Visión Taoísta de Daniel Reid (Tao - Larga Vida)

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Aon

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Mar 20, 2008, 7:55:28 AM3/20/08
to Alquimia auto Transformadora

LA CARRETERA HACIA LA SALUD Y LA LARGA VIDA

Los programas de autopurificación y las orientaciones que acabamos de
dar sobre el cultivo de los Tres Tesoros constituyen el marco básico
del sistema yang sheng para cultivar la vida, pero el yang sheng no se
agota en las disciplinas cotidianas de dieta, ejercicio y relaciones
sexuales. El yang sheng es toda una actitud hacia la propia persona y
la naturaleza, y puede conducir a un verdadero sistema de vida.
En el Tao de Cultivar la Vida, por ejemplo, el control emocional es
tan básico como pueda serlo el control de la eyaculación o el de la
respiración, sobre todo a medida que se va entrando en años. No es
posible exagerar la importancia de este punto, aunque a menudo se pasa
por alto. Las emociones son energía pura, y los <<arrebatos>> de emoción
son un puro desperdicio de vitalidad. Cuando se controla y se
equilibra cuidadosamente, la expresión emocional de los sentimientos
internos es un hábito saludable; en cambio, cuando los sentimientos se
mantienen reprimidos bajo tensión hasta que de pronto se les permite
estallar en un arrebato incontrolado, se produce una enorme pérdida de
energía vital y los órganos particulares relacionados con cada emoción
específica sufren graves perturbaciones. Todas las emociones intensas
dan lugar á notables cambios bioquímicos en la sangre, y los
subproductos de estas reacciones pueden ser sumamente tóxicos. La ira
y el miedo, por ejemplo, provocan una excesiva secreción de
adrenalina. Cuando esta adrenalina no se utiliza para el fin al cual
estaba destinada, es decir, para <<luchar o escapar>>, no tarda en
descomponerse en dos subproductos tóxicos que crean un caos en el
metabolismo y en otras funciones vitales, además de contaminar la
corriente sanguínea.
Desde el punto de vista de la salud, la emoción más peligrosa es la
ira incontrolada, que provoca grandes perjuicios en el hígado. La
expresión china para <<montar en cólera>> es sheng Qi, que traducido
literalmente significa <<generar energía>>. Esta expresión identifica
claramente la emoción con la energía. La ira genera y derrocha enormes
cantidades de energía vital, como lo demuestra el hecho de que los
arrebatos de furor siempre dejan a las personas físicamente agotadas y
mentalmente deprimidas una vez se ha gastado el estallido de energía.
El siguiente párrafo de un antiguo texto titulado Actas de la asamblea
de la Montaña del Oeste, traducido por John Blofeld, subraya la
decisiva importancia del equilibrio emocional:
El pesar y la melancolía son dañinos. La facilidad para enojarse es
dañina. El excesivo afecto hacia los seres queridos es dañino.
Dedicarse constantemente a los deportes de campo es dañino. Pasar el
tiempo en chanzas y conversaciones ociosas es dañino. Beber
copiosamente y atiborrarse de comida hasta caer en un estado de
letárgia es dañino. Correr de un lado a otro hasta que la respiración
se vuelve jadeante, hacer alguna cosa con tanto celo que se pierde la
serenidad, permitir que el rencor escape a nuestro control, reírse
hasta que saltan las lágrimas..., todas estas pérdidas del equilibrio
entre el Yin y el Yang resultan dañinas. Quienes permiten que estos
perjuicios vayan acumulándose a lo largo de los años mueren jóvenes.
Otra idea estrechamente relacionada con el dominio de las emociones es
la de abstenerse de los deseos codiciosos, los vicios y todas las
actividades que distraigan la mente y perturben la armonía de los Tres
Tesoros. La abstención del vicio fundamental de entregarse a los
excesos es un requisito indispensable para la longevidad, aunque no la
garantiza. La abstención y la moderación, como la desintoxicación de
los tejidos del cuerpo, sientan las bases para que otros regímenes
puedan cumplir su tarea. Tal como lo expresó Ko Hung, <<hay que ser
moderado en todo>>.
El mero hecho de preocuparse por el éxito en el cultivo del Tao se
considera también como una forma de exceso emocional que obstaculiza
ese mismo éxito. La preocupación es un derroche de energía
innecesario, que no logra absolutamente nada y sólo sirve para
oscurecer los fines últimos. La preocupación refleja indecisión, falta
de confianza y miedo al fracaso, y perturba por completo la armonía de
cuerpo, aliento y mente. Esto resulta evidente cuando se tiene en
cuenta que cualquier preocupación hace que la respiración se vuelva
rápida y superficial y provoca la inmovilidad del diafragma. Pero la
preocupación es una de las emociones más difíciles de someter a
control, sobre todo en esta época moderna de tensión crónica,
constante insatisfacción con la propia suerte e incertidumbre
espiritual. La cuestión puede resumirse así: haga algo o no lo haga,
pero no se preocupe constantemente por los resultados. En vez de
preocuparse por el dinero, el matrimonio, la fama, el éxito y demás,
un adepto taoísta toma las medidas necesarias para obtener lo que
desea o se olvida por completo del asunto y dedica su atención a otras
cosas más importantes.

Con respecto a la importancia de la moderación para la salud y la
longevidad, hay una antigua máxima taoísta que resume esto muy bien:
<<Quienes buscan la longevidad deben mantener los Cuatro Vacíos>>. Los
Cuatro Vacíos ofrecen una excelente orientación general para evitar
los excesos nocivos en nuestra vida cotidiana y conservar la serenidad
mental:

* Mente vacía. Procure mantener su mente libre de pensamientos
discursivos inútiles, fantasías ociosas y preocupaciones innecesarias,
ya que todas estas actividades conllevan un permanente desgaste de la
vitalidad y constituyen una forma de <<autocontaminación mental>>. No le
dé más vueltas al pasado ni se preocupe por el futuro, pues eso sólo
son excusas mentales para no enfrentarse al presente y manejar
directamente las realidades presentes. Procure estar <<aquí y ahora>> en
todo momento. Al igual que el cuerpo, la mente necesita descanso,
pero, a diferencia del cuerpo, no siempre lo encuentra en el sueño. La
mejor manera de proporcionar descanso a su mente consiste en liberarla
de la <<barahúnda>> mental, y por eso la práctica diaria de la
meditación resulta tan beneficiosa para la salud y la longevidad.
Ciertamente, una <<mente vacía>> es el principal objetivo de la
meditación taoísta.

* Estómago vacío. Coma cuando tenga hambre, pero deténgase antes de
sentirse ahíto. Mantener el estómago crónicamente atiborrado es uno de
los atajos más directos hacia la enfermedad y la tumba. La gula
contamina todo el canal digestivo con los subproductos tóxicos de la
putrefacción y la fermentación, y estas toxinas pasan al torrente
sanguíneo y contaminan el organismo entero. Coma con moderación y
respetando las dos reglas básicas de la alimentación que acabamos de
citar. Si al llegar la hora de comer no se siente usted con apetito,
hágase un favor a usted mismo y a su cuerpo y prescinda por completo
de esa comida.

* Cocina vacía. A ser posible, no almacene en su despensa más comida
de la que puede consumir en dos o tres días Los alimentos frescos que
se conservan durante más de tres días se vuelven rancios, se
estropean, atraen ratones y cucarachas y pierden toda su vitalidad.
Los alimentos enlatados, elaborados, conservados y congelados, capaces
de conservarse indefinidamente, sólo sirven para degradar la calidad
general de su dieta con <<calorías muertas>> y obstruir su colon con
desechos tóxicos incrustados de mucosidades. El hecho de mantener la
<<cocina vacía>> es una buena motivación para salir a comprar alimentos
frescos con mayor frecuencia, para prestar mayor atención a lo que
come y a cómo combina los distintos alimentos, y para comer menos.

* Habitación vacía. Evite todo exceso de ruidos y desorden en sus
aposentos particulares, especialmente en el dormitorio y en la
habitación donde hace sus ejercicios y medita. En condiciones de
constante distracción, resulta muy difícil, si no imposible, mantener
en armonía el cuerpo, el aliento y la mente. La mejor decoración para
sus habitaciones particulares son las plantas vivas, que mejoran la
calidad del aire en el cuarto y, con su presencia, llevan la
naturaleza al interior de la vivienda.

El hombre y la mujer de hoy deben aprender a prescindir de la moda, de
las comodidades y de los convencionalismos modernos para poder
restablecer su contacto perdido con la naturaleza. Eso no significa
que deba usted renunciar por completo a la ropa de moda, a ir a la
discoteca o a comer repostería de vez en cuando, sino que debe situar
todas estas cosas en una correcta perspectiva y reorganizar sus
prioridades. Para recuperar su legado natural de salud, vitalidad y
longevidad, el hombre y la mujer modernos deben derribar las barreras
mentales que separan sus mentes de sus cuerpos y sus cuerpos de la
naturaleza.
China ha conocido la civilización durante mucho más tiempo que ninguna
otra nación de la Tierra, y, por consiguiente, los adeptos chinos del
Tao han dispuesto de mucho más tiempo para reflexionar sobre los
inconvenientes que presenta la civilización para la salud y la
longevidad humanas. Una de las más beneficiosas costumbres populares
que surgió de este interés por la longevidad es la denominada deng
gao, <<ascender a lugares altos>>. Hoy en día, los chinos de todo el
mundo siguen manteniendo el hábito de ascender a alguna cumbre elevada
por lo menos una vez al año, o más si es posible, a fin de recargar
sus baterías con el puro y potente Qi que asciende hasta los puntos
más elevados de las formaciones geológicas, del mismo modo en que la
nata sube a la superficie de la leche. En Europa y Norteamérica, donde
las montañas son abundantes y fácilmente accesibles desde las grandes
ciudades, y donde la gente disfruta de más tiempo libre que en ningún
otro lugar del mundo, <<ascender a lugares altos>> varias veces al año
es un método taoísta para la longevidad cuya práctica no debería
ofrecer grandes complicaciones.
En último término, el requisito más importante para cultivar la vida
es el conocimiento y la práctica del Tao: el conocimiento proporciona
la introducción, pero a la práctica corresponde el papel principal. Si
se considera desde el punto de vista correcto, el yo interior
proporciona una precisa imagen del Tao, un microcosmos completo de la
totalidad del universo. Tal como escribió Lao Tse:
Comprender a los demás es poseer conocimiento; comprenderse uno mismo
es tener clarividencia. Conquistar a los demás exige fuerza;
conquistarse uno mismo es aún más difícil.
Cada uno puede ser su peor enemigo o su mejor amigo, y eso depende
exclusivamente de nuestra actitud hacia nuestro propio yo y de nuestra
visión de la naturaleza. Sin embargo, no es suficiente saber esto; hay
que actuar a partir de este conocimiento, practicar la teoría y
dominar, no consentir, nuestros propios hábitos autodestructivos.

