“Se advierten posibles focos de nuevo conflicto
en el reintegro de trabajadores despedidos y en el pago de los
días no trabajados. Eso requiere del acuerdo de las empresas, y se
anticipa que no será fácil. Además, Codelco ya inició la
revisión de sus contratos con empresas externas y ya son más de 500
los trabajadores despedidos, sólo en
Andina.”.
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La Segunda, Chile, 9 de mayo de 2008
¿Paz en Codelco?: Cómo se gestó el pacto político del gobierno con los subcontratistas
Una semana de contactos y tres reuniones en La Moneda, en las que además de Pérez Yoma, Vidal y Andrade estuvo Andrés Velasco, fueron decisivas para poner la rúbrica al fin de la movilización que costó más de US$ 100 millones a la minera estatal.
"¿Cómo se arregla esto?", le preguntó el ministro del
Interior, Edmundo Pérez Yoma. "Con plata", contestó al
otro lado del teléfono, el presidente de la CUT, Arturo Martínez.
"Conversémoslo", fue la réplica desde La Moneda.
Eran
las 11 de la mañana del lunes 28 de abril, sólo minutos después de
la reunión en que el comité político había analizado largamente
el conflicto de Codelco con sus trabajadores subcontratados y en la
que, según dejó entrever después el vocero Francisco Vidal, el
gobierno -"es decir, la Presidenta", puntualizó- habían
tomado una decisión.
La conversación telefónica fue
decisiva para el acuerdo político que una semana después fue
rubricado y puso fin a la ya extensa movilización en la minera
estatal. Pero no fue el primer intento de acercamiento.
Cuando
el conflicto cumplía algo más de una semana, el presidente de la
Confederación de Trabajadores del Cobre (CTC), Cristián Cuevas, le
pidió Arturo Martínez que hiciera de "puente" con Codelco
y el gobierno para buscar una salida. El titular de la CUT se reunió
entonces con Eduardo Loyola, el hombre a cargo de la relación con
los subcontratistas en Codelco desde fines del 2007. El ex
subsecretario del Trabajo de Aylwin le mostró estadísticas que
demostraban que la estatal había cumplido los acuerdos de agosto de
2007. No hubo humo blanco.
Tampoco en los días siguientes,
cuando Martínez habló con el ministro de Hacienda, Andrés Velasco;
con Vidal, y con el ministro de Minería y presidente de Codelco,
Santiago González.
Hasta que telefoneó a Pérez Yoma. Ese
mismo lunes 28, alrededor de las cinco de la tarde, se realizaría la
primera reunión entre el ministro del Interior y Martínez. En ella
también estuvieron Vidal y el ministro del Trabajo, Osvaldo Andrade.
Ahí decidieron que fueran Andrade y Martínez quienes
idearan una base de acuerdo y redactaran un documento.
Dos
días después, se reunieron nuevamente. A las 16 horas del miércoles
30 de abril, Pérez Yoma, Andrade y Martínez, y el ministro de
Hacienda, Andrés Velasco, revisaron un primer documento. Tema: las
platas del bono. Resultado: acuerdo.
Tras el 1 de mayo, se
reunieron por tercera vez Pérez Yoma, Andrade, Martínez y Vidal.
Fue la definitiva. Ahí se discutió y aprobó el acuerdo final,
dicen fuentes cercanas, y sólo faltaba la ratificación de las
asambleas de la CTC, proceso que se prolongó hasta el lunes en la
tarde.
Esa noche, en La Moneda, se anunciaba públicamente el
fin del conflicto.
Por qué La Moneda cambió de opinión
Hay
varias versiones respecto al giro en la posición del gobierno, pero
la mayoría de nuestras fuentes se inclinan por el siempre práctico
"mal menor": defender a ultranza la "doctrina Codelco"
de no negociar, no dejaba espacio para el escape.
Obligado a
sistematizarlas, uno de los protagonistas las agrupa en tres grandes
razones: el peligro de que se produjera un hecho de violencia grave,
como el trabajador que murió en la huelga de subcontratistas de
Bosques Arauco; las millonarias pérdidas que ya acumulaba Codelco
(ya a esas alturas superaban los US$ 100 millones), y el paro con que
amenazaban los trabajadores de planta de la estatal si no les daba
seguridad para trabajar.
Como trasfondo, la
gobernabilidad.
Un asunto clave que cuidó especialmente Pérez
Yoma fue que Codelco no se sentaría a la mesa con los
subcontratistas. Zanjó el asunto con Andrade. "No había piso
para eso y habría sido violentar demasiado a Codelco", dice una
fuente. "Eso impidió que Cuevas y la CTC aparecieran como
triunfadores", dice otro de los involucrados.
