----- Original Message -----
*From:* José C.Padilla <chepe292...@yahoo.com.mx>
*To:* exgrupo <amigos-del-cam...@yahoogrupos.com.mx>
*Sent:* Wednesday, March 07, 2012 2:40 PM
*Subject:* {amigos-del-camino} Libro adjunto "Memorias de un exorcista" pdf
<http://2.bp.blogspot.com/-R8OoeJuAQDc/Tmk0W_i53fI/AAAAAAAACqg/zsbw2Mt...>
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*La Clave para Vivir en Equilibrio*
*Las raíces del sufrimiento*
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El *sufrimiento* es un estado de inconsciencia. Somos desgraciados, porque
no somos *conscientes* de lo que estamos haciendo de lo que estamos
pensando, de lo que estamos sintiendo; y por eso, nos contradecimos
continuamente y a cada momento. La acción va en una dirección, el
pensamiento en otra; y el sentimiento, está en otra parte. Nos vamos
haciendo pedazos; y cada vez, estamos más fragmentados. Eso, es el *
sufrimiento*: Perdemos integración y unidad. Perdemos por completo el
centro, somos una simple periferia. Y naturalmente, una vida que no sea
armoniosa está condenada a ser miserable y trágica, una carga que hay que
llevar como se pueda un *sufrimiento*. Lo máximo que uno puede hacer, es
conseguir que este *sufrimiento* sea menos doloroso. Y al respecto, existen
mil y una clases de quita dolores. No sólo están las drogas y el alcohol:
La religión, también se ha utilizado a modo de opio. Deja a las personas
drogadas. Y naturalmente, todas las religiones están en contra de las
drogas; porque ellas mismas se dedican al mismo negocio: Están en contra de
los competidores. Si la gente consume opio, puede que deje de ser
religiosa; ya que no tiene la necesidad, de ser religiosa. Si ya han
encontrado el opio, ¿por qué tendrían que molestarse con la religión? Y el
opio es más barato, exige menos compromiso. Si la gente consume
marihuana, LSD y otras drogas más sofisticadas, es natural que no sea
religiosa; porque la religión, es una droga muy primitiva. Por eso, todas
las religiones están contra las drogas. La razón, no es que estén
verdaderamente en contra de las drogas. La razón es que las drogas son
competidores; y por supuesto, si se puede impedir que la gente use drogas, será
más fácil que caigan en las trampas de los sacerdotes, reverendos, guías
religiosos, etc., porque esa es la única salida, que les queda. Es una
especie de monopolio: En el mercado, sólo queda su opio; y todo lo demás, se
declara ilegal. La gente vive sumida en el *sufrimiento*.
Y sólo existen dos maneras de salir de él: La primera, consiste en
convertirse en *meditador*: Alerta, despierto y consciente; y eso, es algo muy
difícil. Se necesita coraje. La manera más barata consiste en encontrar
algo que te pueda dejar aún más inconsciente de lo que ya estás, para que
no puedas sentir el *sufrimiento*. Encuentra algo que te deje totalmente
insensible, algo que te intoxique, algún anestésico que te deje tan
inconsciente que puedas escapar a esa inconsciencia y olvidar todas tus
ansiedades, angustias y sin sentidos. La segunda manera no es la verdadera.
La segunda manera sólo hace que tu *sufrimiento* resulte un poco más
confortable, un poco más soportable y un poco más cómodo. Pero no ayuda, no
te transforma. La única transformación llega por la vía de la
*meditación*; porque
la *meditación*, es el único método que te hace *consciente*. Para mí, la *
meditación* es la única religión verdadera. Todo lo demás es un
engañabobos. Y existen diferentes marcas de opio: Cristianismo, hinduismo,
islamismo, jainismo, budismo... pero son sólo diferentes marcas. El
recipiente es distinto, pero el contenido es el mismo: Todas te ayudan de
algún modo a adaptarte a tu *sufrimiento*. Lo que yo me propongo, es
llevarte más allá del *sufrimiento*. No hay necesidad de adaptarse al *
sufrimiento*: Existe la posibilidad de librarse por completo de él. Pero el
camino es un poco difícil; el camino, es un desafío. Tienes que hacerte *
consciente* de tu cuerpo y de lo que haces con él...Un día, el Buda estaba
pronunciando su discurso matutino; y el rey, había acudido a escucharle.