Todavía queda un punto por comentar. Aunque el Tao es idéntico a la
naturaleza y, por tanto, tan obvio como el sol de la mañana, no todo
el mundo es capaz de percibirlo y practicarlo. Para poder percibir y
practicar el Tao, es necesario tener la capacidad de hacerlo. Y,
aunque es cierto que se puede cultivar esta capacidad de percibir y
practicar el Tao, la reacción inicial cuando se oye hablar de él por
primera vez determina en la mayoría de los casos si uno podrá o no
disponer de la suficiente motivación y disciplina para practicarlo.
Lao Tse ya previó esta discrepancia entre sus futuros lectores en el
siguiente fragmento del Tao te king:

Cuando un hombre de capacidad superior oye hablar del Tao, hace todo
lo posible para ponerlo en práctica.
Cuando un hombre de capacidad mediana oye hablar del Tao,
se muestra indeciso sobre él.
Cuando un hombre de capacidad inferior oye hablar del Tao,
se ríe abiertamente de él.

A la larga, el que ríe último es el hombre de capacidad superior que
hace todo lo posible por poner en práctica el Tao, puesto que es él
quien sobrevive para saborear su plena medida de salud y longevidad y
reflexionar sobre las tumbas de sus viejos amigos y compañeros.

...... D. Reid (Tao - Larga Vida)

Aon

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Mar 21, 2008, 7:21:55 PM3/21/08
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El Tao de cultivar la vida


Los hombres de la antigüedad conocían el Tao y conformaban sus vidas a
la armonía del Yin y del Yang, viviendo en completo acuerdo con los
ritmos de la naturaleza. Observaban moderación en la comida y la
bebida, regularidad en su vida cotidiana, y no se violentaban de forma
imprudente. Como resultado, tenían una larga vida. Pero hoy la gente
es distinta. Su vida cotidiana es irregular, comen y beben
indiscriminadamente sin saber qué deben evitar, y no observan ninguna
moderación. Se entregan a la disipación, se regalan con alimentos
ricamente sazonados, hacen caso omiso del feliz término medio y se
muestran siempre insatisfechos con lo que poseen. Como resultado, los
hombres de hoy quedan arruinados antes de llegar a los 50 años.
[Hu Szu-hui]

Este párrafo está extraído de un tratado médico sobre las artes de
cultivar la vida, escrito por el médico de la corte Hu Szu-hui y
ofrecido por él al emperador reinante en el año 1330. Su mensaje es
aún más aplicable a los hombres de hoy que a los de aquella época.
La autocontaminación no ha cesado de ser la mayor amenaza contra la
salud y la longevidad humanas desde que la civilización sedujo a la
humanidad para que se divorciara de su feliz matrimonio con la
naturaleza. Los hábitos alimentarios indiscriminados, las costumbres
irregulares y la práctica de una sexualidad inmoderada son los rasgos
principales de la <<buena vida>> según hoy nos la presenta la cultura
popular en todos los países del mundo civilizado. Y el problema se ve
aún más agravado por la contaminación del aire, el agua, los alimentos
y la luz, debida a la industria y el comercio modernos. Existen
asimismo otras formas de contaminación ambiental más sutiles, pero que
también se cobran su precio: el ruido, la delincuencia, la tensión y
la multitud de mensajes de desinformación con que constantemente nos
bombardean los medios de comunicación.

Examinemos de cerca uno de los productos contaminantes que actualmente
impregna la atmósfera de todos los países industrializados modernos:
el monóxido de carbono (CO), el principal veneno emitido en los gases
de escape de los automóviles y la industria en general. El CO presenta
una afinidad con la hemoglobina humana que es 240 veces superior a la
del oxígeno. La hemoglobina es el componente de la sangre previsto por
la naturaleza para transportar el oxígeno desde los pulmones al resto
del cuerpo. Por consiguiente, con cada bocanada de aire contaminado
con CO que aspiramos, las moléculas de monóxido de carbono <<apartan a
codazos>> a las indispensables moléculas de oxígeno en una desigual
carrera para conectarse con las moléculas de hemoglobina de la sangre.
Esto conduce a un estado de deficiencia crónica de oxígeno en la
sangre y los tejidos, especialmente en el cerebro. A menos que se
compense mediante un riguroso régimen de autopurificación, este estado
conduce inevitablemente a la enfermedad, la degeneración orgánica y la
muerte prematura.

Ni siquiera la luz del sol escapa ya a los estragos de la
contaminación industrial. En el transcurso de los últimos 50 años, la
contaminación atmosférica ha reducido en un 10 por ciento la
intensidad general de la luz solar que llega a la Tierra, y en un 26
por ciento la de la vital radiación ultravioleta, robándole al sistema
endocrino la energía ultravioleta indispensable para su buen
funcionamiento.

En último análisis, empero, la mayor parte de la contaminación interna
del hombre actual es autoinducida. Hasta que cada uno aprenda a
<<limpiarse por dentro>>, cualquier intento de enfrentarse a los
factores externos no sólo será imposible sino también ilógico. En la
actualidad, las dos formas de autocontaminación más graves y más
frecuentes son los malos hábitos alimentarios y la costumbre de fumar.
De ahí se desprende que los dos órganos más maltratados en la especie
humana son los pulmones y el colon. Es interesante advertir que, en la
medicina tradicional china, los pulmones y el colon están relacionados
como pareja Yin/Yang, lo cual significa que cualquier perjuicio que
sufra cualquiera de los dos ejerce también un efecto depresor sobre el
otro. Ambos son extensiones anatómicas de la superficie externa del
cuerpo, y por eso proporcionan al cuerpo su más directo contacto con
los factores externos de la alimentación y el aire.
Hoy en día, el estado del colon humano típico es literalmente
espantoso, y lo único que hace falta para <<espantarse>> lo suficiente
como para tomar medidas correctivas es ayunar durante una semana y
observar luego las heces incrustadas y fermentadas que empieza a
expulsar el organismo. Tal como lo expone V. E. Irons, con sus 94 años
de edad, un colon intoxicado tiene todo que ver con el envejecimiento
prematuro... Los venenos de un colon tóxico se desplazan a todas las
partes del cuerpo, tales como el corazón, el cerebro, los riñones y el
hígado, y envejecen prematuramente a dichos órganos. Lo que nos mata
es la basura tóxica contenida en nuestro organismo. Por eso la gente
suele envejecer tan de prisa hoy en día: porque están realmente
pudriéndose y degenerando desde su interior.


...... D. Reid (Tao - Larga Vida)


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Aon

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Mar 23, 2008, 7:40:29 PM3/23/08
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Sentarse quieto sin hacer nada


Que el Vacío sea tu caldero; que la Naturaleza sea tu horno; como
ingrediente principal, toma la inmovilidad; como reactivo, utiliza el
sosiego; como mercurio, toma tu esencia vital; como plomo, usa tu
energía vital; como agua, usa la moderación; como fuego, toma la
meditación.
[La unión de la Triple Ecuación]

La terminología alquímica con que los antiguos maestros envolvían sus
enseñanzas ha dado origen a toda suerte de confusiones, y al más
declarado escepticismo, entre los traductores y los lectores
occidentales. Lo cierto, empero, es que no existen palabras que puedan
describir con precisión lo que sucede durante la <<alquimia interior>>
de la meditación profunda, que abre unos campos de conciencia situados
mucho más allá del alcance de las palabras y del pensamiento racional.
En consecuencia, la alquimia exterior proporciona una conveniente
analogía para el proceso en que la <<Triple Ecuación>> de esencia,
energía y espíritu se une para formar el Elixir Dorado de la
inmortalidad durante la meditación profunda. Tal como lo expresa el
maestro Chao Pi-chen en Yoga taoísta:

La fuerza generadora se transforma en vitalidad cuando el cuerpo
permanece inmóvil; la vitalidad se transforma en espíritu cuando el
corazón no se agita, y el espíritu retorna a la nada a causa del
pensamiento inmutable.