Los roles
de Velasco y Andrade
Aunque públicamente no estuvo en la
primera línea, nuestras fuentes aseguran que el ministro de Hacienda
"estuvo siempre al tanto" y "tuvo la mejor disposición
para buscar un acuerdo". De hecho, participó en una de las tres
reuniones claves para definirlo.
Sin embargo, dicen, no estuvo
ni en la redacción del documento ni compartió, una vez informada,
la idea de los ministros "garantes".
Varias de
nuestras fuentes coinciden en que se molestó, pero que sorprendido
jamás estuvo.
"¡Si puedes, hazlo!", le habrían
dicho a Andrade en el gobierno cuando él insistía en que la mejor
opción era el diálogo. Pero con una condición: Sin Codelco en la
mesa.
Su papel, afirman, estuvo dado sobre todo por los lazos
que tiene con el mundo sindical y en particular con la CUT. Cuenta
con la confianza y eso ayudó a articular el acuerdo.
Los
"buenos oficios" de Ovalle
La red de contactos que
tejió el gobierno también incluyó al empresariado, como lo prueba
el público agradecimiento del ministro del Interior a las gestiones
que realizó el presidente de la CPC, Alfredo Ovalle.
Fuentes
empresariales afirman que el dirigente fue contactado "al más
alto nivel" desde La Moneda y los ministerios de Hacienda y
Trabajo para que sumara sus "buenos oficios". Se le
encomendó interceder para flexibilizar la postura de las empresas
contratistas, con las que tiene llegada directa como presidente de la
Sociedad Nacional de Minería (Sonami).
Además, durante su
gestión ha logrado "sintonía" con el presidente de la
CUT, a quien prefiere ver reelecto en la central en las elecciones de
agosto, en desmedro de lo que podría ser un liderazgo más radical
de Cuevas.
El "disgusto" del directorio
En el
directorio de Codelco el acuerdo político no cayó bien. Aunque
admiten que sabían del intento y que fue bueno terminar con el
conflicto, a los directores les molestaron dos cosas: la
"desprolijidad" del documento firmado, con muchos cabos
sueltos que podrían rebotarle a la empresa, y los "dos
ministros garantes".
En Codelco afirman que hubo
contactos con La Moneda, y en particular con el ministro del
Interior, para aclarar ese punto, y que quedaron "relativamente
tranquilos" cuando se les aseguró que no habría "intervención"
ni "fiscalización extra" de la empresa. Incluso, dicen, se
reconoció que la palabra "garantes" no fue la
mejor.
Pero, en un primer momento hubo disgusto e incluso
algunos pensaron en tirar el mantel. "Claro que hubo enojo, y
las ganas de irse, estuvieron, pero primó que hay que pensar muy
bien cuándo abandonar el buque. Y aquí, si bien se pasaron a llevar
algunos principios, en términos prácticos el daño no es tan
grave", cuenta un director.
Sí consideran que -"en
un hecho inédito en los gobiernos de la Concertación"- se pasó
a llevar la institucionalidad de Codelco y, aunque por ahora aceptan
el camino escogido, siguen "alertas; si se puede actuar con
autonomía, bien, si no, veremos".
¿Autocrítica? "Las
cosas siempre se pueden hacer mejor", responden, pero están
convencidos de que los pasos que estaba dando Codelco para cumplir
los acuerdos de 2007 e internalizar subcontratados, eran los
correctos.
Lo que viene... y el posible conflicto
Lo
primero que viene es el adelanto de $300 mil para los
subcontratistas, del bono de $ 500 mil establecido para este año. En
la cuprera dicen que la intención es colaborar, dando facilidades a
las empresas contratistas para su pago. Además, Velasco ya habría
dado su visto bueno a esas platas.
Lo de las mesas para
garantizar el cumplimiento de los acuerdos y la aplicación de la Ley
de Subcontratación se abordará después, incluso puede ser tras el
21 de mayo, dicen cercanos. ¿Y sus integrantes? "También se
verán más adelante".
Donde sí se advierten posibles
focos de nuevo conflicto es en el reintegro de trabajadores
despedidos y en el pago de los días no trabajados. Eso requiere del
acuerdo de las empresas, y se anticipa que no será fácil.
Además,
Codelco ya inició la revisión de sus contratos con empresas
externas y ya son más de 500 los trabajadores despedidos, sólo en
Andina. Algunos cargos serán internalizados, pero tras una selección
de personal con concursos públicos.
Previendo que los
conflictos no han terminado definitivamente, en Codelco están
poniendo en marcha un plan de más largo plazo, con al menos dos
medidas: reforzar el control de ingreso a las faenas y fórmulas para
mantener la producción sin turnos de noche; y seguir la
reorganización de la relación con las empresas subcontratistas.
El
2007 el conflicto duró 37 días; este año, 20 y "esperamos que
el próximo, si lo hay, duré mucho menos", dicen en Codelco.