Estaba sentado enfrente de el Buda, y no paraba de mover el dedo gordo del
pie. El Buda dejó de hablar, y miró el dedo del pie del rey. Como es
natural, cuando el Buda miró su dedo, el rey dejó de moverlo. El Buda
empezó a hablar de nuevo; y el rey, empezó otra vez a mover el dedo gordo
del pie. Entonces, El Buda le preguntó: -¿Por qué haces eso? El rey
respondió: -Solo cuando dejaste de hablar y me miraste el dedo, me di cuenta
de lo que estaba haciendo. No era nada consciente de lo que hacía. -Es tu
dedo y no eres *consciente* -dijo el Buda-. Entonces, podrías llegar a
matar a una persona, sin ser *consciente* de ello. Y exactamente de esa
manera se ha matado a gente y el homicida, no ha sido *consciente*. Muchos
homicidas han negado en los tribunales haber matado a alguien. Al
principio, se pensaba que simplemente mentían, pero recientemente se ha
descubierto que no estaban mintiendo, que lo hicieron en estado de
inconsciencia. En aquel momento estaban tan rabiosos, tan enfurecidos, que
fueron poseídos por su furia. Y cuando estás furioso, tu cuerpo segrega
ciertas toxinas y tu sangre se intoxica. Estar enfurecido, es estar en un
estado de locura temporal. Y la persona, se olvidará por completo de lo que
hizo, porque no era consciente de lo que hacía. Y así es como la gente se
enamora, mata a otros, se suicida, hace todas esas cosas.
El primer paso hacia la *conciencia,* es prestarle mucha atención a tu
cuerpo. Poco a poco, uno se va poniendo en estado de alerta ante cada gesto
y cada movimiento. Ya medida que te vas haciendo *consciente*, empieza a
ocurrir un milagro: Dejas de hacer muchas cosas que antes hacías. Tu cuerpo
se encuentra más relajado, tu cuerpo está más entonado, una profunda paz
empieza a prevalecer incluso en tu cuerpo, una música sutil vibra en tu
cuerpo. Después, empiezas a hacerte *consciente* de tus pensamientos; hay
que hacer lo mismo con los pensamientos. Son más sutiles que el cuerpo; y
por supuesto, también más peligrosos. Y cuando te hagas *consciente* de tus
pensamientos, te sorprenderá lo que ocurre en tu interior. Si pones por
escrito lo que está ocurriendo en cualquier momento, te llevarás una gran
sorpresa. No te lo vas a creer «¿Esto es lo que está ocurriendo dentro de
mí?» Sigue escribiendo durante solo diez minutos. Cierra las puertas con
llave y cierra también, las ventanas para que nadie pueda entrar, para que
puedas ser completamente sincero y enciende el fuego para poder tirar al
fuego lo que escribas; así, nadie lo sabrá aparte de ti. Y después, sé
absolutamente sincero; ponte a escribir lo que esta pasando, dentro de la
mente. No lo interpretes, no lo alteres, no lo edites. Limítate a ponerlo
en el papel sin adornos; tal como es, exactamente como es. Y al cabo de 10
minutos, léelo. ¡Verás, una mente loca por dentro! No somos *conscientes*,
de que esa locura fluye constantemente como una corriente subterránea.
Afecta a todo lo que tiene importancia en tu vida. Afecta a cualquier cosa
que hagas; afecta a todo lo que haces, afecta a todo. ¡Y suma de todo ello
va a ser tu vida!. Así pues, este loco debe cambiar. Y el milagro de la *
conciencia,* es que no necesitas hacer nada, aparte de hacerte *consciente*.
El fenómeno mismo de observarlo hace que cambie; poco a poco, el loco va
desapareciendo. Poco a poco, los pensamientos empiezan a ajustarse a cierta
pauta. Su caos desaparece, se van convirtiendo en algo más parecido a
un cosmos.
Y una vez más, una profunda paz lo domina todo. Y cuando tu cuerpo y tu
mente estén en paz, verás que están sinfonizados uno con otro, que existe
un puente. Ahora, ya no corren en diferentes direcciones, ya no
cabalgan en diferentes
caballos. Por primera vez hay acuerdo; y ese acuerdo constituye una
ayuda inmensa,
para trabajar el tercer paso: Hacerte *consciente* de tus sentimientos,
emociones, estados humor. Esta es la capa más sutil y más difícil; pero si
puedes ser *consciente* de los pensamientos, sólo tienes que dar un paso
más. Se necesita una *conciencia* un poco más intensa para empezar a
meditar sobre tus estados de humor, tus emociones y tus sentimientos. En
cuanto eres *consciente* de estas tres cosas (Del cuerpo, emociones y de la
mente), todas se unen en un único fenómeno. Y cuando estas tres cosas sean
una sola; funcionando perfectamente al unísono, canturreando juntas, cuando
puedas sentir la música de las tres -Se han convertido en una orquesta-,
ocurre la cuarta. Lo que tú no puedes hacer ocurre por sí solo, es un
regalo de la totalidad. Es una recompensa para los que han hecho estas tres
cosas. Y la cuarta cosa, es la *conciencia* *definitiva* que lo despierta a
uno. Uno se hace *consciente* de la propia *conciencia*, esa es la cuarta
cosa.- Eso te convierte en un buda ,en un ser despierto. Y sólo en ese
despertar, llega uno a conocer lo que es la bienaventuranza. El cuerpo
conoce el placer, la mente conoce la felicidad, el corazón conoce la
alegría, la cuarta cosa conoce la bienaventuranza. La bienaventuranza es el
objetivo; y la *conciencia*, es el camino que lleva a ella.
OSHO<http://www.ashram.net.ve/Conciencia%20%20La%20Clave%20Para%20Vivir%20...>