Aon

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Mar 25, 2008, 3:29:39 PM3/25/08
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MEDITAR PARA OBTENER SALUD Y LONGEVIDAD

Aunque no esté usted interesado en cultivar la inmortalidad
espiritual, la meditación básica sigue ofreciendo grandes beneficios
potenciales para aquellos que pretenden disfrutar de salud y
longevidad en esta vida. <<Sentarse quieto sin hacer nada>> es la única
forma que existe de proporcionar a su mente un descanso completo.
Durante el sueño, el cuerpo reposa y restaura su vitalidad, pero la
mente vaga por el país de las fantasías, en un viaje tan emocionante
que algunas personas no paran de agitarse durante toda la noche. Los
sueños y las pesadillas pueden llegar a ser tan agotadores para la
mente que se despierta uno más cansado que cuando se acostó. Incluso
cuando descansa usted tranquilamente en una butaca con los ojos
cerrados, la mente va incesantemente de una cosa a otra, se llena de
inútiles conjeturas y crepita de estática cerebral.
Sólo después de emprender un programa regular de meditación podrá
empezar a apreciar lo difícil que resulta calmar el espíritu,
silenciar el incesante diálogo interno que constantemente se atropella
en la conciencia y serenar al <<mono juguetón>> de la mente. Sin
embargo, bastan 30 o 40 minutos de ininterrumpida meditación profunda
para dejar el cerebro más descansado que tras varias horas de sueño,
el espíritu tan lúcido y claro como un amanecer sin nubes, el
tumultuoso océano de la mente tan sereno y plácido como un lago de
montaña en un día sin viento. Sólo una mente clara y plácida puede
servir como el espejo interior que refleja las verdades eternas del
Tao. No hay nada de mágico ni misterioso en esta meditación. Es un
ejercicio mental tan preciso, práctico y eficaz como lo son las
flexiones para el cuerpo y la respiración para la energía.
Uno de los principales logros y beneficios que proporciona la
meditación para la salud y la longevidad es la ecuanimidad que
confiere al espíritu. A través de la meditación se llega poco a poco a
comprender que la mayor parte de las preocupaciones que nos agobian no
son sino ilusiones mentales creadas por nosotros mismos, sin base
alguna en la realidad, y que la mayor parte de las tensiones mentales
son consecuencia directa de la vulnerabilidad mental, tal y como la
enfermedad física es consecuencia de la vulnerabilidad física.

La meditación permite obtener unas perspectivas de la vida que no
pueden hallarse en ningún otro lugar, porque la meditación crea un
estado mental en el que las cosas se perciben de una forma distinta a
la conciencia ordinaria. Una de estas percepciones es la constatación
de que nada en el mundo es absolutamente bueno ni absolutamente malo,
completamente correcto ni completamente equivocado. Una persona
corriente, por ejemplo, podría sentirse totalmente desolada al
despertar una mañana para descubrir que se había quedado sin empleo.
Quizás incluso podría suicidarse. Un meditador, en cambio, en vez de
desmoronarse bajo la tensión podría limitarse a sonreír y tomarse las
cosas como vienen, sabedor de que este acontecimiento en apariencia
<<malo>> puede en realidad conducir a una <<buena>> oportunidad un poco
más adelante, como un empleo mejor, por ejemplo.
La lección más fundamental del Tao es que lo único permanente en la
vida es la impermanencia, mientras que nosotros acostumbramos a
comportarnos como si nuestras dichas y nuestros problemas fuesen
permanentes. La meditación nos enseña las lecciones de la
impermanencia y la relatividad y nos muestra cómo fluir con las
corrientes del constante cambio en vez de intentar combatirlas.
La meditación equilibra la energía y armoniza los Tres Tesoros bajo la
dirección del espíritu. Cuando se está meditando, la mente se hace
cargo del cuerpo y de la respiración, en lugar de dejar que sean éstos
quienes lleven la iniciativa, como sucede en la actividad normal. Con
el tiempo, esta práctica acaba dejándose sentir en las actividades
ordinarias. Por ejemplo, le resultará más fácil controlar su dieta, y
los hombres no encontrarán tanta dificultad para controlar la
eyaculación. La práctica habitual de la meditación acostumbra al
cuerpo y a la respiración a obedecer las órdenes de la mente, cosa que
invierte el constante gasto del espíritu que resulta de la
indisciplinada pérdida de esencia y energía.

La meditación también da otra perspectiva al tiempo. La mayoría de la
gente suele decir: <<Tengo muchas ocupaciones, no me queda tiempo para
meditar>>. Pero estas mismas personas luego se pasan dos o tres horas
en un bar tomando copas a la salida del trabajo o cinco o seis horas
mirando la televisión cada noche. Las horas así gastadas pasan como el
viento, dejando la mente entorpecida con inútiles retazos de
información, distorsionadas imágenes de la vida y con la impresión de
que verdaderamente <<no hay tiempo para nada>>. Sin embargo, media hora
de meditación puede incluirse aun en la agenda más cargada, y sus
resultados inevitablemente merecen esta pequeña inversión de tiempo.
Según el éxito que tenga el meditador en desprender su mente de la
conciencia convencional y liberarla por un rato de su autoimpuesta
profusión de chatarra mental y valores arbitrarios, 30 minutos de
meditación pueden parecer tres horas o tres minutos.

La meditación constituye una excelente terapia para todos los que
sufren de hipertensión, nerviosismo, eyaculación precoz, indigestión,
ansiedad y otros trastornos crónicos causados por la tensión y el
subsiguiente desequilibrio de las funciones vitales. El hecho de
sentarse quieto sin hacer nada vuelve más lento y regular el pulso de
todos los biorritmos vitales, especialmente los del corazón y del
aparato respiratorio, que a su vez regulan todos los demás. La
meditación da a los Tres Tesoros y a todos los órganos vitales una
<<puesta a punto>> diaria, mejorando su armonía funcional y equilibrando
sus energías. Durante la meditación, el cuerpo y la mente se relajan
en suficiente medida para que los canales de energía vital se abran y
conduzcan el Qi hasta el último tejido y la última célula del cuerpo,
restaurando así la vitalidad general del organismo.

Las damas y los caballeros preocupados por su apariencia física
estarán sin duda interesados en saber que la meditación habitual
embellece la cara. Para esbozar una sonrisa o fruncir el ceño hace
falta activar más músculos que para lanzar una pelota o aliñar una
ensalada. En el estado de conciencia normal, los músculos faciales
están constantemente tensándose y relajándose, contrayéndose y
estirándose, en una espasmódica y agotadora danza que refleja el
desasosiego de la mente y la intensidad de las emociones en conflicto.
Aun durante el sueño, el rostro no deja de contorsionarse según la
mente se deja llevar por los sueños y los pensamientos subconscientes.
Con el tiempo, la cara acaba surcada por profundos pliegues y arrugas.
La meditación da a los músculos faciales la posibilidad de descansar y
recuperarse. A medida que la mente se va relajando, es posible notar
cómo se ablandan las facciones, como si la cara estuviera
derritiéndose. Esta sensación es especialmente perceptible alrededor
de los ojos, en la frente y en los músculos de las mandíbulas. Esta
completa relajación facial suaviza los surcos marcados en la piel y
ayuda a <<planchar>> las arrugas que rodean a los músculos más tensos.
Para favorecer el rejuvenecimiento de los músculos faciales con la
meditación, es conveniente practicar antes los ejercicios de
estiramiento facial y movimiento de ojos durante algunos minutos.
Bastan unos cuantos meses de esta práctica para obtener claros
resultados.

Mientras aprenden a <<sentarse quietos sin hacer nada>>, los
princi¬piantes deben tener en cuenta una serie de orientaciones
básicas de orden práctico. Los tres principales centros de atención
son el cuerpo, la respiración y la mente, o sea, los Tres Tesoros de
la esencia, la energía y el espíritu. Un antiguo texto sobre alquimia
interior aconseja: <<Cierra los tres tesoros externos del oído, la
vista y el habla a fin de cultivar los tres tesoros internos de la
esencia, la energía y el espíritu>>. A continuación se exponen algunas
indicaciones concretas para la práctica de la meditación:

El cuerpo debe mantenerse perfectamente quieto, estable y en
equilibrio. Si la postura del loto o del medio loto le resulta difícil
o dolorosa, pruebe a cruzar las piernas con naturalidad o a sentarse
en un taburete bajo y firme
* Respecto a la postura, lo más importante es mantener la columna
vertebral bien erguida, desde la punta del cóccix hasta la bóveda del
cráneo. No se incline hacia adelante ni hacia atrás, ni a derecha ni a
izquierda. Imagínese que tiene un cordel atado a la coronilla que tira
de toda su columna hacia arriba.
* La parte posterior del cuello debe hallarse estirada y en línea
recta con la columna, con la garganta ligeramente comprimida por
delante para obstruir parcialmente las arterias carótidas. De esta
manera, la cabeza -pero no el cuello- queda algo inclinada hacia
adelante.
* Mantenga los párpados entornados, ni del todo abiertos ni cerrados
por completo, y dirija la vista al suelo sin enfocarla, hacia un punto
situado dos o tres palmos por delante de su regazo. Con los ojos
cerrados es más fácil que surjan fantasías en la mente, mientras que
los ojos completamente abiertos tienden a distraerse con los objetos
externos.
* Mantenga la lengua firmemente apoyada sobre el paladar, tras los
dientes superiores. Esto estimula la beneficiosa secreción de saliva,
además de proporcionar un puente ,para que la energía pueda cruzar
desde el final del Canal de Control, en el paladar, hasta el principio
del Canal de Función, en la garganta.
* Mantenga los hombros ligeramente redondeados y completamente
relajados. De esta manera, toda la caja torácica queda libre de
tensiones. Evite la tendencia a encorvar los hombros y contraer el
cuello, pues provoca una tensión muscular que perturba la circulación
de la sangre y de la energía.
* No deje colgar el abdomen de forma prominente. Mantenga la pared
abdominal ligeramente contraída, aunque sin demasiado esfuerzo ni
tensión. El esfínter anal y el diafragma urogenital deben estar
también algo contraídos, sin ejercer mucho esfuerzo. La cuestión está
en mantener el abdomen, el ano y el orificio genital ligeramente
contraídos para impedir la fuga de energía vital. Esto favorece la
circulación interna del Qi.
* Numerosos maestros de meditación recomiendan las diversas fricciones
de cara presentadas entre los ejercicios de larga vida del capítulo 4
como práctica previa a la meditación. Frótese ambas palmas para
cargarlas de Qi y a continuación utilice los dedos índice y medio para
trazar círculos en torno a ojos y oídos para masajear de arriba abajo
los lados de la nariz. Esto ayuda a relajar el rostro, lo que a su vez
relaja la mente, y polariza las terminaciones superiores de los
canales de energía para facilitar el ascenso del Qi por los canales de
la columna durante la meditación.

