Los pequeños milagros
Hay muchas formas de
restablecer la comunicación. Si te cuesta demasiado hablar
con tu hijo, ¿por qué no haces la práctica de caminar y
respirar conscientemente durante uno o dos días? Y después,
siéntate para escribirle una carta de amor. Puedes usar la
misma clase de lenguaje afectuoso: «Querido hijo, sé que has
sufrido muchísimo; y como tu padre, yo soy en parte
responsable porque no he sabido transmitirte lo mejor que hay en mí. Sé que no has podido comunicarme tu sufrimiento;
y
deseo, que esto cambie. Quiero
estar ahí para ti. Ayudémonos los dos; e
intentemos, mejorar la comunicación entre nosotros».
Aprende a hablar ésta clase de
lenguaje. Hablar con afecto nos
rescatará. Escuchar con compasión nos rescatará. Es un
milagro, que realizamos como practicantes. Tú tienes la
capacidad de hacerlo. Tienes la suficiente paz, la suficiente compasión y comprensión en el fondo de tu conciencia. Has de pedir ayuda; pídesela al Buda, que hay dentro de ti. Si tienes un amigo afectuoso que te apoye, podrás
empezar de nuevo y restablecer la
comunicación.