Muchas gracias Alba por
la información; la cual, se te agradecería si puedes, compartirla enviándome una
copia del libro del Poder Curativo De La Palabra, por Brad Hunter, a la presente
dirección. Sin embargo, bajo la creencia de que todo es mente; y que cada
palabra pronunciada proviene de un previo pensamiento, se te anexa a la presente
el libro del Poder Curativo De La Mente, por Tulku Thondup, con su portada,
índice y sus respectivos vínculos hacia sus capítulos y subcapítulos, para
facilitar su navegación y lectura. Considerando siempre, que para poder curar a
otro; por ejemplo, primero debemos habernos curado a sí mismos. Y por otra
parte, se requiere conocer bien el mundo Causal o del Alma (Del pensamiento o de
la mente abstracta), para que antes de curar a un tercero, estar seguros si no
se va a violar la Ley de Causas y Efectos o del Karma. Cordiales
saludos:
----- Original Message -----
Sent: Wednesday, May 16, 2012 5:59 PM
Subject: [elmistico] EL PODER CURATIVO DE
LA PALABRA
ACÁ
LES ENVÍO ALGO MÁS SOBRE LAS PALABRAS, TANTO LAS QUE PRONUNCIAMOS COMO AQUELLAS
QUE PENSAMOS, Y LA INTENCIÓN CON LA QUE LAS
CALIFICAMOS....
Alba Bigolotti
Terapeuta
Psicocorporal/gestalt
Lic.en Psic.
EL PODER CURATIVO DE LA PALABRA - Por
Brad Hunter
La palabra,
junto con el poder de la vibración, es capaz de crear, sanar y también
destruir.
La teoría indica que cuando
focalizamos nuestra mente en algo y a esto le sumamos el sentimiento y la
emoción para finalmente expresarlo, estamos exteriorizando y materializando un
poder que estará afectando los reinados de la
materia.

LO QUE LE DICES A TU SEMEJANTE, TE LO
DICES A TI MISMO
Si cada uno de
nosotros estuviésemos conscientes de que la energía liberada en cada palabra,
afecta no sólo a quien se la dirigimos, sino también a nosotros mismos y al
mundo que nos rodea, comenzaríamos a cuidar más lo que
decimos.
Los antiguos esenios sabían
de la existencia de un enorme poder contenido en la oración, el verbo y la
palabra. Los antiguos alfabetos, como el sánscrito, el arameo y el lenguaje
hebreo, son fuentes de poder en sí mismos. Los esenios utilizaron la energía que
canaliza el lenguaje -la cual era la manifestación final del pensamiento, la
emoción y el sentimiento- para manifestar en la realidad, la calidad de vida que
deseaban experimentar en este mundo. En las culturas del antiguo Oriente eran
utilizados los mantras, los rezos, los cánticos y las plegarias con una
intención predeterminada como técnicas para materializar estados internos y
programar, de una forma ignorada por nosotros en la actualidad, realidades
pensadas, deseadas y afirmadas previamente.
Los estudios realizados por físicos cuánticos, comienzan
a redescubrir y validar el enorme conocimiento olvidado de antiguas culturas
ancestrales. Un conocimiento que se encuentra aún escondido y olvidado y que nos
aportaría el poder de cambiar nuestro mundo.
LAS PALABRAS PUEDEN PROGRAMAR EL
ADN
La más reciente investigación
científica rusa, apunta a que el ADN puede ser influido y reprogramado por
palabras y frecuencias, sin seccionar ni reemplazar genes individuales. Solo el
10% de nuestro ADN, se utiliza para construir proteínas y este pequeño
porcentaje del total que compone el ADN, es el que estudian los investigadores
occidentales. El otro 90% es considerado “ADN chatarra”. Sin embargo, los
investigadores rusos, convencidos de que la naturaleza no es tonta, reunieron a
lingüistas y genetistas -en un estudio sin precedentes- para explorar ese 90%
de “ADN chatarra”.
Los resultados
arrojaron conclusiones impensadas: según los estudios, nuestro ADN no sólo es el
responsable de la construcción de nuestro cuerpo, sino que también sirve como
almacén de información y para la comunicación a toda escala de la biología. Los
lingüistas rusos descubrieron que el código genético, especialmente en el
aparentemente inútil 90% sigue las mismas reglas de todos nuestros lenguajes
humanos. Compararon las reglas de sintaxis (la forma en que se colocan juntas
las palabras para formar frases y oraciones), la semántica (el estudio del
significado del lenguaje) y las reglas gramaticales básicas y así descubrieron
que los alcalinos de nuestro ADN, siguen una gramática regular y sí tienen
reglas fijas, tal como nuestros idiomas.