Comience su sesión de meditación practicando suavemente unas cuantas
respiraciones de Fuelle para expulsar el aire viciado de los pulmones,
y siga con unas cuantas respiraciones deliberadas y profundas para
calentar los canales de energía. Acto seguido, adopte la respiración
del Letrado, más relajada y natural, y procure mantenerla tan fina,
lenta y silenciosa como pueda, pero sin realizar para ello ningún
esfuerzo deliberado. Mantenga la mente atenta a la respiración.
* Vuelva el oído hacia el interior para concentrarlo en los sonidos de
la respiración y los latidos del corazón. Aun cuando la respiración se
haya vuelto tan fina que resulte inaudible, siga concentrando el oído
en ella antes que en los sonidos externos. Al principio, quizá le
resulte conveniente utilizar tapones para los oídos.
* No trate de <<expulsar>> por la fuerza los pensamientos pasajeros: el
intento deliberado de vaciar la mente ya es en sí un pensamiento y una
distracción. Deje que los pensamientos discursivos y las fantasías
ociosas crucen por su mente como un tren de mercancías, sin concentrar
su atención en ninguno de los <<vagones>> individuales. Si se limita a
hacer caso omiso de la corriente de pensamientos y palabras, a la
larga ésta se irá debilitando cada vez más hasta interrumpirse por
falta de atención. Para ello puede necesitar desde cinco minutos hasta
media hora, según el control que ejerza sobre el <<mono juguetón>> de su
mente. Para comenzar a obtener los beneficios de la meditación, el
<<diálogo interior>> debe haber cesado antes por completo. Mientras
aprende a <<dejar ir>> su diálogo interior, ha de ser paciente pero
firme, relajado pero vigilante. Recuerde, en la meditación no hay que
<<hacer>> nada; al contrario, se trata de <<no hacer nada>>, ni física ni
mentalmente, y a partir de ahí relajarse por completo y dejar que
suceda en su mente lo que haya de suceder, sea lo que sea.
Teniendo siempre presentes estas indicaciones, vamos a seguir juntos
una sesión de meditación. Escoja una habitación tranquila y bien
ventilada donde no vaya a ser interrumpido. Aflójese el cinturón y el
cuello de la camisa,- quítese las gafas y las joyas y siéntese
cómodamente sobre un cojín grueso y firme. En caso necesario, puede
colocar un listín telefónico bajo el cojín para mayor elevación.
Empiece despejando los pulmones con unas cuantas respiraciones de
Fuelle seguidas por unos minutos de respiración diafragmática
profunda. Estire los músculos faciales y doble el cuello hacia atrás y
adelante, haga girar los ojos en ambas direcciones, cruce cómodamente
las piernas. Todos estos preparativos pueden llevar unos 5 minutos.
Acto seguido, adopte la suave respiración del Letrado, respirando por
la nariz suavemente y sin esfuerzo; entorne los párpados sin enfocar
la visión y enderece la espalda. Concentre toda su atención en el
aliento, y sobre todo en la exhalación, que debe ser más lenta y más
prolongada que la inhalación. No se preocupe por la profundidad de la
respiración ni por la retención del aliento. Deje que vaya pasando el
tren de mercancías de sus pensamientos e imaginaciones mientras usted
concentra la atención en el aliento.
Quienes se encuentren con dificultades para apartar su atención del
<<diálogo interior>> y concentrarla en la respiración pueden recurrir al
siguiente método: cuente mentalmente las inhalaciones una tras otra,
empezando por <<una>> hasta llegar a <<diez>>, pase entonces a con¬tar las
exhalaciones de <<una>> a <<diez>>, vuelva de nuevo a las inhalaciones,
etc. Cada vez que pierda la cuenta, comience otra vez por <<una>>. Dicho
así parece sencillo, pero resulta bastante difícil completar siquiera
dos series de diez sin perder el hilo. El <<castigo>> de tener que
volver a empezar cada vez que se pierde la cuenta acaba induciendo a
su mente a prestar verdadera atención al aliento, en cuyo momento el
diálogo interior se desvanece solo. Tras contar 3 o 4 series de
inhalaciones y exhalaciones alternativas, su mente debería hallarse lo
bastante calmada como para dejar de contar y sumirse silenciosamente
en la quietud de la <<mente vacía>>. Mantenga este estado de equilibrio
mental tanto tiempo como pueda, o hasta el final de su sesión de
meditación.

Según vaya practicando y haciendo progresos, se acostumbrará a ordenar
a su mente que <<se calle>> y a su cuerpo que <<se esté quieto>>, y ambos
aprenderán gradualmente a obedecer. La práctica habitual reduce el
tiempo necesario para alcanzar el estado de <<mente vacía>>. Cuanto más
prolongada y profundamente permanezca en el silencio y equilibrio de
la <<mente vacía>>, mayores serán los beneficios que obtendrá de la
meditación. Una vez haya llegado a dominar por completo esta primera
fase de la meditación, lo que suele exigir por lo menos unos cinco o
seis meses de práctica regular, ya estará preparado para comenzar a
explotar sus sistemas de energía interior y experimentar con la órbita
Microcósmica.
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Aon

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Mar 28, 2008, 6:52:15 AM3/28/08
to Alquimia auto Transformadora
LA ÓRBITA MICROCÓSMICA

El primer indicio de éxito en la práctica de la meditación es una
sensación de calor en la región del ombligo, o <<Campo del Elixir>>
inferior. Ahí está la sede de la vitalidad, donde la energía se
acumula espontáneamente cuando el cuerpo permanece quieto y la mente
serena, y la respiración es pausada, rítmica y profunda. Otros signos
que a veces se presentan son escalofríos o <<piel de gallina>> a lo
largo de la columna, sensación de hormigueo en las manos, los pies y/o
los genitales, y oleadas de calor que fluyen como agua por la
superficie del cuerpo. Todos estos signos indican que la energía vital
ha comenzado a concentrarse y circular por los dos principales canales
de energía del cuerpo, que juntos componen lo que se denomina órbita
Microcósmica (hsiao jou-tien). En el libro Yoga taoísta, el maestro
Chao Pi-chen lo explica de la siguiente manera:

Transmutar la fuerza generadora consiste en elevarla por el Canal
Gobernador desde la base de la columna hasta la parte posterior de la
cabeza y de ahí al cerebro, para hacerla descender luego por el Canal
de Función hacia la cavidad situada detrás del paladar, y de ahí a la
garganta, al plexo solar y al dantien bajo el ombligo. Esto se llama
recorrer la órbita Microcósmica.

Estudie cuidadosamente la órbita Microcósmica tal como se repre¬senta
en la figura 11.1 y apréndase de memoria las diversas ramifica¬ciones
de la energía vital que se hallan en el camino. El Canal Gobernador
(du mo) pertenece al Yang y comienza en el punto del perineo (hui yin)
situado entre el ano y el escroto, sube a través del cóccix hasta la
Puerta de la Vida (ming men) justo en línea con el ombligo, luego
asciende hacia el Centro Espinal (ji jung) detrás del plexo solar y
sigue hacia el punto del Extremo Yang (ji yang) situado entre los
omóplatos, para pasar luego al punto del Gran Martillo (da chui) donde
se unen las vértebras torácicas y las cervicales. De ahí entra en la
base del cráneo por el punto de la Mansión del Viento (feng fu),
asciende hasta el punto de la Múltiple Confluencia (ba hui) situado en
la coronilla y desciende por entre los ojos hasta un punto asociado
con la glándula pituitaria y llamado Cámara Sellada (yin tang) o
<<tercer ojo>>, desde el cual sigue hasta su final en la cavidad situada
tras el paladar (yin jiao). Desde ahí se conecta con su complemento
Yin, el Canal de Función (ren mo), también denominado Canal de la
Concepción, que desciende por la parte frontal del cuerpo.

El Canal de Función recibe la energía que desciende del Canal
Gobernador en un punto situado justo debajo de la lengua y llamado el
Colector de Fluido (cheng jiang). Para que pueda producirse esta
conexión de la energía vital, la lengua debe estar firmemente apoyada
sobre el paladar a fin de formar un puente para que la energía pueda
cruzar el espacio entre la mandíbula superior y la inferior. Desde la
lengua, la energía baja hacia el punto del jade Perlado (hsuan ji) en
la base de la garganta y sigue hacia el punto de la Etapa Central
(shan jung) sobre el corazón, la Bahía Central (chung wan) en el plexo
solar y el Santuario del Espíritu (shen chueh) situado en el ombligo,
de donde regresa a la Confluencia del Yin (hui yin) entre el ano y el
escroto, donde la energía vuelve a enlazar con el Canal Gobernador.
Al principio basta con que trate de concentrar su mente en estos dos
poderosos canales de energía y sus principales puntos intermedios.
Esté atento a la aparición de cualquier signo de calor, hormigueos o
<<apertura>> a lo largo de la órbita Microcósmica, y, si percibe alguno,
concentre su atención en él. Una vez se haya familiarizado con estos
canales y puntos terminales, podrá pasar a la fase de <<utilizar la
mente para mover la energía>>, en lugar de limitarse a seguir la
energía con la mente. Sin embargo, tenga presente que esto debe
realizarse sin aplicar un esfuerzo excesivo, que tiende a fatigar el
espíritu y bloquear el aliento. Limítese a mantener la mente tan
ligera y vacía como pueda mientras va explorando tranquilamente los
canales de energía, sin preocuparse en absoluto por los <<resultados>>.
Hacen falta muchas palabras para describir esto, pero en la práctica
real todo ocurre de una forma espontánea, no verbal y completamente
intuitiva. Las únicas llaves que le permitirán abrir las puertas de la
órbita Microcósmica son la paciencia y la práctica prolongada.

