no, hasta que le llegó el turno de responder a Bernardo, quien contestó:

- Yo me he dado cuenta de que aun sin practicar alquimia estoy practicando alquimia.  No hay modo de salirse de la alquimia.  Todo el mundo está haciendo alquimia aun quienes no quieren saber nada con la alquimia.  Porque la Alquimia lo es todo, y todo es alquimia.  Desde el aire que respiramos, el sol, los átomos, las combinaciones moleculares de la vida, todo, absolutamente todo es alquimia.

Así que tú me preguntas a mí por qué practico la Alquimia Interior, pues bien, te respondo que yo no lo sé, deberías preguntarle mejor a la Existencia el por qué todos estamos practicando la alquimia.  Porque no es asunto mío, la alquimia es un asunto de la Naturaleza, es un asunto Cósmico y Universal.  Yo simplemente participo como un observador de todo este movimiento de transformación permanente.

- Bueno, -finalmente dijo Simón-, evidentemente has aprendido mucho de la Alquimia Interior y sabes muy bien por qué la practicas, así que tú estarás a cargo de coordinar el próximo ciclo de esta escuela.

 

 

 

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Tomado de la:  

La última Teorigrafía (Nº 20)

del Primer Curso On Line del Taochi Shench´iching

(Bernardo y la Alquimia Interior)

 

Después de algunos años de practicar el método alquímico, Bernardo le comentó a Simón:

- Maestro, me ejercito en el mismo método y en las mismas técnicas que me enseñaste tiempo atrás, sin embargo, la vivencia que hoy me proporcionan en nada..........

 

 

 

más

C U E N T O S 

de

B E R N A R D O

y

S I M Ó N    el   T A O Í S T A

3ª parte

 

 

 

...  continuará ...

 

 

Tomado del Libro:

(Shamanismo Taoísta)

El Espíritu Consciente de la Materia

 

En cierta oportunidad, cuando paseaban a la mañana temprano por los jardines de la comunidad, Simón solicitó a cada uno de los estudiantes que se conectara con el lugar, con el ambiente, con cada elemento, y que al atardecer cada uno trajera a la reunión una piedra que haya encontrado con la cual podría decirse que se ha conectado...

 

 

 

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... Continuará ...

 

 

 

Código:   Cont.54    más Cuentos de Bernardo y Simón el Taoísta

Autor del Libro: Aon     Bibliografía exclusiva de la Fundación Centro del Tao

~ Versión Mejorada ~  con cien cuentos orientados al pensamiento paradojal

 

 

 

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