Por lo tanto, los lenguajes humanos no aparecieron
coincidentemente, sino que son un reflejo de nuestro ADN inherente. El biofísico
y biólogo molecular ruso Pjotr Garjajev y sus colegas, también exploraron el
comportamiento vibratorio del ADN. “Los cromosomas vivos funcionan como
computadoras solitónicas/holográficas, usando la radiación láser del ADN
endógeno”. Eso significa que, uno simplemente puede usar palabras y oraciones
del lenguaje humano para influir sobre el ADN o
reprogramarlo.
Los maestros
espirituales y religiosos de la antigüedad han sabido, desde hace miles de años,
que nuestro cuerpo se puede programar por medio del lenguaje, las palabras y el
pensamiento. Ahora eso se ha probado y explicado científicamente. La sorpresa
mayor, fue descubrir la manera en que el 90% del “ADN Chatarra”, almacena la
información. “Imaginemos una biblioteca, que en lugar de archivar miles de
libros, sólo guarda el alfabeto común a todos los libros, entonces, cuando uno
solicita la información de un determinado libro, el alfabeto reúne todo lo
contenido en sus páginas y nos lo pone a nuestra disposición”, aclaró Garjajev.
Esto nos abre las puertas a un misterio aún mayor: que la verdadera “biblioteca”
estaría fuera de nuestros cuerpos en algún lugar desconocido del cosmos y que el
ADN estaría en comunicación permanente con este reservorio universal de
conocimiento.
LA EVIDENCIA
INESPERADA
El investigador Dan Winter, que desarrollara un programa
de computación para estudiar las ondas sinusoidales que emite el corazón bajo
respuestas emocionales, en una fase de la investigación con sus colegas Fred
Wolf y Carlos Suárez, analizó las vibraciones del lenguaje hebreo con un
espectrograma. Lo que descubrieron fue que los pictogramas que representan los
símbolos del alfabeto hebreo, se correspondían exactamente con la figura que
conforma la longitud de onda del sonido de cada palabra.
Es decir que la forma de cada letra era la exacta figura
que formaba dicha longitud de onda al ser vocalizada. También comprobaron que
los símbolos que conforman el alfabeto, son representaciones geométricas. En el
caso del alfabeto hebreo, las 22 gráficos utilizados como letras son 22 nombres
propios originalmente usados para designar diferentes estados o estructuras de
una única energía cósmica sagrada, la cual es la esencia y semblanza de todo lo
que es. El libro del Génesis está escrito en este lenguaje.
Las letras de los antiguos alfabetos, son formas
estructuradas de energía vibracional que proyectan fuerzas propias de la
estructura geométrica de la creación. De esta manera, con el lenguaje se puede
tanto crear como destruir. El ser humano potencia el poder contenido en los
alfabetos al sumarle el poder de su propia intención. Eso nos convierte en
responsables directos de los procesos creacionales o destructivos en la vida. y
con tan solo ¡la palabra!
EL PODER
CURATIVO DE LA PALABRA
Existe
una capacidad demostrada en la que la palabra puede afectar la programación del
ADN. La salud podría conservarse indefinidamente, si nos orientamos en
pensamientos, sentimientos, emociones y palabras creativas y por sobre todo,
bien intencionadas.
Los estudios del
Instituto Heart Math, nos abren un nuevo panorama hacia la curación, no sólo de
los humanos enfermos, sino también para la sanación planetaria. El instituto
cree en la existencia de lo que ellos dieron en llamar “híper-comunicación”, una
especie de red de internet bajo la cual, todos los organismos vivos, estarían
conectados y comunicados permitiendo la existencia de la llamada “conciencia
colectiva”.
El Hearth Math declara
que si todos los seres humanos fuéramos conscientes de la existencia de esta
matriz de comunicación entre los seres vivos y trabajáramos en la unificación de
pensamientos con objetivos mancomunados, seríamos capaces de logros impensados,
como la reversión repentina de procesos climáticos adversos.
El poder de los rezos, oraciones y peticiones, tal como
nos lo han legado los antiguos esenios -potenciado por millares de personas- nos
otorgaría un poder que superaría al de cualquier potencia militar que quisiera
imponernos su voluntad por la fuerza.
Este poder ha sido demostrado en especies animales como
los delfines, que trabajan unificados en objetivos comunes. Los delfines
utilizan patrones geométricos de híper-comunicación, ultrasonido y resonancias
que les sirven para interactuar con las grillas energéticas del planeta. Estos
animales, poseen la capacidad de producir estructuras sónicas geométricas y
armónicas bajo el agua. Podríamos afirmar que los delfines, ayudan más a
mantener el equilibrio planetario de lo que lo hacen los
humanos.
Si Dios nos otorgó el poder,
significa qué quiere que nosotros, una vez alcanzado un nivel de conciencia
determinado, ayudemos con respeto a la vida, a ser co-creadores de su
obra.
Este artículo ha sido publicado
en la Revista ‘EL PLANETA
URBANO’