La apertura de la órbita Microcósmica puede facilitarse mediante una
correcta utilización de los ojos y la lengua. La lengua es el puente
que conduce la energía a través de la brecha entre el paladar y la
garganta. Existen tres posiciones para apoyarla: justo detrás de los
dientes, hacia el centro del paladar y al fondo del todo, en la zona
final blanda del techo del paladar. Esta última posición es
particularmente buena para la circulación de la energía. En el acto
sexual, los amantes pueden conectar sus órbitas Microcósmicas poniendo
en contacto sus lenguas, y, si el hombre retiene el semen, pueden
hacer circular interiormente sus energías a través de ambos cuerpos.
Esto completa el circuito del <<cultivo dual>> y hace que las energías
Yin y Yang del hombre y la mujer circulen de uno a otro y vuelvan a
regresar, de tal manera que los genitales unidos constituyen los
terminales inferiores de su órbita Microcósmica ampliada, y las
lenguas unidas los terminales superiores.

En cuanto a los ojos, el Clásico del Elixir declara: <<El espíritu se
activa haciendo girar los ojos, y la energía se activa mediante la
respiración>>. Puede ayudar a su mente a dirigir la energía haciendo
girar los ojos lentamente en el sentido de las manecillas del reloj
hasta que llegan <<a las 12>>, para cruzarlos luego y situarlos en los
ángulos interiores y hacerlos girar de nuevo hacia arriba en el
sentido contrario, cruzarlos y bajarlos otra vez, hacerlos subir en el
sentido del reloj, etc. Mientras gira los ojos hacia arriba, imagínese
que la energía sube por el canal de la espalda, y cuando los cruza y
los hace bajar, visualice la energía que desciende del paladar a la
garganta, al plexo solar y al ombligo.

Mediante la coordinación de los ojos y el aliento durante la
meditación, el espíritu y la energía se armonizan y la mente va
adquiriendo gradualmente el control del flujo de la energía por la
órbita Microcósmica. El maestro Chao Pi-chen recomienda al adepto que
haga girar los ojos hacia arriba y eleve la energía durante la
inhalación. Sin embargo, el método del maestro Chao se basa en la
denominada <<respiración abdominal inversa>> y sólo debe practicarse
cuando ya se han hecho sólidos progresos en la respiración y la
meditación básicas. Muchos maestros aconsejan elevar la energía desde
el sacro a lo largo de la columna y llevarla hasta la cabeza durante
la fase de exhalación, y dejarla bajar luego de la cabeza al abdomen
durante la inspiración. Para los principiantes, seguramente resultará
más fácil este último método. El principio fundamental para el control
del aliento y la energía durante la respiración profunda es el
siguiente: <<En la inhalación, la energía desciende; en la exhalación,
la energía sube>>.

El propósito último de hacer circular la energía por la órbita
Microcósmica es el de sublimar la energía sexual de la región lumbar
para transmutarla en vitalidad espiritual en la cabeza, y luego enviar
esta vitalidad realzada hacia abajo, hacia el centro de energía
situado bajo el ombligo, para almacenarla como vitalidad pura. La
energía sexual es, con mucho, la más potente y generalizada forma de
Qi en el organismo humano, tanto en el hombre como en la mujer. La
potencia sexual es absolutamente indispensable para el desarrollo
espiritual, pues es la que proporciona la llave para todos los
adelantos en el sendero espiritual. Una persona sexualmente débil o
impotente no tiene ninguna esperanza de alcanzar los niveles
superiores del desarrollo espiritual, porque sencillamente carece de
la energía necesaria. El hombre o la mujer en estas condiciones debe
antes que nada restaurar plenamente su vitalidad sexual mediante un
programa de desintoxicación, nutrición correcta, respiración y
ejercicios, además de relaciones sexuales bien reguladas; sólo
entonces podrá utilizar esta renovada potencia sexual como inagotable
fuente de energía para impulsar el espíritu hacia reinos de
experiencia cada vez más elevados, con las alas de la pura vitalidad.

Los adeptos de la órbita Microcósmica y otras técnicas avanzadas
suelen optar por una dieta vegetariana a fin de evitar los molestos
efectos afrodisíacos de alimentos como la carne y el pescado. Por la
misma razón, también evitan las especias excesivamente estimulantes.
El maestro Chao Pi-chen recomienda a los practicantes que se abstengan
<<de las Cinco Raíces Picantes, que son afrodisíacas e incrementan la
producción de líquido generador>>. Estas raíces son el ajo, el puerro y
tres variedades de cebolla. Por otra parte, si usted es sexualmente
débil o impotente, puede ser conveniente que al principio incluya en
su dieta algunos alimentos afrodisíacos, a fin de acumular una
suficiente reserva de semen y hormonas sexuales que genere la
vitalidad necesaria para el éxito de la meditación. No obstante, estos
adeptos deben convencerse de la necesidad de conservar esta nueva
fuente de esencia y energía sexuales en vez de agotarla en la búsqueda
del placer. Si acumulan el semen y las hormonas sólo para entregarse a
eyaculaciones incontroladas, acabarán más impotentes que nunca. Las
personas corrientes permiten que la fuerza generativa se vaya
disipando a través de excesivas eyaculaciones, poluciones nocturnas,
fantasías sexuales, órganos genitales débiles, esfínteres anales <<con
fugas>>, etc., hasta que <<el aceite se gasta y la lámpara se apaga>>. La
apertura de la Órbita Microcósmica impide estas pérdidas de vitalidad
por los orificios inferiores del cuerpo, con lo que el proceso de
desgaste gradual queda sustituido por otro de acumulación gradual.

A propósito de las poluciones nocturnas que suelen experimentar los
hombres, recordemos que Sun Ssu-mo y otros médicos taoístas declararon
categóricamente que este tipo de emisiones representan la mayor
amenaza para la potencia sexual masculina y la vitalidad física
general. En el libro Yoga taoísta, el maestro Chao Pi-chen hace un
interesante comentario acerca de estos <<sueños húmedos>>:
Todos los sueños son irreales salvo los de eyaculación, que van
seguidos de una emisión real de líquido generador... En sus sueños,
los hombres mundanos adquieren o pierden muchas cosas, como dinero u
objetos, pero al despertar descubren que todo era irreal; sin embargo,
cuando sueñan que eyaculan, es siempre real.

Todo un año de cultivar cuidadosamente el Qi puede perderse por
completo con una serie de poluciones nocturnas incontroladas. Una de
las grandes ventajas de practicar el control consciente de la
eyaculación durante el acto sexual es que la reacción retentiva llega
a hacerse tan automática que el adepto puede <<cerrar>> instintivamente
el diafragma urogenital para impedir la eyaculación aun durante los
más frenéticos ensueños eróticos.

El gran peligro de las poluciones nocturnas se debe a que la emisión
de semen es mucho más prolongada e incontrolada, y a que esta pérdida
no queda ni siquiera parcialmente compensada por el contacto directo
con la esencia Yin de la mujer. Es precisamente a causa de los
peligros de estas poluciones nocturnas por lo que se aconseja a los
adeptos ordinarios que no traten de mantener un celibato absoluto ni
una absoluta continencia de semen, por lo menos mientras no dominen la
transmutación de la esencia sexual en vitalidad espiritual mediante la
manipulación de la órbita Microcósmica, tanto en el acto sexual como
en la meditación. Entretanto, deben practicar la conservación del
semen durante el coito, regular correctamente la frecuencia de sus
eyaculaciones y prolongar el acto sexual todo lo que puedan.

Unas palabras finales sobre la órbita Microcósmica. No es posible
exagerar la importancia de la vitalidad sexual para esta meditación,
ni tampoco la de preservar dicha vitalidad. En el caso de los hombres,
esto quiere decir que han de regular cuidadosamente sus eyaculaciones,
ateniéndose, a poder ser, a la medida propuesta por Sun Ssu-mo de dos
emisiones al mes, o veinticuatro al año. En el caso de las mujeres,
quiere decir que han de mantener una salud lo bastante buena como para
sentirse sexualmente vibrantes. En general, los hombres no pueden
despertar la órbita Microcósmica si no llevan al menos dos o tres
semanas acumulando el semen, y les resulta prácticamente imposible
hacerlo en los días siguientes a una eyaculación. Por otra parte, las
horas que siguen a un coito prolongado sin eyaculación son excelentes
para sentarse quieto sin hacer nada y explorar la órbita Microcósmica.

Una vez abierta la órbita Microcósmica, se puede hacer circular la
energía a través de ella en cualquier momento y lugar, bajo
cuales¬quiera circunstancias, pues basta utilizar la mente y el
aliento en combinación. Cuando ambos miembros de una pareja sexual han
abierto sus canales, el coito adquiere dimensiones de energía y
éxtasis que antes eran inconcebibles y absolutamente inalcanzables.
Estos amantes pueden hacer que las cálidas energías Yang y las frescas
energías Yin se unan y se combinen, y pasárselas del uno al otro a
través de las lenguas y los genitales en contacto. Para alcanzar estas
alturas de la alquimia y el éxtasis hacen falta muchos años de
práctica con una pareja amorosa y comprensiva, pero la recompensa bien
merece el esfuerzo. Esta práctica hace que las relaciones monógamas
duraderas se vuelvan mucho más interesantes y satisfactorias (además
de saludables y beneficiosas para la longevidad) que las relaciones
sexuales convencionales, que no sólo se vuelven aburridas con el
tiempo, sino que además consumen la fuerza vital del hombre y el
interés que pueda sentir por su compañera. Pero recuerde que la clave
del éxito está en la paciencia y en la práctica, y que entretanto debe
concentrarse en el camino, no en la meta.

