"Memorias de un exorcista"

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Jorge E. Morales H.

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May 11, 2012, 10:53:14 AM5/11/12
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http://espiritualidad01.webcindario.com/Memorias%20De%20Un%20Exorcista-Padre%20Amorth%20(Marco%20Tosatti).pdf 


Muchas gracias José, por compartir tan interesante información la cual, con tu debido respeto y perdón, se le añadió su índice para que pudiéramos ver con antelación los temas que trata dicha información; y a la vez, facilitar su manejo y lectura con la conexión de todos sus vínculos. Cordiales saludos:
 
Jorge E. Morales H.
Página Web:
www.ashram.net.ve
Sitio Para Chatear: http://ashram.net.ve/ocultismo/
 
 
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To: exgrupo
Sent: Wednesday, March 07, 2012 2:40 PM
Subject: {amigos-del-camino} Libro adjunto "Memorias de un exorcista" pdf
 

La Clave para Vivir en Equilibrio
Las raíces del sufrimiento
 
El sufrimiento es un estado de inconsciencia. Somos desgraciados, porque no somos conscientes de lo que estamos haciendo de lo que estamos pensando, de lo que estamos sintiendo; y por eso, nos contradecimos continuamente y a cada momento. La acción va en una dirección, el pensamiento en otra; y el sentimiento, está en otra parte. Nos vamos haciendo pedazos; y cada vez, estamos más fragmentados. Eso, es el sufrimiento: Perdemos integración y unidad. Perdemos por completo el centro, somos una simple periferia. Y naturalmente, una vida que no sea armoniosa está condenada a ser miserable y trágica, una carga que hay que llevar como se pueda un sufrimiento. Lo máximo que uno puede hacer, es conseguir que este sufrimiento sea menos doloroso. Y al respecto, existen mil y una clases de quita dolores. No sólo están las drogas y el alcohol: La religión, también se ha utilizado a modo de opio. Deja a las personas drogadas. Y naturalmente, todas las religiones están en contra de las drogas; porque ellas mismas se dedican al mismo negocio: Están en contra de los competidores. Si la gente consume opio, puede que deje de ser religiosa; ya que no tiene la necesidad, de ser religiosa. Si ya han encontrado el opio, ¿por qué tendrían que molestarse con la religión? Y el opio es más barato, exige menos compromiso. Si la gente consume marihuana, LSD y otras drogas más sofisticadas, es natural que no sea religiosa; porque la religión, es una droga muy primitiva. Por eso, todas las religiones están contra las drogas. La razón, no es que estén verdaderamente en contra de las drogas. La razón es que las drogas son competidores; y por supuesto, si se puede impedir que la gente use drogas, será más fácil que caigan en las trampas de los sacerdotes, reverendos, guías religiosos, etc., porque esa es la única salida, que les queda. Es una especie de monopolio: En el mercado, sólo queda su opio; y todo lo demás, se declara ilegal. La gente vive sumida en el sufrimiento.
 
Y sólo existen dos maneras de salir de él: La primera, consiste en convertirse en meditador: Alerta, despierto y consciente; y eso, es algo muy difícil. Se necesita coraje. La manera más barata consiste en encontrar algo que te pueda dejar aún más inconsciente de lo que ya estás, para que no puedas sentir el sufrimiento. Encuentra algo que te deje totalmente insensible, algo que te intoxique, algún anestésico que te deje tan inconsciente que puedas escapar a esa inconsciencia y olvidar todas tus ansiedades, angustias y sin sentidos. La segunda manera no es la verdadera. La segunda manera sólo hace que tu sufrimiento resulte un poco más confortable, un poco más soportable y un poco más cómodo. Pero no ayuda, no te transforma. La única transformación llega por la vía de la meditación; porque la meditación, es el único método que te hace consciente. Para mí, la meditación es la única religión verdadera. Todo lo demás es un engañabobos. Y existen diferentes marcas de opio: Cristianismo, hinduismo, islamismo, jainismo, budismo... pero son sólo diferentes marcas. El recipiente es distinto, pero el contenido es el mismo: Todas te ayudan de algún modo a adaptarte a tu sufrimiento. Lo que yo me propongo, es llevarte más allá del sufrimiento. No hay necesidad de adaptarse al sufrimiento: Existe la posibilidad de librarse por completo de él. Pero el camino es un poco difícil; el camino, es un desafío. Tienes que hacerte consciente de tu cuerpo y de lo que haces con él...Un día, el Buda estaba pronunciando su discurso matutino; y el rey, había acudido a escucharle. Estaba sentado enfrente de el Buda, y no paraba de mover el dedo gordo del pie. El Buda dejó de hablar, y miró el dedo del pie del rey. Como es natural, cuando el Buda miró su dedo, el rey dejó de moverlo. El Buda empezó a hablar de nuevo; y el rey, empezó otra vez a mover el dedo gordo del pie. Entonces, El Buda le preguntó: -¿Por qué haces eso? El rey respondió: -Solo cuando dejaste de hablar y me miraste el dedo, me di cuenta de lo que estaba haciendo. No era nada consciente de lo que hacía. -Es tu dedo y no eres consciente -dijo el Buda-. Entonces, podrías llegar a matar a una persona, sin ser consciente de ello. Y exactamente de esa manera se ha matado a gente y el homicida, no ha sido consciente. Muchos homicidas han negado en los tribunales haber matado a alguien. Al principio, se pensaba que simplemente mentían, pero recientemente se ha descubierto que no estaban mintiendo, que lo hicieron en estado de inconsciencia. En aquel momento estaban tan rabiosos, tan enfurecidos, que fueron poseídos por su furia. Y cuando estás furioso, tu cuerpo segrega ciertas toxinas y tu sangre se intoxica. Estar enfurecido, es estar en un estado de locura temporal. Y la persona, se olvidará por completo de lo que hizo, porque no era consciente de lo que hacía. Y así es como la gente se enamora, mata a otros, se suicida, hace todas esas cosas.
 
