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¿Qué tan a la izquierda se ha movido América Latina?
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SocWaslala  
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 Más opciones 24 mayo 2008, 12:26
De: SocWaslala <socwasl...@gmail.com>
Fecha: Sat, 24 May 2008 09:26:34 -0700 (PDT)
Local: Sáb 24 mayo 2008 12:26
Asunto: ¿Qué tan a la izquierda se ha movido América Latina?
Esta artículo del sociólogo Wallerstein apareció en el Nuevo Diario el
22 de Mayo 2008, p11B.

¿Qué tan a la izquierda se ha movido América Latina?

Immanuel Wallerstein

Todo mundo parece concordar en que América Latina se ha movido hacia
la izquierda en el periodo posterior al año 2000. ¿Pero qué significa
esto?

Si uno mira las elecciones por toda América Latina, los partidos a la
izquierda del centro han ganado en un gran número de países desde el
año 2000 –las más notables son las de Brasil, Uruguay, Argentina,
Chile, Ecuador, Venezuela, Nicaragua y más recientemente Paraguay. Hay
por supuesto importantes diferencias entre las situaciones imperantes
en estos países. Algunos de estos gobiernos parecen estar muy cerca
del centro. Otros se expresan en un lenguaje más revolucionario. Y hay
algunas excepciones –notablemente Colombia, Perú y México (aunque en
México, el gobierno conservador ganó las últimas elecciones con más o
menos el mismo grado de legitimidad que Bush al ganar las elecciones
de 2000 en Estados Unidos). La cuestión real no es si América Latina
se ha movido hacia la izquierda sino qué tan a la izquierda se ha
movido.

Me parece que hay cuatro diferentes tipos de evidencia que uno podría
invocar para decir que América Latina se ha movido a la izquierda. El
primer tipo es que todos estos gobiernos, de una u otra manera han
buscado distanciarse de Estados Unidos en un grado o en otro. En todos
estos casos el gobierno de Bush habría preferido que ganaran sus
oponentes electorales. En el pasado, Estados Unidos tendía a trabajar
para lograr su remplazo, de hecho su derrocamiento. Pero la decadencia
del poderío estadunidense en el sistema-mundo, y en particular la
preocupación de Estados Unidos por las guerras que viene perdiendo en
Medio Oriente, le han secado la energía política con la que
previamente se movía decididamente en América Latina. Una evidencia de
esto es el fallido golpe de Estado contra Chávez en 2002.

¿Cómo fue que estos gobiernos pusieron distancia entre ellos y Estados
Unidos? Hay varias formas. En 2003, Estados Unidos fue incapaz de
persuadir a los dos miembros latinoamericanos del Consejo de Seguridad
de Naciones Unidas de que respaldaran la resolución que buscaba
legitimar la invasión estadunidense a Irak. En la última elección para
secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA),
perdió el candidato apoyado por Estados Unidos, lo cual nunca había
ocurrido en la historia de la OEA. Y cuando el único amigo seguro de
Estados Unidos en la América Latina de hoy, Colombia, se metió en un
pleito grave con Venezuela y Ecuador, los otros Estados
latinoamericanos se pusieron, de hecho, del lado de Ecuador y
Venezuela. Ecuador se está rehusando ahora a renovar el acuerdo
relativo a la base militar estadunidense localizada ahí.

El segundo tipo de evidencia de una tendencia hacia la izquierda es el
agudo aumento en la importancia política y el poder de los movimientos
indígenas por toda América Latina –sobre todo en México, Ecuador,
Bolivia, y Centroamérica. Las poblaciones indígenas de todo el
continente han sido los actores más oprimidos de la población y en
gran medida se les ha mantenido al margen de las estructuras
políticas. Pero ahora tenemos a un presidente indígena en Bolivia, que
representa una revolución social genuina. La fuerza de estos
movimientos en la zona andina y en las áreas mayas de México y
Centroamérica ha sido un factor importante en su política, un factor
que es perdurable.

El tercer tipo de evidencia ha sido la supervivencia, de hecho un
resurgimiento, de la teología de la liberación. El Vaticano se movió
para suprimir estos movimientos durante los últimos tres papados, con
por lo menos el mismo vigor que Estados Unidos utilizara contra los
gobiernos de izquierda en los cincuenta y sesenta. Los teólogos fueron
silenciados y los obispos simpatizantes han sido remplazados
cuidadosamente por unos que claramente no simpatizan. No obstante, los
movimientos católicos inspirados en la teología de la liberación
siguen floreciendo en Brasil. Los presidentes de Ecuador y Paraguay
han emergido de esa tradición. Y los progresos de los grupos
protestantes evangélicos en América Latina pueden estar moviendo al
Vaticano y lo hacen más tolerante hacia los teólogos de la liberación,
quienes al menos son católicos y que podrían ayudar a frenar esta
pérdida de creyentes de la Iglesia.

Finalmente, Brasil ha logrado un éxito razonable en convertirse en el
líder del bloque regional sudamericano. Esto puede no ser en sí mismo
un movimiento hacia la izquierda. Pero en el contexto de un proceso
mundial de multipolarización, el establecimiento de tales zonas
regionales no sólo debilita el poder de Estados Unidos sino de todo el
Norte en términos de las relaciones Norte-Sur. El liderazgo de Brasil
entre los países del llamado G-20 ha sido un factor importante en
destripar la posibilidad de que la Organización Mundial de Comercio
implemente una agenda neoliberal.

Entonces, ¿qué suma todo esto? Ciertamente no una “revolución” en el
sentido tradicional del término. Lo que significa es que el punto
medio de la política latinoamericana, el locus del “centro”, se ha
movido considerablemente a la izquierda de donde estaba hace apenas
diez años. Esto debe ponerse en el contexto de un movimiento mundial.
Este viraje hacia la izquierda está ocurriendo en Medio Oriente y en
Asia Oriental también. De hecho, ocurre también en Estados Unidos. El
impacto de la recesión económica, que probablemente pronto se vuelva
aun más severa, sin duda empujará todavía más estas tendencias.

¿Habrá alguna reacción de las fuerzas de la derecha? Sin duda las
habrá. En América Latina vemos el intento de las regiones más
acaudaladas y más “blancas” por escindirse de Bolivia y salirse de por
debajo de las poblaciones indígenas mayoritarias que finalmente
lograron el poder en el gobierno central. Políticamente estamos ante
tiempos frágiles, en América Latina y en otras partes. Pero en América
Latina, la izquierda está en una posición mucho más fuerte para
enfrentar estas batallas hoy que hace medio siglo.

Traducción: Ramón Vera Herrera

© Immanuel Wallerstein


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