Aon

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Mar 29, 2008, 10:42:35 AM3/29/08
to Alquimia auto Transformadora

SHEN-HSIEN: LOS <<ASTRONAUTAS COSMICOS>>

Los shen hsien (<<Espíritus Inmortales>>) son en verdad los <<astronautas
cósmicos>> del taoísmo. En tanto que los adeptos ordinarios practican
para mejorar su salud y prolongar su vida corpórea, los Espíritus
Inmortales dan un gigantesco salto hacia adelante y practican con el
fin de forjarse un cuerpo-espíritu indestructible para su viaje final
hacia el cosmos después de la muerte. Para tan avanzados y aventurados
adeptos, la meditación abre el camino de las estrellas. El objetivo de
este fantástico <<viaje al espacio>> es la unión espiritual con el
vibrante Vacío del Tao que todo lo llena, el llamado tai hsu o <<Vacío
Supremo>>. No se trata aquí del oscuro vacío sin vida del espacio
exterior, sino de un vacío luminoso y radiante, preñado con la pureza
de la energía autoexistente, transparente como el cristal, refulgente
como un amanecer sin nubes. Es quieto y silencioso, vacío e
indiferenciado, la Fuente última de todo lo que existe.
La materia prima para forjarse un cuerpo-espíritu adamantino es el
Elixir Dorado (fin dan). Como ya hemos visto, este elixir se obtiene
por la transmutación de la esencia sexual y la energía cósmica en
vitalidad pura, que se acumula en el Campo del Elixir inferior. Si
bien no hay ningún modo de medir este elixir interior durante la vida,
lo cierto es que deja una misteriosa señal de su presencia en las
cenizas de los mayores adeptos tras la cremación de su cuerpo.
Desde el fallecimiento e incineración del Buda Sakyamuni, hace más de
2.500 años, en todo el Oriente se ha venido observando y registrando
el hecho de que las cenizas que quedan tras incinerar el cuerpo de un
gran meditador contienen muchas -a veces centenares e incluso
millares- minúsculas pepitas luminosas e indestructibles que los
chinos denominan ssu li dze (<<semillas reliquia>>). Estas pequeñas
pepitas no pueden romperse a martillazos ni cortarse con un cuchillo.
Su tamaño oscila entre el de una semilla de sésamo y el de una semilla
de girasol, su aspecto es algo opaco y refulgen en diversos colores.
Durante muchos siglos han dejado perplejos a los escépticos y
deleitado a los seguidores del Tao y del Dharma.

Normalmente, y a falta de otra explicación más convincente, los
investigadores occidentales de este fenómeno suelen catalogar estas
pepitas como <<cálculos renales>>. Tal suposición es absurda, pues los
cálculos renales, compuestos únicamente de minerales inorgánicos
cristalizados, se pulverizan fácilmente bajo el martillo. Además, si
dicha explicación fuese cierta, el monje budista que murió en Taiwán a
comienzos de los años 50 y cuyas cenizas produjeron más de 10.000
pepitas habría debido tener unos riñones del tamaño de sacos de
harina. En 1985, una célebre monja budista murió en Taiwán y en sus
cenizas se hallaron más de 2.500 <<semillas reliquia>>. Estas pepitas no
se han encontrado nunca en las cenizas de la gente corriente ni entre
los restos de adeptos ordinarios, sino únicamente en las cenizas de un
puñado de los más avanzados adeptos de las más elevadas disciplinas
espirituales. Los budistas y los taoístas, que en los niveles
meditativos superiores comparten similares métodos, explican que estas
pepitas se forman por la acción de las llamas de la pira funeraria
sobre los residuos brutos del Elixir Dorado que tales meditadores
acumulan en el centro de energía abdominal tras toda una vida de
práctica.
El adepto del espíritu inmortal cultiva el Elixir Dorado a fin de
formar el <<Feto Inmortal>>. El Feto Inmortal es concebido en la
<<matriz>> del adepto mediante la unión del espíritu (con sede en el
corazón) y la vitalidad (con sede en el centro bajo, el ombligo). Esta
unión de espíritu y vitalidad es comparada con las relaciones cósmicas
del Yin y el Yang. También se la considera como una especie de <<cópula
interna>> entre las energías positivas Yang y las negativas Yin (el
<<fuego>> y el <<agua>>), cópula que engendra el Feto Inmortal en la
<<matriz>> de los centros del plexo solar y el ombligo.
La naturaleza del Feto Inmortal es semejante a la de un feto
ordinario. Antes del nacimiento, el espíritu y la vitalidad de un feto
humano todavía en la matriz son indivisibles. Pero cuando se corta el
cordón umbilical y el recién nacido inspira su primera bocanada de
aire exterior, el espíritu queda separado de la fuente de su propia
vitalidad. En otras palabras, el <<fuego>> del espíritu se eleva hacia
el cerebro, donde sirve de combustible para la mente y alimenta todas
las funciones mentales, mientras que el <<agua>> de la vitalidad fluye
hacia abajo para formar y llenar los órganos sexuales y los centros de
energía, desde los cuales, llegada la pubertad, se derrama al exterior
con las actividades sexuales convencionales. El adepto del Espíritu
Inmortal invierte este proceso al restaurar la prístina unidad del
espíritu y la vitalidad mediante la alquimia interior.
Los maestros taoístas hablan de una <<Cavidad del Espíritu Original>>
situada en el centro mismo del cerebro, exactamente entre ambos ojos y
por detrás de ellos. Este punto, también denominado <<portal del Cielo
y de la Tierra>> y <<Tercer Ojo>>, se halla precisamente en la cavidad
central del cerebro donde están situadas la misteriosa glándula pineal
y la importantísima pituitaria. Recordemos que la pituitaria está
conectada directamente con el nervio óptico, cosa que podría explicar
algunas de las fantásticas <<visiones>> que experimentan los adeptos
cuando estimulan esta glándula al dirigir la energía hacia la Cavidad
del Espíritu original. La técnica básica de la meditación taoísta
consiste en elevar la energía sexual desde los genitales y el sacro,
transmutarla en energía vital en los canales de la columna y seguir
elevándola hacia la cabeza para llenar la Cavidad del Espíritu
original, donde la energía es transmutada en pura vitalidad
espiritual.

Una antigua máxima taoísta nos informa:

"Sin el cuerpo, no se puede alcanzar el Tao;
con el cuerpo, nunca se puede llegar a la Verdad."

Esto significa que el objetivo supremo de la inmortalidad espiritual
sólo puede alcanzarse mediante el vehículo viviente del cuerpo humano
y su poderosa vitalidad. Pero, una vez el adepto ha logrado su
objetivo, sólo puede llegar a la verdad última si abandona el cuerpo
para su <<vuelo>> espiritual final. Podemos encontrar una buena analogía
en el embrión de pollo que crece dentro de la cáscara del huevo: si la
cáscara se rompe antes de que la incubación haya terminado, no habrá
vida; del mismo modo, si el cuerpo del adepto se <<rompe>> y muere antes
de haber completado la <<incubación>> de su cuerpo-espíritu, habrá
perdido su oportunidad de alcanzar la inmortalidad espiritual después
de la muerte. Pero cuando el embrión del interior del huevo está
plenamente desarrollado, debe romper el cascarón y abandonarlo para
poder vivir. Cuando el adepto ha logrado completar su cuerpo-espíritu,
tarde o temprano debe abandonar la envoltura carnal para dejar que su
espíritu vague libremente por el cosmos. Esta salida del espíritu se
produce a través de una verdadera hendidura que se forma en las
suturas de la bóveda del cráneo de tales adeptos. Sólo los recién
nacidos y los más avanzados adeptos presentan estas aberturas en el
cráneo.
Antes de morir, los adeptos shen lisien deben llegar a dominar por
completo el sutilísimo arte de fusionar la conciencia a su cuerpo-
espíritu y proyectar éste al espacio, fuera de la carne. Los regímenes
taoístas de salud y longevidad pueden permitir que el árbol del cuerpo
físico del adepto dure hasta varios siglos, pero si no se aprovecha
este tiempo para practicar la alquimia interior de la inmortalidad
espiritual, las hojas doradas del espíritu se marchitarán y se
extinguirán al poco de desprenderse del árbol de la vida.
En consecuencia, el adepto del Elixir Dorado de la inmortalidad
<<ensaya>> su acto final de libertad simulando la muerte mientras se
halla sumido en el trance meditativo. Transfiere su conciencia al
cuerpo-espíritu y luego lo proyecta hacia el espacio a través de una
apertura en la coronilla que se forma después de abrir el último
centro de energía psíquica del Canal Central. Sin estos ensayos
previos, el espíritu podría <<paralizarse del susto>> en el crucial
instante de la muerte.

Este temor haría que el espíritu se arredrase ante la vibrante
intensidad del Vacío, perdiera su memoria y volviera a renacer en
alguno de los reinos de la existencia cíclica, como las almas de los
mortales ordinarios. Estos ensayos para la muerte son lo que en el
léxico occidental se denominan <<viajes astrales>>. Los maestros
recomiendan a aquellos adeptos que han logrado concebir el Feto
Inmortal que proyecten y <<ejerciten>> su cuerpo-espíritu una vez por
semana durante tres años, a fin de <<entrenarlo>> y fortalecerlo. Al
igual que un niño, el cuerpo-espíritu necesita tiempo para ir
familiarizándose con los mundos que lo rodean: el físico, el
espiritual y otros más a los que sólo un espíritu puro tiene acceso.
Largos decenios de estricta disciplina y práctica solitaria modifican
profundamente los cuerpos y las mentes de estos <<astronautas
cósmicos>>. Los adeptos más avanzados llegan a alimentarse sólo con
<<viento y rocío>>, es decir, con aire y agua, pues son capaces de
extraer vitalidad de estas dos únicas fuentes. Cuando entran en los
más profundos trances meditativos, su respiración llega virtualmente a
detenerse, pues absorben directamente la energía cósmica a través de
la cabeza y la piel.

...... D. Reid (Tao - Larga Vida)


.

Aon

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Apr 1, 2008, 11:58:30 AM4/1/08
to Alquimia auto Transformadora


MUERTE E INMORTALIDAD

A fin de comprender plenamente la naturaleza de la vida, la naturaleza
de la condición humana y el significado de la <<inmortalidad>>, antes
hemos de entender la naturaleza de la muerte, porque la muerte es la
única certidumbre de la vida. La mayoría de la gente aborrece y teme
la muerte, y, por consiguiente, pasa por el mundo como si la muerte no
existiera y la vida fuese a durar para siempre. Los taoístas y los
budistas destrozan esta generalizada ilusión, pues ven la vida como un
sueño y la muerte como un despertar.