El primer paso hacia la conciencia, es prestarle mucha atención a tu cuerpo. Poco a poco, uno se va poniendo en estado de alerta ante cada gesto y cada movimiento. Ya medida que te vas haciendo consciente, empieza a ocurrir un milagro: Dejas de hacer muchas cosas que antes hacías. Tu cuerpo se encuentra más relajado, tu cuerpo está más entonado, una profunda paz empieza a prevalecer incluso en tu cuerpo, una música sutil vibra en tu cuerpo. Después, empiezas a hacerte consciente de tus pensamientos; hay que hacer lo mismo con los pensamientos. Son más sutiles que el cuerpo; y por supuesto, también más peligrosos. Y cuando te hagas consciente de tus pensamientos, te sorprenderá lo que ocurre en tu interior. Si pones por escrito lo que está ocurriendo en cualquier momento, te llevarás una gran sorpresa. No te lo vas a creer «¿Esto es lo que está ocurriendo dentro de mí?» Sigue escribiendo durante solo diez minutos. Cierra las puertas con llave y cierra también, las ventanas para que nadie pueda entrar, para que puedas ser completamente sincero y enciende el fuego para poder tirar al fuego lo que escribas; así, nadie lo sabrá aparte de ti. Y después, sé absolutamente sincero; ponte a escribir lo que esta pasando, dentro de la mente. No lo interpretes, no lo alteres, no lo edites. Limítate a ponerlo en el papel sin adornos; tal como es, exactamente como es. Y al cabo de 10 minutos, léelo. ¡Verás, una mente loca por dentro! No somos conscientes, de que esa locura fluye constantemente como una corriente subterránea. Afecta a todo lo que tiene importancia en tu vida. Afecta a cualquier cosa que hagas; afecta a todo lo que haces, afecta a todo. ¡Y suma de todo ello va a ser tu vida!. Así pues, este loco debe cambiar. Y el milagro de la conciencia, es que no necesitas hacer nada, aparte de hacerte consciente. El fenómeno mismo de observarlo hace que cambie; poco a poco, el loco va desapareciendo. Poco a poco, los pensamientos empiezan a ajustarse a cierta pauta. Su caos desaparece, se van convirtiendo en algo más parecido a un cosmos. Y una vez más, una profunda paz lo domina todo. Y cuando tu cuerpo y tu mente estén en paz, verás que están sinfonizados uno con otro, que existe un puente. Ahora, ya no corren en diferentes direcciones, ya no cabalgan en diferentes caballos. Por primera vez hay acuerdo; y ese acuerdo constituye una ayuda inmensa, para trabajar el tercer paso: Hacerte consciente de tus sentimientos, emociones, estados humor. Esta es la capa más sutil y más difícil; pero si puedes ser consciente de los pensamientos, sólo tienes que dar un paso más. Se necesita una conciencia un poco más intensa para empezar a meditar sobre tus estados de humor, tus emociones y tus sentimientos. En cuanto eres consciente de estas tres cosas (Del cuerpo, emociones y de la mente), todas se unen en un único fenómeno. Y cuando estas tres cosas sean una sola; funcionando perfectamente al unísono, canturreando juntas, cuando puedas sentir la música de las tres -Se han convertido en una orquesta-, ocurre la cuarta. Lo que tú no puedes hacer ocurre por sí solo, es un regalo de la totalidad. Es una recompensa para los que han hecho estas tres cosas. Y la cuarta cosa, es la conciencia definitiva que lo despierta a uno. Uno se hace consciente de la propia conciencia, esa es la cuarta cosa.- Eso te convierte en un buda ,en un  ser despierto. Y sólo en ese despertar, llega uno a conocer lo que es la bienaventuranza. El cuerpo conoce el placer, la mente conoce la felicidad, el corazón conoce la alegría, la cuarta cosa conoce la bienaventuranza. La bienaventuranza es el objetivo; y la conciencia, es el camino que lleva a ella.
 
Memorias De Un Exorcista-Padre Amorth (Marco Tosatti).pdf
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