LA APERTURA DEL CANAL CENTRAL

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Aon

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Mar 13, 2008, 2:32:15 PM3/13/08
to Alquimia auto Transformadora



La ruta de salida por la que el adepto proyecta su cuerpo-espíritu ya
maduro hacia arriba, hacia el vacío, es el llamado Canal Central, que
también proporciona un último impulso de energía.
El paso siguiente en el difícil camino elegido por los Espíritus
Inmortales es, por tanto, el de abrir el poderoso Canal Central y
despertar los ocho centros de energía psíquica que componen una
especie de poste totémico desde el perineo a la coronilla. Estos
centros de energía se corresponden con los <<chakras>> del yoga
Kundalini hindú y budista. Esta disciplina, sumamente avanzada, se
conoce en chino como ling hsiou (<<Cultivar el Espíritu>>) y aparece
descrita de la siguiente manera en The Wandering Taoist:
Una de las más altas meditaciones que aprendió Saihung, la meditación
ling hsiou, abría los centros psíquicos. Los centros del cuerpo,
situados en línea recta desde la base del tronco hasta la parte
superior de la cabeza, poseían poderes curativos y espirituales
específicos. La meditación pretendía hacer subir la fuerza vital a
través de todos los centros hasta llevarla al de la coronilla. Al
igual que en la meditación Kundalini de la India, los taoístas abrían
los diversos centros uno tras otro hasta que, en lo más alto del
cráneo, alcanzaban lo que los hindús denominan Samadhi, los budistas
denominan Nirvana y los taoístas denominan Quietud. Saihung comenzó la
práctica para obtener ese Espíritu Inmortal.
El primer centro, situado entre el ano y el escroto, es el perineo
(hui yin), un centro sexual que atrae como un imán la energía bruta de
los genitales del adepto (si mantiene el celibato), de su pareja (si
practica el <<cultivo dual>>) y de la propia Tierra. Los tres centros
siguientes -el sacro, el genital y el del ombligo- tienen que ver con
la refinación de la esencia y la energía sexuales, con la reproducción
sexual y con la acumulación de vitalidad. Según el maestro de Saihung
en The Wandering Taoist, la apertura de estos cuatro centros
inferiores entraña grandes riesgos para todos los adeptos que no sepan
ejercer la mayor autodisciplina:
El Gran Maestro le advirtió que sus sensaciones de potencia sexual y
física se harían tan intensas que quizá le quitarían las ganas de

A la izquierda: Puntos de poder en el Canal Central según el sistema
taoísta
Al centro: <<Chakras>> (puntos de poder) en el Canal Central según el
Yoga Kundalini de la India derecha: Los correspondientes centros
nerviosos (plexos) según la fisiología occidental seguir adelante. Le
explicó que muchos adeptos permanecían en tales centros, cultivando
una fuerza y una sexualidad imponentes para dedicarlas a toda clase de
propósitos mal encaminados. Cuando Saihung abrió los centros, comprobó
que era cierto. Profundos anhelos sexuales y la constatación de que
podía adquirir poderes casi invencibles en las artes marciales lo
tentaron intensamente y pusieron a prueba su disciplina.
Estos centros inferiores son la fuente de la poderosa energía
utilizada en la <<magia negra>> y otras artes de hechicería.
El centro del plexo solar y los siguientes introducen al adepto en el
reino, más sereno, de la energía espiritual. Volvamos de nuevo a las
experiencias de Saihung, tal como se relatan en The Wandering Taoist:
En cuanto abrió el centro del plexo solar, estas penosas experiencias
terminaron. Había pasado a los centros espirituales. El plexo solar se
convirtió para él en fuente de vitalidad y le proporcionó el poder de
curar...
El corazón era compasión, habilidad, aprecio por la belleza y
capacidad artística. Su apertura desarrollaba el potencial artístico y
daba soporte a las artes. El Gran Maestro le explicó que la
creatividad procedía de este centro, y que personas como Niebla en el
Bosquecillo, un músico de talento poco común, tenían el suyo abierto
por naturaleza.
El centro de la garganta favorecía el canto, cosa en cierto modo
lógica, pero también proporcionaba clarividencia. Utilizado en
combinación con el Tercer Ojo, permitía interpretar las percepciones
de otras realidades captadas por este centro. A menudo Saihung era
incapaz de comprender sus experiencias espirituales hasta que el
centro de la garganta le ofrecía la explicación verbal.
El dantien superior, o Tercer Ojo, percibía otras dimensiones. El Gran
Maestro subrayó una vez más que la mayoría de la gente, como el mismo
Saihung, estaban de acuerdo en ver el mundo de una cierta manera a la
que llamaban <<existencia>>. De hecho, no era real. La realidad era la
constante mudanza de diferentes ilusiones, pues las dimensiones
coexistían. Utilizando el Tercer Ojo, Saihung logró ver a través del
mundo ilusorio el significado que se ocultaba tras él...
Por fin entró en su último centro. Se hallaba ante el umbral de un
nivel que era al mismo tiempo la culminación de muchos años de
esfuerzo y el fundamento de estados superiores: el centro de la
coronilla. El loto de los mil pétalos floreció. Los sentidos de
Saihung se desprendieron. No había realidad externa ni realidad
interna. No sentía nada, no pensaba nada. Se fundió completamente con
el vacío.

...... D. Reid (Tao - Larga Vida)

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