En Taoism: Road to Inmortality, John Blofeld describe los Espíritus
Inmortales de la siguiente forma:

Un inmortal es alguien que, tras desplegar al máximo todas las
posibilidades de su cuerpo y su mente, tras desechar las pasiones y
erradicar hasta los más sencillos e inofensivos deseos, ha alcanzado
una existencia libre y espontánea; es un ser tan próximo a la
perfección que su cuerpo no es más que una cáscara o receptáculo del
puro espíritu. La muerte, cuando venga, sólo será para él como
desprenderse de un vestido gastado. Ha ganado la vida eterna y está
preparado para zambullirse de nuevo en el ilimitado océano del puro
ser.

En términos generales, los taoístas y los budistas están de acuerdo en
que la muerte de los seres humanos se produce en cuatro fases
concretas, tanto para los adeptos como para las personas corrientes.
La diferencia crucial entre ambos es la forma en que reacciona su
espíritu ante el proceso de morir. En primer lugar, el moribundo
pierde todo contacto sensorial con el mundo físico y se hunde en una
bruma lechosa que absorbe por completo su conciencia. A continuación
se presenta un resplandor rojizo que también llena completamente la
conciencia del moribundo. En la tercera fase, todo se vuelve del más
intenso negro, más oscuro que la noche, una negrura tan profunda y
absoluta que hasta los adeptos avanzados pierden momentáneamente la
conciencia. En este punto, el alma corriente se anula totalmente y
cree que todo ha terminado. Pero aún viene una cuarta fase que los
tibetanos denominan <<la clara luz de la muerte>>, una luz cegadora que
ilumina la absoluta negrura de la tercera fase en un destello tan
repentino e intenso como el de un flash. Éste es el instante crucial
en que el Espíritu Inmortal se distingue de la persona ordinaria.
El espíritu de la persona ordinaria se arredra y retrocede despavorido
ante esta luz, pues nunca ha experimentado un poder tan abrumador,
imponente y penetrante. Los adeptos que ya la han experimentado en la
meditación, antes de morir, describen esta luz como más brillante que
un centenar de soles, más transparente que el más transparente
cristal, inconcebiblemente vibrante y luminosa. Mal preparado para la
muerte, y asustado luego por esta repentina explosión de penetrante
luminosidad, el espíritu ordinario le vuelve la espalda y se sume en
la inconsciencia durante unos cuantos días, transcurridos los cuales
vuelve a despertar y se encuentra vagando de nuevo por la Tierra,
buscando los lugares que conoce, creyendo que aún está vivo. Regresa a
su hogar, donde descubre que sus parientes y amigos hacen caso omiso
de él, pues no se dan cuenta de que el espíritu del difunto está
tratando de comunicarse con ellos desde <<el otro lado>>. Tras ver
repetidamente frustrados todos sus intentos de comunicarse con los
vivos, el espíritu del difunto acaba por comprender que ha muerto, y
esto le produce tal conmoción que una vez más se hunde en la negrura
de la inconsciencia.

Los budistas calculan que el lapso entre la muerte y el renacimiento
dura unos 49 días, aunque puede oscilar entre unos pocos días y muchos
años según el nivel de desarrollo espiritual u otras circunstancias en
el momento de la muerte. Durante este tiempo, el espíritu va perdiendo
poco a poco los recuerdos personales de su reciente estancia en la
Tierra y aproximándose a su nueva encarnación como ser humano, animal,
fantasma, demonio, dios o lo que exija su conducta en vidas
anteriores.

Los budistas tibetanos llaman <<bardo>> a esta especie de limbo entre
vida y vida, y el proceso que determina el siguiente renacimiento es
el <<karma>>. Esta rueda de reencarnaciones gira sin cesar, <<reciclando>>
una y otra vez las semillas espirituales de los fallecidos, hasta que
el espíritu individual aprovecha por fin la oportunidad de una vida
humana para cultivar la plena realización espiritual y buscar de una
vez por todas su libertad en la eternidad del Vacío cósmico, para no
renacer ya más en el mundo material.

Los Espíritus Inmortales, por su parte, no retroceden atemoriza¬dos
ante la clara luz de la muerte, pues ya la han experimentado muchas
veces durante sus meditaciones. Así pues, aprovechan este precioso
instante para desafiar a la muerte con un salto que transfiere su
conciencia desde la carne moribunda al cuerpo-espíritu adamantino que
tan cuidadosamente han cultivado para esta ocasión. Entonces el cuerpo-
espíritu abandona el cuerpo a través de la coronilla y se lleva
consigo la conciencia del adepto en alas de su propia energía, que,
debido a la práctica de toda una vida, no se dispersa ni se disipa
ante la muerte sino que entra en el cuerpo-espíritu junto con la
conciencia. Lo más importante aquí es la reacción del espíritu ante la
clara luz de la muerte. Esta luz es como un potente imán: el miedo
repele a uno de ella, mientras que la familiaridad lo atrae. Y es la
propia luz la que proporciona el último impulso de energía que el
adepto necesita para separar el espíritu de la carne dejando a salvo
la conciencia. Esta oportunidad sólo se presenta una vez en la vida,
en la última fase del proceso de morir. No hay una <<segunda
oportunidad>>, y precisamente por eso los adeptos shen hsien se
preparan para este momento con tanta diligencia.

De hecho, incluso el estado de <<inmortalidad>> espiritual al que
aspiran los shen lisien queda limitado a unos cientos de miles o, como
mucho, unos millones de años. Durante este tiempo, el espíritu del
adepto sigue cultivándose para la reunión definitiva con la Fuente
Suprema de toda la creación, el propio Tao. Éste es realmente el
último paso, el final de la línea. El espíritu se funde completamente
con la vibrante vacuidad del cosmos y, al hacerlo, la conciencia se
expande como una nube de vapor hasta abarcar todo el Universo.

¿Qué tal es eso de vagar por el Universo como un <<astronauta cósmico>>?
Quizá la mejor descripción que se haya dado jamás en un idioma
occidental sea la del primer viaje celestial de Saihung en The
Wandering Taoist, un viaje que le exigió varios años de meditación
intensiva en el total aislamiento de una caverna subterránea:
La Osa Mayor vino a él. Él la había llamado. Él la había querido.
Entró en ella, y ésta le alzó más allá de las más altas nubes,
atravesando la airosa cúpula del azulado firmamento hacia una intensa
negrura. Todo eran tinieblas, salvo las dispersas estrellas. El
universo era la noche, pero en sus repliegues estallaba y refulgía el
día.
Permaneció allí flotando. No había sonido. Había proyectado las
estrellas hacia su interior, y luego él mismo se proyectó como una
estrella. Era un cuerpo en el espacio. Como una planta. Un meteoro. Un
sol.
Pero aún existía un estado más profundo. Seguía siendo un cuerpo. ¿Por
qué estaba aquí, y no allí?

Su cuerpo se expandió en una silenciosa explosión. Su perfecto
mecanismo se desplegó y se proyectó en mil direcciones. El cuerpo
había desaparecido, pero aún quedaba una intención. Un recuerdo,
trémulo y remoto; un extraño hilo de individualidad que seguía
flotando en el espacio.
El hilo se disipó. Más allá de las estrellas, los planetas y las
dimensiones, más allá de cualquier caleidoscopio de realidad,
penetrando en infinitas capas. Desaparecido. Sólo quedaba la Nada.
Quienes deseen alistarse en el <<programa espacial>> taoísta y
convertirse en <<astronautas cósmicos>> deberán encontrar un maestro de
meditación experimentado y dedicar toda la vida a aprender de él. Pero
que nadie se llame a engaño: es muy difícil ser aceptado como aprendiz
de estas prácticas, y las prácticas en sí son aún más difíciles. Una
perfecta salud y un perfecto control sobre la propia sexualidad y
longevidad son tan sólo los requisitos mínimos imprescindibles, pues
sin estos logros previos los seres humanos no disponen de suficiente
tiempo ni energía para cultivar el Elixir Dorado y concebir el Feto
Inmortal en su interior.

Tanto si aspira usted a <<llegar hasta el final>> en la búsqueda de la
inmortalidad espiritual como si se da por satisfecho con el más
modesto objetivo de prolongar su vida corpórea en este mundo, lo
primero que debe hacer es emprender el camino hacia la salud y la
larga vida que hemos expuesto en este libro. Una vez domine las
disciplinas taoístas elementales de armonizar los Tres Tesoros y
equilibrar el Yin y el Yang por medio de la dieta y las plantas
medicinales, la respiración y el ejercicio, el sexo y la meditación,
ya estará usted <<en el Camino>>. La distancia que haya de recorrer por
este sendero depende exclusivamente de usted, pues no es ninguna
exageración asegurar que <<sólo el cielo es el límite>>.
¡Buen viaje!

Aon

unread,
Apr 2, 2008, 5:48:53 PM4/2/08
to Alquimia auto Transformadora


CONTAMINACIÓN Y PURIFICACIÓN

Cualquiera que contemple con atención y sin prejuicios lo que ha
sucedido con la salud y la longevidad en Estados Unidos desde
comienzos de este siglo, por fuerza tendrá que preguntarse si la <<vida
moderna>> vale realmente el precio que hemos de pagar por ella. En su
Informe sobre la salud de la nación publicado en marzo de 1956, el
doctor Coda Martin daba a conocer los siguientes datos sobre la salud
en los Estados Unidos: de cada 1.000 hombres de negocios que se
examinaron, todos en apariencia sanos y con una media de edad de 48
años, sólo un 13 por ciento se encontraban en perfecta salud y libres
de defectos físicos debilitantes; el 41 por ciento de los sujetos
padecían de alguna enfermedad grave de la que no eran conscientes, y
un 11 por ciento padecía de enfermedades de las que ya tenían
conocimiento. Dicho de otro modo, más de la mitad de los sujetos que
componían la muestra estaban aquejados de enfermedades que daban por
supuestas como <<algo normal>> de la vida.
Y no es eso todo. El 60 por ciento de la muestra se quejaba de fatiga
crónica debilitante, que en el diagnóstico chino se considera el
primer y más destacado síntoma de deficiencia y desequilibrio de la
energía. Recordemos también que un estudio más reciente reveló que un
49 por ciento de la población total de los Estados Unidos sufre de
dolores estomacales crónicos, estreñimiento y otros trastornos
gastrointestinales. El informe del doctor Martin pintaba un cuadro
igualmente tétrico sobre la salud infantil. Un 60 por ciento de los
niños norteamericanos entre 6 y 16 años no consiguieron superar una
sencilla prueba de aptitud física en la que sólo había fracasado un 9
por ciento de los niños europeos de la misma edad. Y un impresionante
75 por ciento de los adolescentes norteamericanos entre 13 y 19 años
manifestaban claros signos de desnutrición grave, a pesar de su
obesidad, acné, erupciones y otros síntomas de una alimentación
excesiva.
Esta lamentable situación es consecuencia directa de la
autocontaminación, resultado de una absoluta falta de respeto hacia el
cuerpo y la naturaleza, que a su vez se deriva de la ignorancia y la
indiferencia hacia los hechos reales de la vida. De todas las
incontables especies del planeta, sólo los humanos se consideran
exentos de las leyes de la naturaleza y, por consiguiente, las
quebrantan a diario con impunidad. A la larga, no obstante, la
naturaleza nunca deja de vengarse, y responde a estos transgresores
con un castigo que invariablemente los sorprende. No existe en el
mundo ninguna medicina capaz de <<curar>> las innumerables dolencias que
provoca la contaminación autoinducida, como tampoco hay ningún
medicamento -natural ni sintético que pueda producir efectos
terapéuticos beneficiosos en un organismo contaminado con toxinas y
atascado con residuos pútridos en fermentación.
Afortunadamente, aquellos individuos con la suficiente motivación,
visión y disciplina para hacerse cargo de su cuerpo y de su vida, y
aceptar la plena responsabilidad de su salud y su longevidad, pueden
encontrar un útil y eficaz aliado en el antiguo sistema taoísta
denominado yang sheng dao, el <<Tao de cultivar la vida>>, que comprende
un programa completo y autosuficiente para cultivar la salud y la
longevidad en los tres niveles de la existencia: esencia, energía y
espíritu. El yang sheng dao es tan actual hoy como lo era hace 3.000
años, y los beneficios que ofrece a quienes lo cultivan son mayores
que nunca. Incluye numerosas disciplinas diferentes, pero su principio
esencial consiste en combatir los letales efectos degenerativos de las
toxinas del medio ambiente y la autocontaminación por medio de los
rejuvenecedores antídotos de la higiene personal y la
autopurificación.
La autopurificación del cuerpo es fundamental en todas las escuelas
del taoísmo. Su importancia se deriva de la idea de que a partir del
instante mismo del nacimiento comenzamos a contaminar el estado
prístino de nuestro cuerpo, nuestro aliento y nuestra mente. El
objetivo de todos los programas regulares de autolimpieza consiste
sencillamente en mantenerse unos pasos por delante del inexorable
proceso de contaminación y decadencia. El <<envejecimiento>> no es una
mera cuestión de tiempo, sino más bien del ritmo al que permitimos que
decaiga nuestro organismo a lo largo de un período de tiempo. Hay
personas que <<envejecen diez años>> en pocos meses, mientras que otras
<<parece que tuvieran cuarenta años>> aun después de haber cumplido los
setenta. Hoy en día, con un medio natural contaminado hasta extremos
sin precedentes, la autopurificación se ha vuelto más importante que
nunca para la salud y la longevidad del ser humano.
Para poder dar comienzo al grave asunto de purificarse, el hombre debe
antes aprender a restablecer su integridad con la naturaleza. El Tao
nos permite trabar amistad con nuestro propio cuerpo y restaurar
nuestra unidad primordial con la naturaleza al enseñarnos la forma de
manipular y dominar la fórmula cósmica que los alquimistas de la
antigüedad denominaron la <<Unidad de la Triple Ecuación>>, es decir, la
interacción de la esencia, la energía y el espíritu. Así pues, los
occidentales deben cultivar un saludable respeto hacia el cuerpo antes
de emprender cualquier programa oriental para la purificación y el
cultivo propios. Sin ese respeto básico, es difícil alcanzar la
motivación necesaria para someterse a tal autodisciplina.
La autopurificación es cosa que cada cual debe hacer para sí mismo;
nadie puede hacerlo en su lugar. En los capítulos anteriores ya se han
expuesto con todo detalle los diversos regímenes taoístas de
autopurificación, conque nos limitaremos a repasarlos aquí brevemente
en base a una programación diaria, semanal y anual.
Como práctica diaria, las primeras líneas de defensa contra la
contaminación son la respiración y la dieta. Los ejercicios diarios de
respiración profunda son especialmente importantes para quienes fuman
y viven en una gran ciudad contaminada. Entre los ejercicios de
respiración que hemos presentado, el Fuelle es con mucho el más eficaz
de cara a la purificación de la sangre y los pulmones. Dos o tres
minutos de respiración en Fuelle repetidos dos o tres veces al día
consiguen eliminar eficazmente de los pulmones los residuos de humo,
polvo y demás partículas tóxicas, limpiando asimismo el torrente
sanguíneo de dióxido de carbono, monóxido de carbono, ácido carbólico
y otros residuos metabólicos. El Fuelle debe ir siempre seguido por al
menos unos minutos de respiración diafragmática profunda para
restaurar el equilibrio normal de 02/C02 en la sangre y recargar de Qi
los pulmones y la corriente sanguínea. Además de practicar el Fuelle,
los fumadores que no se vean capaces de abandonar el hábito pueden
reducir los perjuicios que éste les causa si se limitan a fumar
durante las horas Yin del día (entre mediodía y medianoche), cuando la
energía atmosférica es más débil de por sí. Si se abstienen durante
las horas Yang (de medianoche a mediodía), están proporcionando a sus
pulmones y su sangre una oportunidad para beneficiarse del potente Qi
que impregna la atmósfera durante dichas horas.
La segunda línea de defensa cotidiana contra la contaminación es la
dieta. Incluso los más saludables alimentos naturales se vuelven
nutritivamente inútiles y digestivamente tóxicos cuando se consumen
indiscriminadamente sin respetar las leyes trofológicas de la
naturaleza. Por consiguiente, la más importante regla dietética a
tener en cuenta es la de combinar adecuadamente los alimentos.
Asimismo, al seleccionar los diversos productos, trate de elegir
aquellos que ejercen un efecto benéfico sobre los diversos órganos
vitales, como la fruta y la verdura cruda, por ejemplo.
También es buena idea mantener limpia la lengua. La lengua es capaz de
absorber el más puro Qi de los alimentos y bebidas, que reconoce como
<<sabor>> y extrae mediante el contacto prolongado durante la
insalivación y la masticación de los alimentos en la boca. ¿Se ha
preguntado alguna vez qué le sucede al <<sabor>> de los alimentos
después de masticarlos largo rato? Lo que denominamos <<sabor>> es el
elemento más volátil de la comida, y sólo puede ser absorbido en la
boca. Quienes engullen su comida en grandes bocados a medio masticar
no sólo se pierden su sabor, sino también su más pura forma de
energía. Mucha gente se pierde igualmente este sabor y energía aunque
mastique bien los alimentos, porque sus hábitos dietéticos generales y
la contaminación interna del organismo crean una película pegajosa que
les recubre permanentemente la lengua.
Para eliminar esta película de la lengua basta con tomar una
cucharadilla de café corriente y raspar la superficie de la lengua
desde atrás hacia adelante, con el borde de la cuchara bien pegado a
la lengua. Si lo hace así, encontrará en la cucharilla un residuo
espumoso de color blanco o amarillento que resulta invisible cuando se
halla extendido sobre toda la lengua. Este residuo envuelve las
papilas gustativas y deja un constante sabor agrio en la boca. Ráspese
la lengua cada vez que se lave los dientes y no sólo aumentará la
capacidad de la lengua para absorber el Qi de los alimentos, sino
también su capacidad para percibir los sabores.
Como práctica semanal puede adoptar una serie de medidas tendentes a
mantener la purificación por delante de la contaminación. La ducha
nasal neti debería practicarse al menos una vez por semana.

Tampoco es mala idea tomar una o dos dosis de semilla de psyllium
pulverizada un par de veces por semana para proporcionar al organismo
masa fibrosa que actúa como una <<escoba>> en los intestinos, sobre todo
si no consume usted un mínimo de un 50 por ciento de alimentos crudos
en su dieta diaria. Ayunar un día por semana es un excelente sistema
para purificar el organismo. Puede elegir un ayuno puro sin tomar nada
más que agua, o bien un ayuno con zumo de naranja, un ayuno con zumo
de zanahoria o el que juzgue más conveniente para su organismo. Si
dispone usted de un aparato Colema, puede aumentar considerablemente
los beneficios de este día semanal de ayuno si lo aprovecha para darse
una o dos irrigaciones colónicas.

Como práctica anual, no hay nada más importante ni más eficaz, en esta
época de perniciosa contaminación, que emprender un ayuno de siete
días, a ser posible combinado con irrigaciones colónicas diarias. Todo
el mundo debería hacer esto, cualquiera puede hacerlo y nadie que
lleve un tipo de vida moderno y convencional puede hacerse ilusiones
de alcanzar una salud y una longevidad óptimas si no lo hace así. Los
ayunos de siete días no sólo limpian el colon y todo el canal
digestivo, sino también todo el cuerpo con sus diversos órganos,
glándulas y tejidos, hasta el nivel de las células individuales. No
existe ninguna otra forma mejor de obtener una limpieza tan completa
del organismo y un rejuvenecimiento tan pronunciado del espíritu y la
vitalidad.
El Camino está ahí a la vista de todos; lo único que hace falta es
tener la voluntad de seguirlo.
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